Historia
AMBROSE, ISAAC (1604-1664)

Escribió Prima, Media and Ultima, 1650, 1659; sermón fúnebre sobre Redeeming the Time (por Lady Hoghton), 1658; Looking unto Jesus, 1658; War with Devils — Ministration of Angels, 1661. Estos fueron reimpresos en folio, con un retrato, 1674, 1682, 1689; y los tratados más pequeños han sido frecuentemente reimpresos. Hay cartas suyas prefijadas a algunas de las obras de su amigo Henry Newcome.
'Ambrose', dice Calamy, 'fue un hombre de ese valor sustancial, esa piedad eminente y esa vida ejemplar, tanto como ministro como cristiano, del que ha de lamentarse que el mundo no tenga el beneficio de memorias particulares de él.' Su carácter ha sido tergiversado por Wood. Tenía una disposición pacífica; y aunque puso su nombre en el feroz Harmonious Consent, no era naturalmente belicoso. Evadió las controversias políticas de la época. Su gentileza de carácter y su sincera presentación del evangelio lo unieron a su pueblo. Le gustaba mucho apartarse, retirándose cada mayo a los bosques de Hoghton Tower y estar allí un mes. El doctor Halley lo caracteriza justamente como el puritano más meditativo de Lancashire. Esta cualidad impregna sus escritos, que abundan, además, en un profundo sentimiento y sincera piedad. Hunter ha llamado la atención sobre su recomendación de diarios como medio para avanzar en la piedad personal, y ha comentado, en referencia a los fragmentos del diario de Ambrose citado en Media, que 'con tales pasajes ante nosotros no podemos sino lamentar que el descuido de los últimos tiempos haya dejado que un documento tan curioso y valioso pereciera; pues que haya perecido, es de temer que haya ocurrido.'
De Looking unto Jesus es el siguiente pasaje:
'Reflexionemos en Cristo y en su relación con nosotros ante toda su creación... Fue en la eternidad que Dios el Padre llamó a su Hijo para cumplir la función de Mediador, de modo que a través de él pudieran ser escogidos todos aquellos que serían salvos. En cuanto a este llamado de Dios el Padre... dice el apóstol claramente: "Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy." (4 Y nadie toma este honor para sí mismo, sino que lo recibe cuando es llamado por Dios, así como lo fue Aarón. 5 De la misma manera, Cristo no se glorificó a sí mismo para hacerse sumo sacerdote, sino que lo glorificó el que le dijo: HIJO MIO ERES TU[…]Hebreos 5:4-5). El Padre lo llamó a llevar a cabo esta honrosa misión. Cristo no se promovió a sí mismo para realizar la misión, sino que le fue asignada por la voluntad de Dios el Padre de acuerdo con sus designios. "Por cuanto agradó al Padre... reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz." (19 Porque agradó al Padre que en El habitara toda la plenitud, 20 y por medio de El reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz, por medio de El, repito, ya sean las que están en la tierra o las que es[…]Colosenses 1:19-20). "Porque a éste señaló Dios el Padre" (Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.[…]Juan 6:27), y ¿para qué? Para asegurarnos la buena voluntad de Dios para salvarnos, como lo prueba el que llamara a su Hijo a hacerlo. Por lo tanto, aceptará todo lo que Cristo haga por nosotros porque él mismo lo ha ordenado.Y sucedió que Dios el Hijo aceptó el llamado del Padre y se hizo cargo de la función de Mediador. "Entonces dije: He aquí que vengo" (ENTONCES DIJE: "HE AQUI, YO HE VENIDO (EN EL ROLLO DEL LIBRO ESTA ESCRITO DE MI) PARA HACER, OH DIOS, TU VOLUNTAD."[…]Hebreos 10:7). No cabe duda que fue desde la eternidad: "Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás" (El Señor DIOS me ha abierto el oído; y no fui desobediente, ni me volví atrás.[…]Isaías 50:5)... Y "como el Padre me mandó, así hago" (pero para que el mundo sepa que yo amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vámonos de aquí.[…]Juan 14:31). En cuanto el Padre lo llamó, Cristo aceptó la función que su Padre le designó... Tiene que ser así, porque sea cual fuere la voluntad de Padre, es también la voluntad del Hijo. "Yo y el Padre uno somos", dijo Cristo (Yo y el Padre somos uno.[…]Juan 10:30). ¿Cómo es que son uno? Pues porque tienen una misma voluntad, un mismo poder y una misma naturaleza.
1. Una misma voluntad: Esto es evidente en las palabras anteriores. Cristo dice de sus ovejas: "Mi Padre me las dio... y yo les doy vida eterna" (28 y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano. 29 Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre. […]Juan 10:28-29). Ambos coinciden en salvar las ovejas de Cristo. El Padre tiene la voluntad de hacerlo y Cristo también. Vemos que lo mucho que el Padre lo desea, igual lo desea el Hijo. Él y su Padre uno son.
2. Un mismo poder: Es igualmente evidente en las palabras anteriormente citadas: Esas ovejas "no perecerán jamás", dice Cristo, "ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre" (28 y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano. 29 Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre. […]Juan 10:28-29). Primero, está el poder de Cristo y todo su poder obrando para la salvación de sus ovejas: si tiene poder y puede hacer cualquier cosa, ¡ni una de ellas perecerá! El mismo explica que su poder procede del poder de su Padre, quien está tan involucrado como él en esta misión. Sus ovejas se encuentran seguras en sus manos al igual que en las manos de su Padre. Él y su Padre uno son.
3. Una misma naturaleza: Acerca de esto, creo que las palabras más comprensibles son: el Padre y el Hijo son de una misma naturaleza, de una esencia, de un ser, y esto no es meramente un tema en que ambos coinciden... sino uno en que nunca pueden dejar de coincidir... Entonces el Padre llama desde la eternidad al Hijo para que cumpla la función de Mediador: "¡Ven, Hijo mío, Hijo de mi gozo y gran placer, mi Hijo amado en quien tengo contentamiento! Tengo en mi corazón el anhelo de darme a conocer desde esta solitud eterna a algo más. Mis pensamientos, propósitos e intenciones en este orden: Primero, está mi propia gloria, luego la de Cristo, luego la de la iglesia, luego la del mundo... Inmediato a mi gloria y su manifestación, tendré a Cristo, y este Cristo será el modelo principal de la elección de gracia. A Cristo le sigue el cuerpo, y a este cuerpo predestinaré para ser conformado a la imagen de mi Hijo. He aquí te llamo a cumplir la función de Mediador: Tú eres mi Hijo; hoy (en este día de eternidad) te he engendrado; y hoy (en este día de eternidad) te llamo a tener este honor de ser un sumo sacerdote para siempre".'