Historia
ARISTÓTELES (384-322 a. C.)

de un original griego (c. 325 a. C.);
en el Museo Nazionale Romano, Roma
La filosofía de Aristóteles contiene un pronunciado dualismo: materia y forma, Dios y el mundo, son existencias distintas y separadas. La armonía de esta dualidad es un panteísmo igualmente pronunciado. Dios es acto más que voluntad, un proceso y no una persona. Pero el dualismo de Aristóteles no es materialista; la forma, Dios, es el constituyente principal y su panteísmo es absolutamente monoteísta, directamente opuesto a toda forma de politeísmo. De ahí que ganara simpatía en la Iglesia; aunque algunos de los Padres le atacaron vehementemente (Ireneo) y otros (como Justino Mártir) le obviaron, hubo otros (como Clemente de Alejandría) que le consideraron precursor de Cristo, que sostuvo la verdad hasta donde podía ser sostenida antes de que Cristo viniera. Luego, cuando comenzó la elaboración dialéctica de los dogmas cristianos, sus grandes trabajos sobre lógica no fueron pasados por alto. Los herejes lo usaron en los siglos IV y V y los católicos siguieron el ejemplo en los siglos VI y VII. En la Iglesia latina Aristóteles fue introducido por Boecio y Casiodoro. Su estudio recibió un poderoso impulso de los estudiosos judíos y árabes, que tradujeron sus obras al siríaco y al árabe; y la inquietud que el catolicismo sintió con respecto a sus obras metafísicas y que terminó en su condenación y exclusión de las universidades, desapareció tras el tiempo de Alberto Magno y Tomás de Aquino.
El siguiente extracto, tomado de su obra Metafísica, enseña la eternidad del universo y la existencia de una primera causa. Nótese que el razonamiento empleado, el del movimiento, será el que Tomás de Aquino use para demostrar la existencia de Dios:
'Hay algo que se mueve siempre con un movimiento continuo y ese algo es el movimiento circular (esto no sólo resulta. del razonamiento, sino que es también un dato de hecho); por esto, el primer cielo debe ser eterno.
Hay, pues, también algo que mueve. Y puesto que lo que al mismo tiempo es movido y mueve es un término intermedio, debe necesariamente haber algo que mueva sin ser movido y que sea eterna sustancia y acto.'

'Ante todo, debemos notar que las acciones están sujetas a volverse imperfectas o por exceso o por defecto (para que nos sirvan de testimonios evidentes en torno a cuestiones oscuras), como podemos ver a propósito de la fuerza y de la salud: en efecto, la fuerza se perjudica tanto por el exceso como por la falta de ejercicio gimnástico, y paralelamente, la sobreabundancia o la parquedad en el beber y en el comer arruinan la salud, mientras que la justa proporción la produce, aumenta y preserva.
Así ocurre también respecto a la moderación, la valentía y las demás virtudes. En efecto, quien huye o teme cualquier cosa y nada afronta, se vuelve tímido; quien en cambio no teme a nada, sino que arremete contra todo, se vuelve temerario; paralelamente, quien goza de toda suerte de placer y no se abstiene de ninguno se vuelve intemperante; quien, en cambio, los rehuye como hacen los rústicos, se vuelve insensible; es decir: la moderación y la valentía se arruinan tanto por exceso como por defecto, mientras que la vía intermedia los preserva.
La virtud es, por lo tanto, una disposición del propósito consistente en el término medio respecto a nosotros mismos, definida por la razón y como el hombre sabio la determinaría. Es un término medio entre dos vicios: uno el del exceso y otro el del defecto; precisamente, mientras que algunos vicios lo son por defecto, otros lo son por exceso de lo que se debe hacer, sea en las pasiones o en las acciones; la virtud, en cambio, encuentra y elige el justo medio.
Por esto, según su esencia y según la razón que establece su naturaleza, la virtud es un término medio, pero respecto al bien y a la perfección es el punto más elevado.'