Historia
AMALARICO (502-531)
Durante la menor edad de este rey tuvo el cargo de gobernador o regente Teudis o Theudio, paje de lanza que había sido de Teodorico y enviado por éste a España para defender los intereses del joven Amalarico. Teudis estableció la capital de la monarquía visigoda en Narbonne a fin de rechazar mejor los ataques de los francos y secundar los proyectos de Teodorico que aspiraba a quitar las Galias a Clodoveo para reunirlas a los estados de su nieto. En realidad, puede decirse que el verdadero rey de España y de los territorios que en el sur de las Galias poseían los visigodos era el ostrogodo Teodorico. El litoral mediterráneo de España, hasta Cádiz, al otro lado ya del estrecho, se consideraba como parte o provincia del imperio ostrogodo; en todo se hacía la voluntad de Teodorico, que nombraba los grandes funcionarios que habían de gobernar las provincias, especialmente las de la Galia, y hasta hizo conducir a Rávena los tesoros de la corona visigoda para conservarlos con más seguridad.
Tenía ya Amalarico 23 años de edad cuando en 526 se encargó del gobierno de sus Estados. En el mismo año murió Teodorico, y considerando aquél que, falto ya del apoyo de su abuelo, no podía hacer frente a los francos, decidió pactar amistad y concordia con ellos y pidió la mano de Clotilde, hija de Clodoveo. Accedieron los hermanos de ésta a la petición y en el año 531 se celebraron con gran fausto las bodas en la ciudad de Narbonne. Tal enlace, que se consideraba como segura prenda de paz entre francos y visigodos, fue por el contrario causa de nuevas y desastrosas guerras. La mujer de Amalarico e hija de Clotilde era ferviente católica; el monarca visigodo era arriano. Aunque Amalarico hubiera transigido con las ideas religiosas de la reina, exasperaban su ánimo los obispos arrianos; y la intolerancia del vulgo, que injuriaba públicamente a la reina, fue causa de graves disgustos. Para evitarlos el rey puso empeño en que Clotilde abrazara el arrianismo. Al negarse ella con firmeza, Amalarico llegó hasta golpear a su mujer, quien no pudiendo ya sufrir los tratamientos de que era víctima, escribió sus agravios a su hermano Childeberto y le envió un lienzo teñido con la sangre que la hacían brotar de su cuerpo los golpes que la daba su esposo. El rey de París reunió inmediatamente tropas, y sin esperar a sus hermanos, los demás hijos de Clodoveo, que a la sazón se hallaban en Turingia, marchó contra Narbonne. Amalarico le esperó junto a los muros de su capital, y previendo la derrota, preparó su escuadra a fin de poder refugiarse en ella y retirarse a España. Los francos atacaron a los visigodos con gran ímpetu y los derrotaron. Amalarico, que de lejos presenciaba el combate, iba ya a embarcarse con dirección a Barcelona; pero antes quiso recoger sus alhajas y secretamente penetró con tal objeto en Narbonne. Teudis, el que había gobernado durante la menor edad de aquél, aspiraba a sustituirle en el trono; advirtió a los francos do la presencia de Amalarico en Narbonne, y rodeado éste por sus enemigos, se refugió en una iglesia católica y en ella le mataron. La ciudad de Narbonne fue saqueada, los tesoros de Amalarico quedaron en poder de Childeberto, y satisfecho éste de su venganza, regresó a sus Estados, llevándose a Clotilde que murió antes de llegar a París.
El reinado de Amalarico tiene cierta importancia desde el punto de vista religioso, pues en su época los obispos católicos de España celebraron con toda libertad varios concilios. En 516 se reunió el de Tarragona, que es el concilio en que por vez primera se habla de los monjes. Al año siguiente se reunió el de Gerona. Entre 523 y 526 los de Lérida y Valencia, y probablemente otro en Zaragoza. También e había celebrado en el año quinto del reinado de Amalarico el segundo concilio de Toledo.