Historia

ANTONIO, NICOLÁS (1617-1684)

Nicolás Antonio, erudito bibliógrafo español, nació en Sevilla el 28 de julio de 1617 y murió en Madrid el 13 de abril de 1684.

Nicolás Antonio
Estudió latín y teología en Sevilla con el dominico Francisco Giménez; pasó más tarde a Salamanca, donde, después de recibir las lecciones del doctor Ramos del Manzano, se doctoró en derecho. Por aquella época empezó un estudio sobre Los nombres propios que figuran en las Pandectas y cuando el trabajo alcanzaba hasta la tercera parte del Digesto, supo que Antonio Agustín escribía otra obra análoga, desistiendo de su empresa. Concibió entonces el propósito de formar un índice de todos los escritores españoles desde Augusto hasta su tiempo, para lo cual regresó a Sevilla, con objeto de tener a mano los inapreciables documentos que existían en varias bibliotecas particulares, especialmente la del convento de San Benito, dando principio a la Bibliotheca Hispana, que apareció en dos partes (Nova, 1672; Vetus, 1696). La primera es una vasta bibliografía de los escritores españoles y peninsulares coloniales después del año 1500, con apreciaciones críticas. La segunda es una historia de la literatura peninsular desde el reino de Augusto hasta el año 1500, marcando el surgimiento de la bibliografía moderna y la transformación de la historia literaria en disciplina académica. Una segunda edición (1788; volumen 1 de la Nova fechada en 1783), con adiciones de manuscritos de Antonio, todavía es obra de consulta.

Felipe IV, queriendo recompensar sus méritos, le otorgó merced del hábito de Santiago (1645) y le nombró agente en Roma de los reinos de España, Dos Sicilias y ducado de Milán (1654), y más tarde de la Inquisición española. Su caridad y los dispendios que le ocasionó la publicación de sus obras, le arruinaron por completo, por lo que el papa le otorgó una canonjía en Sevilla; algunos biógrafos afirman que a poco de regresar a España, Carlos II le nombró consejero del Supremo Tribunal de la Santa Cruzada, cargo que le obligó a fijar su residencia en Madrid, adonde trasladó su biblioteca, que constaba de unos 30.000 volúmenes. Durante su estancia en Roma terminó la Bibliotheca Nova, única que vio la luz pública durante su vida (Roma, 1672), que abarca los autores españoles desde 1500 hasta 1670, publicación que admiraron todos los eruditos de su tiempo, tanto españoles como extranjeros, y constituye la segunda parte de la Bibliotheca Hispana. Amplió la Bibliotheca Nova su amigo Ambrosio de la Cuesta, canónigo de Sevilla, y después otro autor desconocido, al publicarse la edición de Madrid (1768), que pasa entre los bibliófilos por ser la mejor y más completa. Cuando terminaba la corrección de la Bibliotheca Vetus o antigua, primera parte de la Bibliotheca Hispana, que empieza en el reinado de Augusto y termina en 1500, le sorprendió la muerte, sin dejar otros bienes que su biblioteca y no escasas deudas originadas por la compra de libros y publicación de sus obras. Su amigo el deán Manuel Martí, sabedor del cariño que le profesaba su tío, el sabio cardenal Aguirre, le envió el manuscrito de la obra, de puño y letra de Nicolás Antonio, el cual mandó imprimir (Roma, 1696), dedicándola al papa Inocencio XII; corrigió aquella edición el mencionado deán, que la ilustró con interesantes notas. Existe otra edición (Madrid, 1783) anotada por Gregorio Mayass y Siscar, además de la citada de 1788. Además de esa obra monumental, se le deben: De exilio, sive de exilii poena, exulumque conditione et juribus (Amberes, 1641 y Madrid, 1639), estudio crítico sobre unas pretendidas crónicas descubiertas a fines del siglo XVI por el padre Higuera. Según refiere el mismo Nicolás Antonio en los últimos años de su vida, había empezado a escribir la Biblioteca Hispano-rabínica, de la que sólo quedan algunos apuntes, que se conservan en la Biblioteca Nacional de Madrid.