Historia

ARCADIO, FLAVIO (c. 377-408)

Flavio Arcadio, emperador romano entre los años 383 y 408, nació en España hacia el 377 y murió en Constantinopla el 1 de mayo del 408.

Sólido de Arcadio
Fue el hijo mayor del emperador Teodosio y la emperatriz Alia Flavila, siendo educado en ciencias seculares en Constantinopla por el sofista Temistio y en el cristianismo por el asceta Arsenio. En el año 383 su padre le otorgó el título de Augusto y en el 384 fue nombrado cónsul. Cuando en el 394 Teodosio fue a Occidente para expulsar al usurpador Eugenio, dejó el gobierno en manos de Arcadio, con la ayuda del ministro Rufino. Pero la inesperada muerte del emperador en Milán el 17 de enero del año 395, convirtió a Arcadio en emperador oriental. Por su buen corazón, pero también falta de energía y mente estrecha, se convirtió en el débil instrumento de quienes sabían cómo obtener su favor, sobre todo de Rufino, un galo astuto y sin principios y, tras su muerte, del eunuco Eutropio, quien tapó sus atrocidades con el nombre del legítimo gobernante y que hasta su caída (399) acaparó el poder.

Arcadio también fue influenciado por su esposa Eudocia, la bella hija de Bauto, un franco. Bajo Arcadio el imperio bizantino adquirió su carácter oriental que posteriormente retuvo. Su piedad era sincera y se extendía a la veneración de las reliquias de los santos y mártires. Incluso antes de ser el único regente, prohibió a los herejes la adoración, enseñanza y organización pública (Cod. Theod., XVI. v. 24; a. 394) y al año siguiente les retiró todos sus antiguos privilegios (XVI. v. 25). Las investigaciones en busca de herejes debían hacerse en la cancillería imperial y en los tribunales oficiales (XVI. v. 29). Estrechamente asociado con ello iba su proceder contra el paganismo. En el año 397 ordenó que el material de los templos en Siria se usara para la reparación o construcción de caminos públicos, puentes, acueductos y murallas (XV. i. 36) y en el 399 emitió un decreto al prefecto del este para que destruyera todos los santuarios rurales. En toda esta acción tuvo a Crisóstomo como decidido colaborador. El resultado más importante fue la destrucción del templo de Marneion y de otros siete templos en Gaza en el año 401 (comp. el interesante relato de Porfirio, obispo de Gaza, en la vida de Marcos y la obra de J. Dräseke, Gesammelte patristische Untersuchungen, Leipzig, 1889, página 208 y sig.). Sin embargo, no se puede decir que el helenismo sufriera mucho a manos de Arcadio; comparado con la política de Teodosio incluso hubo una cierta relajación. Arcadio fue amistoso hacia los judíos, sospechándose que compraron el favor de Eutropio con dinero. Tenían una jurisdicción propia similar a la de los obispos y el derecho del santuario análogo al eclesiástico (Cod. Theod., II. i. 10; IX. xlv 2). Sediciones desde dentro e incursiones de los bárbaros desde fuera, hicieron del gobierno del débil emperador un triste capítulo de la historia bizantina, el cual no debe ser juzgado, no obstante, según fuentes paganas hostiles o inamistosas (especialmente Eunapio y Zósimo). Durante su gobierno se decretaron varias reformas en las que no faltaron buenas medidas.