John Almeida, misionero jesuita, cuyo verdadero apellido era Meade, nació en Londres en 1572 y murió en el colegio jesuita de Río de Janeiro el 24 de septiembre de 1653.
Portada de Vida do Joam d'Almeida da Companhia de Iesv
A la edad de diez años fue llevado, aparentemente sin el consentimiento de sus padres, a Viana en Portugal, donde fue criado piadosamente en la familia de Benedict da Rocha, con quien luego hizo el viaje a Pernambuco en Brasil. Allí abandonó las actividades mercantiles y fue admitido como miembro de la Compañía de Jesús en 1592. Al describir las circunstancias que llevaron a su 'vocación', dice: 'Me han retirado de Inglaterra, de la ciudad de Londres, gran nido de herejías, en un momento en que eran más rampantes, y eso también en una época en la que aún ignoraba el bien y el mal. Fui llevado por un desconocido para mí, a quien hasta entonces nunca había visto, cuando estaba solo, y en ausencia de mis padres, y, superando las objeciones a mi acompañamiento que surgieron, fui con él a Viana, y luego a Pernambuco en Brasil. Fue aquí donde Dios primero me inspiró a unirme a esta querida, amada y santísima sociedad, de la cual soy tan indigno.' Al final del primer año de su noviciado fue trasladado a la ciudad de Santo Spirito, donde tuvo al venerable José de Anchieta, el 'taumaturgo moderno', como maestro, sobre cuyo modelo se dice que se formó él mismo. Después de su ordenación en 1602, pasó muchos años deambulando por las tierras salvajes de Brasil para predicar el evangelio a tribus desconocidas. Siempre viajaba a pie y, por muy difícil que fuera, nunca se dejaba llevar, como era costumbre allí, en una red. Su compañero, amigo cercano y superior religioso, Simón de Vasconcellos, ofrece un relato detallado de sus labores misioneras, sus ayunos, vigilias y otras austeridades casi increíbles, en la corta biografía que lleva el siguiente título: Vida do Joam d'Almeida da Companhia de Iesv, na provincia do Brazil, composta pello Padre Simam de Vasconcellos da mesma Companhia, Prouincial na dita Prouincia do Brazil. Dedicada ao Senhor Salvador Correa de Sâ, & Benauides dos Conselhos de Guerra, & Vltramarino de Sua Magestade, Lisboa, 1658, fol. págs. 414, con un bello retrato.
Almeida tuvo fama de santo, y se dice que se produjeron milagros en relación con él después de su muerte.