Historia

AMIANO MARCELINO († 400)

Amiano Marcelino fue el autor de una historia romana (Rerum gestarum libri xxxi.) que se extiende desde Nerva hasta la muerte de Valente (96-378). Nació en Antioquía y se dice que murió hacia el año 400. Se dedicó a los estudios filosóficos, ingresando en el ejército bajo Constancio. Acompañó a Juliano el Apóstata en la guerra contra los persas y tomó parte bajo los sucesores de Juliano en las guerras del oriente y el occidente. Después se retiró a Roma y retomó sus estudios. Los primeros trece libros de su historia se han perdido, comenzando los dieciocho restantes en el año 353, dando mucha información valiosa sobre el estado general de la Iglesia y otros detalles particulares, como el carácter de Juliano, sus medidas, los conceptos sostenidos por la gente culta sobre el cristianismo, etc.

A veces ha surgido la pregunta de si Amiano era cristiano. El consenso general es que no lo era, pues su obra contiene muchas ácidas alusiones a las doctrinas cristianas. La manera como habla de los mártires, sínodos y otros detalles hacen pensar que no es un autor cristiano. No obstante, es igualmente cierto que no era un seguidor del paganismo común. Reconoce un numen supremo que abate la arrogancia y venga los crímenes humanos, acercándose en general a los autores griegos que creían en el monoteísmo. Es probable que pensara que el cristianismo primitivo puro y la filosofía de los paganos ilustrados eran la misma cosa. Por eso podía hablar a favor de muchas cuestiones que halló entre los cristianos. Censura la interferencia de Constantino en la controversia arriana y la denomina una 'confusión de la sencilla y absoluta religión cristiana con una superstición de viejas', queriendo decir con superstición la controversia sobre la Trinidad y la divinidad de Cristo. Censuró al emperador Juliano por prohibir a los cristianos la instrucción en los estudios liberales, aunque no condenó la restauración de los sacrificios paganos a comienzos del reinado de Joviano. Su oposición a Juliano no es por causa de su paganismo sino por la violación de la tolerancia religiosa. Una semblanza del carácter de Juliano nos la ofrece Amiano en este pasaje:

'Juliano destacaba por la brillantez de sus acciones y por su majestad innata. Según piensan los sabios, las virtudes fundamentales son cuatro: moderación, prudencia, justicia y valor, a las que se añaden otras virtudes adquiridas: el conocimiento del arte militar, la autoridad, la fortuna y la liberalidad. Pues bien, todas ellas fueron cultivadas por Juliano con afán constante.
En primer lugar, destacó por una castidad tan intachable que incluso después de perder a su esposa, no prestó atención alguna a lo sexual [...] Esta sobriedad iba desarrollándose cada vez más, a lo que se añadía su moderación en la comida y en el sueño. Su dieta y la frugalidad de su mesa eran dignas de admiración. De hecho, a veces se le veía comer de pie, como los soldados, un alimento escaso y pobre. Y después de quehaceres agotadores, se refugiaba en el estudio de las letras...
Sus faltas se resumen brevemente. Era de carácter algo inconstante, pero esto lo corregía con un severo autocontrol. Era bastante hablador y demasiado aficionado a los presagios. Inmolaba innumerables víctimas, con lo cual podría pensarse que, si hubiera vuelto de la guerra contra los partos, habrían escaseado los bueyes. Orgulloso con los aplausos del vulgo, buscaba sin cesar alabanzas, y este deseo de popularidad le llevaba con frecuencia a tratar con gente indigna.'
(Amiano Marcelino, Historia, XXV,4.1-17).