Historia

ANDRÉS DE CESAREA

Andrés de Cesarea, metropolitano de Cesarea en Capadocia, fue el autor de un comentario al Apocalipsis que tuvo cierta importancia en la historia exegética. Se ha especulado que destacó en ciertas épocas entre los siglos V y IX. Su tiempo fue ciertamente el de las persecuciones persas y la lucha entre los arrianos y la ortodoxa 'Nueva Roma'. Por una referencia a la profecía de Gog y Magog aplicada a los pueblos escitas del extremo norte 'a los que llamamos hunos', se ha pensado que el periodo anterior al gobierno de los hunos había comenzado, pero el paralelo en Aretas (Migne, Patrologiae cursus completus, cvi. 756) muestra que la palabra 'hunos' era genérica para los invasores bárbaros. El único criterio seguro por el que la fecha más temprana puede ser fiable son las citas que hace Andrés de autoridades. La última es Dionisio el Areopagita, cuyos escritos son mencionados por vez primera en el año 533, por lo que Andrés pudo haber escrito antes de mediados del siglo VI. Cita como testigos para la inspiración del Apocalipsis a Papías, Ireneo, Metodio, Hipólito, Gregorio de Nacianzo y Cirilo de Alejandría. Su sorprendente omisión de Orígenes es explicable a la luz de su dependencia del enconado oponente de Orígenes, Metodio, a causa del recrudecimiento de la controversia origenista en el siglo VI. Otras autoridades son Epifanio, Basilio, Eusebio y Justino. De los escritores no cristianos cita una vez a Josefo.

El método expositivo de Andrés se aprecia en la dedicación introductoria a su hermano y compañero Macario. El Apocalipsis, afirma, como otras Escrituras inspiradas, es a la vez histórico, tipológico y anagógico, siendo el último aspecto el prominente. El expositor debe, por consiguiente, observar sus límites. Dios ha hecho su revelación en Cristo susceptible para el intelecto humano y por eso la historia y el misterio no deben tratarse de manera semejante. Pero la explicación puede al menos consolar y edificar al lector, mostrando la transitoriedad de todas las cosas terrenales y enseñándole la permanencia de las glorias futuras. La exposición de Andrés se caracteriza por el esfuerzo en llegar a una interpretación cristiana de la historia, mediante un interés en sus hechos y una cauta elucidación de la profecía. Pero a pesar de esto, su concepto de que el Apocalipsis ofrece una clara revelación en conjunto del gobierno divino del mundo impregna su exposición totalmente. Su estilo es normalmente glosario, aunque añade aquí y allá citas edificantes. Donde es necesario expone diferentes conceptos, dejando al lector que tome su decisión, pero su comentario es mucho más que una mera catenæ, ocupando las citas un pequeño espacio. Desde el punto de vista de la crítica textual, tal Bengel reconoció, el comentario tiene importancia en sí mismo. Matthæi reseñó que las glosas de Andrés se habían infiltrado no pocas veces en los manuscritos y F. Delitzsch se inclinaba a atribuir la incertidumbre de los textos cursivos del Apocalipsis a la influencia de los comentarios de Andrés y Aretas. El comentario está en Migne, Patrologiae cursus completus, cvi.