Historia

AMBROSIASTER.

Ambrosiaster o pseudo-Ambrosio es el nombre comúnmente usado para designar al desconocido autor de Commentaria in xiii. epistolas beati Pauli, que desde el año 850 aproximadamente hasta el tiempo de Erasmo fue sistemáticamente atribuido a Ambrosio de Milán. Esta opinión, que todavía no se ha extinguido, no tiene apoyo en la tradición antigua y hay muchas razones, como el estilo, la versión de las Escrituras usada, la opinión sobre la autoría de la epístola a los Hebreos y la actitud hacia la literatura griega, que desmienten esa pretensión. Pero la idea de que se trata de una compilación hecha hacia el año 800 también es infundada. El Codex Cassinensis, aunque no contiene Romanos, muestra que el comentario ya tenía reconocimiento antes del año 570. El texto de la Escritura es consistente, perteneciendo a un tiempo antes de Jerónimo y a la recensión conocida como Itala. La antropología es ingenuamente pre-agustiniana, la escatología es todavía milenarista, las polémicas contra las herejías señalan a un periodo alrededor del año 380 y la cuestión del filioque no aparece. Otros pequeños detalles de alusiones históricas también señalan a la misma fecha.

Ha habido poco éxito en el intento de identificar al autor. Como Agustín en el año 420 citó un pasaje de sanctus Hilarius, algunos críticos se han inclinado a pensar que el Ambrosiaster es parte de una obra perdida de Hilario sobre las epístolas. Por mucho tiempo se pensó que Agustín se refería al diácono romano Hilario, el compañero de Lucífero de Cagliari. El presbítero Faustino, oponente de Dámaso I y autor de un tratado sobre la Trinidad, también ha sido mencionado como posible autor. Pero ni el estilo, ni la versión de la Escritura, ni la cristología es suya. El autor fue probablemente un presbítero de la iglesia de Roma, quien cita, junto con Agustín, a Hilario. El intento de identificarlo con el autor de las pesudo-agustinianas Quæstiones ex utroque testamento no ha encontrado apoyo general.

Aunque la obra del Ambrosiaster no está entre las más importantes de la antigüedad cristiana, su exégesis es a veces valiosa, distinguida por la sobriedad, claridad, riqueza de pensamiento y especialmente objetividad exenta de parcialidad, destacable para el periodo en que fue escrita. Ciertos prejuicios, como contra las especulaciones y "sofisterías" de los griegos y contra los diáconos, son explicables por las circunstancias del tiempo de su composición. El autor repetidamente señala que las instituciones de la Iglesia han experimentado alteraciones esenciales desde el tiempo de los apóstoles. De gran interés son sus observaciones sobre la organización primitiva, que el autor considera muy informal, pues todos bautizaban y todos enseñaban, según la ocasión. Él piensa que las instituciones primitivas se modelaron de acuerdo a la sinagoga, que los obispos y presbíteros eran originalmente lo mismo, que la iglesia de Roma no fue fundada por los apóstoles, sino por ciertos cristianos judíos que impusieron una forma judaica que posteriormente sería corregida y que Pedro solo no tuvo la primacía sino también Pablo. En un manuscrito escrito hacia el año 769 por Winithario, monje de Saint Gall, se menciona a Orígenes como autor del Ambrosiaster, lo cual es explicable por la presencia de ideas origenistas.

En 1899 Dom Morin (Revue d'histoire et de littérature religieuse) sugirió que el autor del Ambrosiaster sería Isaac el Judío, un covertido profeso, que acusó al papa Dámaso de un delito capital y del que los amigos del papa dijeron que había vuelto al judaísmo y "profanado los misterios cristianos" (año 382). En 1903 Morin retiró esa identificación en favor de Decimio Hilariano Hilario, prefecto de Roma en 383, y prefecto pretoriano de Italia en 396. A. Souter (de Caius College, Cambridge, posterior profesor en Mansfield College, Oxford), en un artículo en Sitzungsberichte de la Academia de Viena, 1904, y en A Study of Ambrosiaster (TS, volumen vii, No. 4, 1905) adoptó la posterior idea de Morin y de un exhaustivo estudio de los manuscritos y la comparación de la obra con escritos contemporáneos concluyó que esta idea "satisfacía totalmente las condiciones del problema", aconsejando a quienes se inclinaban a otra idea que "leyeran las obras del autor cuidadosamente en la edición de Viena antes de llegar a una conclusión sobre el asunto." C. H. Turner, miembro del consejo rector de Magdalen College, Oxford, apoyó la primera identificación de Morin y en un artículo en JTS (abril de 1906, página 355 y sig.), niega estar convencido por los argumentos de Morin o los de Souter de que Decimio Hilariano Hilario en vez de Isaac escribió los "Comentarios" y las "Cuestiones". Igualmente en favor de la autoría de Isaac señalan las alusiones de Jerónimo respecto a las genealogías, atribuidas a algún maestro judaizante cuyo nombre no menciona, que son idénticas con las del Ambrosiaster. Joseph Witting también ha defendido la hipótesis de Isaac, recordando que "Isaac" e "Hilario" significan ambos "risa", corroborando la atribución de los "Comentarios" a Hilario por Agustín. Otros escritores (Harnack, Jülicher, Morin, Souter, Turner y otros) concuerdan en atribuir el Commentaria y las Quæstiones al mismo autor. El Commentaria como "el comentario más antiguo a las epístolas paulinas" y las Quæstiones como "el libro más antiguo sobre dificultades bíblicas" son de considerable importancia. Jülicher considera al Commentaria "el mejor comentario sobre las cartas de Pablo antes del siglo XVI" y Harnack es igualmente apreciativo.