Historia

ALTENSTEIN, KARL FREIHERR VON STEIN ZUM (1770-1840)

Karl Freiherr von Stein zum Altenstein, estadista alemán, primer ministro de adoración pública en Prusia (1817-1840), nació en Ansbach, a 32 kilómetros al sudoeste de Nuremberg, Baviera, el 1 de octubre de 1770 y murió en Berlín el 14 de mayo de 1840.

Karl Freiherr von Stein zum Altenstein
Perdió a su padre a la edad de nueve años, atribuyéndose a la influencia de su madre su incapacidad posterior para tomar decisiones claras. Fue educado en su lugar de nacimiento y en las universidades de Erlangen y Gotinga, donde estudió primeramente derecho, aunque encontró tiempo para zambullirse en la filosofía, especialmente la filosofía de la religión, y las ciencias naturales. En 1793 recibió una designación legal menor en Ansbach, que entre tanto había llegado a ser de Prusia. Allí estuvo bajo la influencia de Hardenberg, quien reconoció su capacidad y lo envió a Berlín en 1799. En la capital ganó reputación como autoridad en asuntos financieros, siendo concejal privado en el departamento financiero en 1803 y sucediendo a Stein como ministro de finanzas en 1808. Incapaz de satisfacer las imposibles demandas de Napoleón se retiró en 1810. Hardenberg, que se vio obligado a apoyar su caída, se propuso tres años más tarde devolverlo a la vida pública, asegurándole en 1817 un puesto como jefe del recién creado ministerio de adoración pública, educación y medicina. Estas importantes ramas de la administración pública habían sido hasta entonces departamentos del ministerio del Interior, aunque estuvieron mal administradas.

Altenstein se ocupó de las cuestiones religiosas con entendimiento y cuidó de ellas, aunque su cristianismo tenía un tono marcadamente racionalista. Las dificultades le acosaron durante su larga permanencia en el puesto, surgiendo parcialmente del carácter determinado y obstinado de su soberano y parcialmente de la demagógica oposición, así como de la gran controversia de Halle en 1830 y de la irritante actitud católica respecto a los matrimonios mixtos. Cuando en 1824, sin su conocimiento, la dirección de la educación se traspasó de Nicolovius a Von Kamptz, Altenstein estuvo a punto de dimitir, pero decidió que era su deber quedarse. Uno de los grandes logros de su administración fue la mejora sistemática de la educación primaria y secundaria.