Historia

AMALRICO I († 1173)

Amalrico I, rey de Jerusalén, murió el 11 de julio de 1173. Sucedió a su hermano Balduino III en 1162. Era hombre de grandes fuerzas corporales e infatigable guerrero; pero de gran obesidad, muy tosco en sus maneras, codicioso y por demás aficionado a los placeres sensuales. Pretendió aprovechar las discordias que habían estallado entre los musulmanes de Egipto para invadir este país y obtener por la fuerza una gran contribución; pero envió tropas el famoso Noradino y Amalrico tuvo que abandonar su empresa. El visir Chaner, el mismo que había solicitado el auxilio de Noradino, dos años después pidió el auxilio de Amalrico contra el general de aquél, Chirkuh que había permanecido en Egipto, y unidos el visir y el rey cristiano obligaron a Chirkuh a abandonar el país. Noradino se vengó invadiendo los Estados cristianos de oriente y apoderándose de varias plazas fuertes. En 1167 volvió Amalrico otra vez a Egipto para combatir a Chirkuh, que de nuevo se había presentado en el país y se hizo fuerte en Alejandría. El musulmán, combatido por las fuerzas aliadas de Chaner y Amalrico, tuvo que abandonar por segunda vez Egipto. Los cristianos volvieron también a su patria llevándose buenas cantidades de dinero en recompensa del servicio prestado y la promesa de un subsidio anual de cien mil escudos y dejando una guarnición en el Cairo. Pero Amalrico no consideraba suficientemente satisfecha su codicia y a fines de 1168 penetró como enemigo en el territorio de Chaner exigiéndole la enorme suma de 2.000.000 de escudos. El visir entregó algún oro; pero viendo que los invasores no se retiraban, se echó en brazos de Noradino, quien envió 8.000 hombres mandados por Chirkuh, y temeroso Amalrico, regresó apresuradamente a Jerusalén. Poco después se extinguió la dinastía fatimita de Egipto y comenzó a reinar en este país el célebre Saladino, sobrino de Chirkuh, bajo la soberanía eminente de Noradino.

Comprendió Amalrico que unidas las fuerzas de Egipto y Siria corría grave peligro el reino de Jerusalén; pidió auxilio al emperador de oriente y envió embajadores al emperador de Alemania y a los reyes de Francia, Inglaterra y Sicilia. Los príncipes de occidente prometieron acudir en ayuda de Amalrico y el emperador de oriente le envió escuadra y ejército. En 1169 hierosolimitanos y bizantinos atacaron a Damieta, que resistió tenazmente, y los sitiados, combatidos no sólo por los musulmanes, sino también por el hambre y las lluvias torrenciales, levantaron el cerco y regresaron apresuradamente a Tierra Santa, pues corría la voz de que Noradino se preparaba a invadirla. Éste, en efecto, devastó los territorios fronterizos, en tanto que Saladino se apoderaba de Gaza y de Ailah, puerto en el mar Rojo que hasta entonces había pertenecido a los cruzados. Apurado Amalrico se presentó en Constantinopla en el año 1171 en demanda de protección y consiguió muy buenas promesas, pero nada más, porque los bizantinos conservaban gran resentimiento hacia los hierosolimitanos que en el sitio de Damieta, en los días en que más se hacía sentir el hambre, habían reservado para sí los víveres, negándolos a los griegos.

En 1172 se aliaron Amalrico y Boemundo de Antioquía contra el príncipe de Cilicia-Armenia, Malich; mas esta campaña no produjo resultado positivamente ventajoso para los intereses del reino cristiano de oriente. El rey de Jerusalén entabló negociaciones con el Viejo de la Montaña para atraerle al cristianismo, negociaciones que fracasaron por haber sido asesinado por un caballero cristiano el embajador de aquél. Poco después murió Amalrico.