Historia

ARCHER, JAMES (1751-1834)

James Archer, renombrado predicador católico inglés, nació en 1751 y murió en 1834.

James Archer
James Archer
Se conocen pocos detalles personales suyos, pero el doctor Husenbeth (Life of Bishop Milner, 13) refiere que 'el celebrado predicador, Dr. Archer, comenzó su predicación en una taberna cerca de Lincoln's Inn Fields, en la que los católicos se reunían las tardes del domingo para escuchar la palabra de Dios en un gran sala del club en Turn Style.' En 1791 era capellán del ministro bávaro en Londres. Archer publicó Sermons on various Moral and Religious Subjects, for some of the Principal Festivals of the Year, Londres, 1789 y Sermons on Matrimonial Duties, and other Moral and Religious Subjects, Londres, 1804. El obispo Milner, en una pastoral (1813), denunció la mezcla de errónea y peligrosa moralidad en los sermones de Archer, y absolutamente prohibió que fueran leídos públicamente en las capillas de su distrito. Esta contienda venía de atrás, como se desprende de A Letter from the Rev. James Archer to the Right Rev. John Milner, Vicar-Apostolic of the Midland District, Londres, 1810, donde el obispo había 'agregado al cargo de irreligiosidad una acusación de inmoralidad.' La naturaleza de la segunda acusación se puede deducir de la siguiente alusión de Archer a su conducta en cierta ocasión en el Hotel Clarendon: 'La aberración voluntaria más pequeña de las reglas de la temperancia ciertamente nunca ha de ser justificada. Sin embargo, en ciertos momentos de peculiar interés o exaltación, y cuando los hombres se reúnen para regocijarse, que flaquee tal voluntad, en las mentes liberales, encuentra una disposición tierna y suave que le da cierto grado de atenuación.'

Archer continuó predicando a audiencias concurridas y su elocuencia en el púlpito fue muy admirada, aunque parece haber sido algo forzada y artificial, de acuerdo a la moda establecida por el doctor Hugh Blair. Charles Butler, escribiendo en 1822 sobre sus sermones, observa: 'Ha sido su objetivo satisfacer la razón, a la vez que la complace, encandila e instruye; grabar en la mente solo nociones de los misterios y verdades del evangelio; y mostrar que los caminos de la virtud son los caminos de la amabilidad, y sus sendas las sendas de la paz. Nadie regresa de cualquiera de sus sermones sin impresiones favorables de la virtud, o sin ningún tipo de lección práctica que a lo largo de la vida, probablemente en unos días, tal vez incluso en unas pocas horas, le será útil recordar. Cuando tenemos en cuenta que este es el cuadragésimo año de la predicación del Sr. Archer, de que ha predicado más de cincuenta veces al año en todos los años, y que en el presente sus oyentes están pendientes de todo lo que dice con la misma avidez que lo hicieron la primera vez, podemos pensar que es difícil encontrar un individuo a cuya elocuencia la religión en nuestros días haya estado tan en deuda.' El papa Pío VII le confirió el doctorado en teología el 24 de agosto de 1821, al mismo tiempo que al doctor Lingard.