Historia
ALTMANN († 1091)
Altmann, obispo de Passau (1065-91), murió en Zeiselmauer, a 19 kilómetros al noroeste de Viena, baja Austria, el 8 de agosto del año 1091. Era de una noble familia de Westfalia, estudiando y luego enseñando en la escuela de Paderborn. Más tarde fue preboste de Aachen y luego capellán de Enrique III, tras cuya muerte fue asignado a la casa de la emperatriz Inés. En 1064 hizo la peregrinación a Jerusalén, siendo escogido obispo de Passau antes de su regreso. Se puso firmemente del lado de Gregorio VII en su conflicto con Enrique IV, siendo el primero de los obispos alemanes en proclamar contra el rey la sentencia de excomunión que se había pronunciado en Roma. Se alió con los príncipes alemanes del sur e intervino como legado papal en las asambleas de Ulm y Tribur en el otoño de 1076. Rodolfo de Suabia no tuvo otro aliado más fiel. Como resultado de su actitud, Altmann tuvo que dejar su diócesis, que sufrió severamente (1077-78) por el resentimiento de Enrique. A principios de 1079 fue a Roma, estando allí cuando Gregorio VII emitió un segundo anatema contra Enrique en el sínodo del año 1080. Volvió a Alemania como vicario papal permanente. Bajo su influencia, Leopoldo de Austria rompió con Enrique y Altmann pudo regresar a Passau. Tras la muerte de Rodolfo (15 de octubre de 1080) se le confió por instrucción papal presentar un nuevo candidato al trono, siendo el escogido Hermann de Luxemburgo (agosto de 1081). Altmann no aparece como dirigente del partido papal en Alemania tras la derrota de Leopoldo por los bohemios en Mailberg en el año 1082. Se mantuvo durante un tiempo en la parte oriental de su diócesis, quedando Passau a cargo de un obispo opositor y rechazando todo compromiso. En la administración interna de su diócesis su política fue totalmente gregoriana.