Historia

ARAGÓN, FERNANDO DE (1498-1575)

Fernando de Aragón, arzobispo de Zaragoza, nació en 1498 y murió en Zaragoza el 29 de enero de 1575.

Fernando de Aragón
Fernando de Aragón
Como nieto del rey Fernando el Católico, hubo de criarse con el boato y esplendor que a su estirpe correspondía en la corte del monarca, y a la carrera militar a la que desde niño se mostró muy aficionado. Cuando se cruzó caballero de Calatrava, León X le concedió la encomienda mayor de esta orden en Alcañiz, y al propio tiempo la coadjutoría del maestrazgo de la orden de Montesa. Sin que los historiadores y cronistas acierten a explicarse la causa, atribuyéndolo unos a desgracias amorosas y otros a verdadero desprecio de las grandezas mundanas, sucedió que D. Femando, a quien tan brillantes como seductores horizontes se abrían cuando apenas había cumplido veinticuatro años, vistió la cogulla del Císter en el monasterio de Nuestra Señora de Piedra, donde profesó diez meses después, en el día 10 de diciembre de 1523. Dos años después, el emperador Carlos V le presentó para la abadía del monasterio de Beruela. Fue diputado de Aragón y visitador de su orden, con lo cual salieron beneficiados los monasterios entre los cuales repartió cuantiosas sumas de dinero con destino a sus empeños y fábrica de ellos. Contando ya 41 años fue elegido arzobispo de Zaragoza, cargo del cual tomó posesión el día 16 de julio de l539. Félix Latassa, de quien son las noticias biográficas mas minuciosas de este prelado, dice: «Hizo la iglesia, claustro y oficinas del convento de San Lamberto de Zaragoza; mejoró la fábrica del templo de la Seo; labró el de Santa Lucía de religiosas cistercienses de Zaragoza, en el cual mandó retratar a todas las preladas de la misma; mejoró el palacio arzobispal y los de los lugares de la Mitra; dio a sus iglesias jocalias y limosnas como también lo hizo con otras de sus diócesis; levantó de nuevo una espaciosa sala en el Hospital general e hizo otras obras entre las cuales es muy conocida la fundación, creación y dotación que hizo de la célebre cartuja de Nuestra Señora de Aula Dei, no muy distante de Zaragoza, obra en la cual invirtió doscientos mil escudos.» «Y si parece gran suma ésta, fue mayor la que empleó en sus limosnas, pues gastó más de seiscientos mil ducados de Aragón.» También promovió los destinos del cargo de cronista del reino y fue censor de la primera parte de los Anales de Zurita. Fue sepultado en un magnífico sepulcro de alabastro al lado del evangelio de la suntuosa capilla de San Bernardo, que él mismo había hecho edificar, en el famoso templo de la Seo de dicha ciudad.