Historia

ANNIO DE VITERBO (1432-1502)

Annio de Viterbo, nombre latino de Giovanni Nanni, célebre filólogo, historiador y cronólogo, nació en Viterbo el año 1432 y murió el 13 de noviembre de 1502. De muy corta edad tomó el hábito en la orden dominica; igualmente versado en el conocimiento de las lenguas latina, griega, hebraica, caldea y árabe que en el de las respectivas literaturas, dio gran impulso al estudio de la cronología e historia sagrada. Estas ocupaciones no le impidieron, sin embargo, desempeñar varios empleos importantes en su orden. Su probidad, sus predicaciones y algunos de sus escritos le habían conquistado tan alta reputación, que honrado con la confianza particular de dos papas, Sixto IV y Alejandro VI, se le consideraba en la corte de Roma como uno de los más hábiles y probos hombres de su siglo. A esto sin duda debió que en 1499 se le confiriera el título de maestro del sacro colegio, con residencia en el Vaticano y con especial encargo de examinar, corregir o rechazar cuantas obras se imprimieran en Roma, con lo cual todos los libreros de la ciudad quedaban bajo su jurisdicción. Además tenía asiento en la Congregación del Índice, y cuando el papa celebraba capilla el puesto inmediato al limosnero de la Rota. Conservó largo tiempo la estimación de toda la familia de Alejandro VI; pero su sinceridad acabó por costarle cara. En más de una ocasión reprochó a César Borgia su conducta licenciosa, y se dice que éste, para librarse de tan implacable censor, le mandó envenenar cuando contaba setenta años de edad. A su muerte la ciudad de Viterbo le erigió una estatua delante de la casa consistorial.

Sus obras más notables son: Tractatus de imperio Turcorum, que no es otra cosa sino una compilación ampliada de los sermones que había predicado en Génova en 1471 y que venía a ser en cierto modo un libro de circunstancias en un tiempo en que la destrucción del imperio de Constantinopla preocupaba todos los ánimos. De futuris christianorum triumphis in Turcas ad Saracenos, ad Xystum IV et omnis principes christianos (Génova, 1480). De este libro, del que se han hecho numerosas ediciones, conservaba el manuscrito la Biblioteca Colbert que hoy se encuentra en la Nacional de París. Ad R. D. P. Reverendum dominum Petrum Barotium epicum Patarinum, quæstiones duæ super mutuo judaico et civili et divino (Viterbo, 1492) y Antiquitatum variarum volumina XVIII (Roma, 1498), colección en la que se pretende ofrecer por vez primera las obras hasta entonces desconocidas. A propósito de estos descubrimientos y de los comentarios del colector se suscitó una acalorada polémica entre los hombres más eminentes de los siglos XVI y XVII y se escribió gran número de apasionados libelos, ya en contra, ya en pro de Annio. Persuadida la mayoría de que las verdaderas obras de aquellos escritores subsistían, no podían mirar sino como supuestas las que se hacían aparecer bajo los nombres de Baroso, Manethon y Meghastenes. Descubrimientos posteriores y una crítica mejor razonada, han venido después a colocar a Annio de Viterbo en un lugar, si no tan alto como sus panegiristas pretendían, tampoco tan bajo como querían sus detractores.