Historia

ARAGÓN, JUAN DE (1301-1334)

Juan de Aragón, infante y arzobispo, nació en Zaragoza en 1301 y murió en Pobo, partido de Daroca, el 19 de agosto de 1334. Fueron sus padres el rey Jaime II y doña Blanca. Merced a su condición de hijo de reyes obtuvo en Aragón, siendo aún muy niño, varias dignidades eclesiásticas y en León una canonjía. El cabildo de la iglesia de Tarragona, accediendo a los deseos manifestados por el monarca de que su hijo gobernase aquella iglesia, le eligió arzobispo cumplidos apenas 16 años; pero ni los deseos del rey ni la elección del cabildo catedral lograron persuadir al papa Juan XXII a que confirmase este nombramiento, que juzgó improcedente por la poca edad del candidato. El infante fue nombrado al mes siguiente abad de Montearagón y dos años después (1320) prior de Montserrat. Los escrúpulos del papa habían sido vencidos indudablemente, pues aquel mismo año y cuando don Juan contaba 19 años, fue nombrado arzobispo de Toledo. Desavenencias sobrevenidas con su padre, que no quiso conservar al arzobispo adolescente el título de canciller mayor de sus reinos, impulsaron a don Juan a que permutase su arzobispado por el de Tarragona, como efectivamente lo hizo, en el año 1327, tomando el título de patriarca de Alejandría. Consagró el templo metropolitano de Tarragona, donde celebró tres concilios provinciales; uno, el 16 de febrero de 1329; otro, el 30 de enero de 1330; el tercero el 15 de enero de 1334, pocos meses antes de su muerte.

Amplió la cartuja Scala Dei que había fundado e] rey don Alonso II de Aragón en 1163; y en esta cartuja se conservaba una Biblia suya con comentarios, en doce volúmenes de folio mayor, en vitela, y dispuso que no se pudiese enajenar. Se dejó ver en Zaragoza con motivos muy particulares y viniendo otra vez a esta ciudad a tratar con su hermano el rey don Alonso del testamento de su padre, de quien eran albaceas. Su cadáver fue llevado a Tarragona, en cuya iglesia metropolitana se conserva en un suntuoso sepulcro de mármol. Don Juan de Aragón, a pesar del escaso tiempo que vivió tuvo bastante para escribir las siguientes obras: Liber contionum Evangelicarum; Cinco concilios provinciales; Constituciones sinodales de Toledo el 18 de mayo de 1323, otras del sínodo de Alcalá del mismo año y otras del concilio provincial tenido en esta ciudad el 26 de junio de 1326, a las que deben unirse otras constituciones que hizo en un sínodo de Toledo en el mes de febrero de 1326 y que publicó Vicente, arcediano de Arévalo en la iglesia de Ávila, vicario general del infante; el cardenal Aguirre publicó los cinco concilios provinciales mencionados.