Historia
AMENT, WILLIAM SCOTT (1851-1909)

La naturaleza de los logros de Ament como misionero estuvo determinada parcialmente por su preparación y parcialmente por su propio temperamento. No había hecho un estudio de la cultura china antes de acometer la obra y parece que nunca se esforzó por entender las religiones nativas. Ya llevaba cuatro años en China cuando supo que el taoísmo poseía templos; el ritual del budismo lo consideraba un mero 'galimatías' y en la obra de salvación de los chinos puso todo su ardor, energía y devoción. Durante el primer año aprendió la lengua china lo suficiente para predicar efectivamente y luego editó un periódico mensual, The North China News, escrito en mandarín. Hizo miles de kilómetros a pie y en mula, esparciendo la semilla por todos lados. Al estallar la guerra de los boxers demostró su intrépido coraje, cuando el ministro americano no pudo tener marines de repuesto para el servicio, yendo él solo con veinte carros transportando a los refugiados de Tung-Chow. Durante el asedio de Pekín proporcionó ayuda a los convertidos que habían huido a la ciudad. Una vez que el asedio se levantó recorrió las localidades vecinas, sin asistencia militar, consiguiendo reconstruir capillas quemadas y cuidar viudas y huérfanos de cristianos asesinados. Tuvo muchas oportunidades para proteger a los habitantes de las expediciones de saqueo de los soldados extranjeros. Mientras tanto, un relato inexacto de una entrevista con él, publicada en el Sun de Nueva York el 24 de diciembre de 1900, desató una acerba crítica sobre su conducta por varios periódicos orientales y una apresurada acusación por Mark Twain en North American Review de febrero y abril de 1901, donde acusaba abiertamente a Ament de pillaje y extorsión. Las infatigables tareas misioneras de Ament terminaron en 1909, cuando tras cinco meses de enfermedad sucumbió a un absceso en el cerebro.