Historia
AMALARIO DE METZ (c. 780-850/851)
Amalario de Metz (Amalario Simfosio), escritor litúrgico del siglo IX, nació hacia el año 780 y murió en el año 850 o 851. En su juventud disfrutó de la enseñanza de Alcuino, siendo Metz el lugar de su actividad principal. Estuvo en el sínodo de Aachen del año 817 como diácono, siendo principalmente responsable de la parte patrística de la Regula Aquisgranensis, que impuso la vida canónica sobre el clero del imperio. En el año 825, como corepíscopo, fue a París para el sínodo convocado por Ludovico Pío en relación con la controversia iconoclasta, siendo escogido por el emperador, con Halitgar de Cambrai, para acompañar a los legados papales a Constantinopla. No es seguro si cumplió la misión, pero sí está comprobado que visitó una vez Constantinopla. Su obra principal (escrita no antes del año 819) es De ecclesiasticis officiis, en la que discute todos los usos litúrgicos, las festividades y oficios de la Iglesia y las vestiduras del clero hasta en sus más pequeños detalles, desde el punto de vista del simbolismo místico. Las diferencias entre los antifonarios alemanes atrajeron su atención, yendo en el año 831 a Roma para pedir a Gregorio IV que publicara un antifonario romano autorizado. El papa le remitió a los antifonarios romanos de la abadía de Corbie. Vuelto a su tierra revisó su anterior libro a la luz de las nuevas fuentes, compilando un antifonario basado en los textos francos y romanos. Este comentario conforma su obra De ordine antiphonarii. Tras la restauración de Ludovico al trono, el arzobispo rebelde de Lyón fue desposeído y Amalario puesto al frente de la diócesis. En ella usó su poder para impulsar un cambio en la liturgia, aunque encontró una enconada oposición dirigida por el diácono Floro, un ferviente simpatizante de Agobardo, quien se opuso a Amalario incesantemente, acusándolo finalmente de herejía ante el sínodo de Quiercy en el año 838. El sínodo condenó algunas de sus expresiones y Agobardo, nada más regresar a Lyón, deshizo todo lo que Amalario había hecho en la liturgia. Nada se sabe de su vida posterior, salvo que en la controversia con Godescalco escribió apoyando a Hincmaro. Se dice que fue enterrado en la abadía de San Arnulfo en Metz. Sus escritos proporcionan una percepción de las formas litúrgicas de comienzos del siglo IX y son especialmente esclarecedores sobre la relación de la liturgia galicana con la romana, que fue ganando terreno gradualmente en el imperio franco. A esta victoria contribuyó decisivamente la obra de Amalario. También es importante por su influencia en los liturgistas medievales, muchos de los cuales siguieron su método místico, citándolo la mayoría extensamente. Muestra un amplio conocimiento de la Escritura y de los Padres, que usa diligente y sabiamente.