Historia

ALTHAM, JOHN (1589-1640)

John Altham, misionero jesuita inglés, nació tal vez en Warwickshire en 1589 y murió en St. Mary, Maryland, el 5 de noviembre de 1640. La primera etapa de su vida es oscura y no se sabe si su verdadero nombre era Altham o Gravenor (posiblemente Grosvenor). Su colega, el sacerdote Andrew White, se refiere a él como Altham, mientras que en sus últimos años siempre se le menciona como Gravenor. Se cree que ingresó en la Compañía de Jesús en 1623; si era de familia católica o no, su carrera en Inglaterra debió necesariamente haber sido difícil, ya que en 1585 todos los jesuitas y sus seminarios fueron expulsados del reino por un decreto parlamentario. Si fue educado en un seminario en Douai o en otra parte, debió ser enviado a su tierra natal, donde ministró en Devonshire y Londres antes de unirse a los colonos en Maryland.

Altham y White embarcaron en la isla de Wight en el Dove y el Ark, llevando veinte caballeros y doscientos criados a quienes Leonard Calvert llevaba para colonizar las propiedades de su hermano, Lord Baltimore, en el Nuevo Mundo. Zarparon a finales del otoño de 1633 y pasaron por las Indias occidentales. Tras llegar a Chesapeake Bay en marzo de 1634, donde celebraron la primera misa, Calvert se fue con Altham en una exploración inicial del río Potomac. Tras establecerse en St. Mary, Altham sirvió en el fuerte, pero pronto pidió permiso para visitar y predicar a los indios, pues, aunque débil de salud, tenía 'una inclinación por la dura vida misionera.' Fue enviado a la isla Kent, donde hacia 1640 hizo tal impresión sobre el jefe local que se bautizó con su esposa, tomando los nombres de Charles y Mary, en honor de los soberanos ingleses, casándose por el rito católico. La isla Kent, donde se esperaba que el comercio pudiera ser atraído del 'Gran Lago de Canadá' era lugar de un asentamiento de Virginia, durando la rivalidad de los dos grupos el resto de la vida de Altham. Enfermo, pues había perdido el uso de sus pies, se recuperó lo suficiente para acompañar a algunos de sus indios convertidos a St. Mary, donde finalmente murió, aunque no antes de que otros jesuitas hubieran reforzado la obra misionera.