Historia

ANA

Ana fue la madre de la Virgen María y según la tradición apócrifa (Evangelio de la Natividad de María y Proto-evangelio de Santiago) se dice que nació en Belén, siendo hermana del sacerdote Matán.

Ana y las tres Marías, Libro de horas de Étienne Chevalier,París, Bibliothèque nationale de France
Ana y las tres Marías, Libro de horas de Étienne Chevalier,
París, Bibliothèque nationale de France
Se casó con el piadoso Joaquín de la tribu de Judá y durante veinte años no tuvieron hijos. Ante su asidua petición, un ángel le anticipó que 'concebiría y daría a luz y que su simiente sería alabada en el mundo entero'. Joaquín también recibió consoladoras promesas del ángel. Cuando María tenía un año los padres prepararon un banquete y Ana entonó un cántico de alabanza similar al Magnificat. A los tres años de edad, María, que había sido dedicada antes de su nacimiento a Dios, fue llevada a Jerusalén por sus padres y entregada a los sacerdotes para ser educada en el templo. Según posteriores leyendas apócrifas, Joaquín murió poco después del nacimiento de María y Ana 'no por deseos sensuales, sino por persuasión del Espíritu Santo' se casó con Cleofas, del cual tuvo a María, que sería la esposa de Alfeo, y tras su muerte se casó con Salomas, del que tuvo a una tercera María, que sería la esposa de Zebedeo. La leyenda en esta forma, que debe su desarrollo al desorbitado culto a Ana del periodo medieval tardío, fue conocida por Gerson (comp. Oratio de nativitate virginis Mariæ, Opera, iii. 59). Conrad Wimpina (Oratio de divæ Annæ trinubio, 1518) y Johann Eck (en un sermón del volumen tercero de su Homiliæ, París, 1579), defendieron la leyenda.

De manera que los más fantásticos excesos del culto a Ana coinciden con la época de la Reforma, siendo defendidos por los teólogos católicos de las más diferentes escuelas, no sólo franciscanos, sino también dominicos, carmelitas y agustinos. Incluso Lutero, en su juventud, cuando tuvo miedo de morir en medio de una tormenta, clamó a Ana por ayuda, prometiendo hacerse monje (Köstlin, Leben Luthers, i. 49, Berlín, 1893). Era firme creencia en la mentalidad popular de ese tiempo que la abuela de Cristo cuidaba la salud, daba riqueza y protegía en la muerte. Las representaciones pictóricas de los siglos XV y XVI de Ana son innumerables, así como las iglesias dedicadas a su nombre. En la época de la post-Reforma los papas promovieron el culto a Ana, como cuando Gregorio XIII en 1584 ordenó que el 26 de julio, fecha supuesta de su muerte, se dijera una doble misa en toda la Iglesia. Benedicto XIV en su De festis Mariæ Virginis (ii. 9), recomienda su veneración. En la Iglesia griega también es celebrada, parcialmente en festividades (25 de julio en conmemoración de su muerte, 9 de diciembre día de su concepción y 9 de septiembre fecha de su casamiento con Joaquín), parcialmente en rica literatura ascético-homilética, que retrocede hasta Gregorio de Nisa, aunque sin seguir las leyendas posteriores de la tradición occidental.