Historia
ARMINIO, JACOBO (1560-1609)

Arminio era sospechoso de herejía porque consideraba no vinculante la suscripción a los credos, estando dispuesto a otorgar al Estado más poder en asuntos eclesiásticos de lo que los calvinistas estrictos admitirían. Cuando dos profesores de la universidad de Leiden, Junius y Trelcatius murieron (1602), los administradores llamaron a Arminio; Francisco Gomar, el único profesor teológico superviviente, protestó, pero quedó apaciguado tras entrevistarse con Arminio. Éste tomó posesión de su cargo en 1603 con una alocución sobre el oficio sacerdotal de Cristo, recibiendo el grado de doctor en teología. Pronto resurgirían las disputas dogmáticas a causa de las disertaciones públicas de Arminio sobre la predestinación. Gomar se le opuso y publicó otras tesis, lo que hizo que la universidad se convirtiera en un campo de batalla en el que los estudiantes estaban divididos en dos bandos. Los ministros en Leiden y en otras localidades tomaron parte en la controversia, que adquirió un carácter general. Los calvinistas querían que el asunto quedara resuelto en un sínodo general, pero los Estados Generales no querían que se llevara a cabo. Oldenbarneveldt, el estadista liberal holandés, dio en 1608 la oportunidad a los contendientes de defender sus ideas ante el tribunal supremo, que emitió un veredicto en el que cada parte tendría que sobrellevar el punto de vista de la otra, al no tocar la controversia cuestiones principales sobre la salvación. Pero Gomar no se sometió al veredicto, teniendo los Estados de Holanda que promover una reconciliación entre ambas partes en agosto de 1609, en la que profesores y ministros de las dos tendencias fueron invitados a entablar nuevas negociaciones. Las deliberaciones al principio fueron orales, pero después continuaron por escrito, siendo interrumpidas en octubre por la muerte de Arminio.
En sus Disputationes, que fueron publicadas parcialmente durante su vida y tras su muerte, Arminio había dejado clara su posición. En conjunto esos escritos son un buen testimonio de su saber y agudeza. La doctrina de la predestinación pertenecía a las enseñanzas fundamentales de la Iglesia reformada, pero Arminio no quería hacer suya tal doctrina según había sido explicada por Calvino y sus partidarios, no pudiendo seguir una línea que le parecía hacer a Dios autor del pecado y la condenación de los hombres. En consecuencia enseñó la predestinación condicional y dio un lugar de mayor importancia a la fe. No negó la omnipotencia de Dios ni su libre gracia, pero pensaba que era su deber salvar el honor de Dios subrayando la libre voluntad del hombre y la verdad de la doctrina del pecado. En esos asuntos estaba más cerca de Lutero que de Calvino y Beza, pero no puede negarse que expresó otras opiniones que fueron fuertemente contestadas, al considerarse desviaciones de la confesión de fe y del catecismo. Los seguidores de Arminio manifestaron sus ideas en los famosos cinco artículos que propusieron ante los Estados. A consecuencia de su firme postura fueron denominados remonstrantes, por sus Remonstrantiæ, aunque ellos nunca quisieron ser llamados arminianos.