Historia

ASKEW, ANNE (1521-1546)

Anne Askew, mártir protestante inglesa, nació en 1521 y murió ejecutada en 1546.

Anne Askew
Anne Askew
Era la segunda hija de Sir William Askew, o Ayscough, caballero, del que se dice que era de Kelsey en Lincolnshire. Pero según la familia y la tradición local, ella nació en Stallingborough, cerca de Grimsby, donde el sitio de la casa de su padre todavía se señala. Los Askews eran una antigua familia de Lincolnshire y la conciencia de este hecho puede haber tenido algo que ver con la formación del carácter de Anne. Fue educada cuidadosamente y dedicó mucho tiempo al estudio bíblico. Cuando estaba en Lincoln se la veía a diario en la catedral leyendo la Biblia y discutiendo con el clero sobre el significado de textos particulares. De acuerdo con su propio relato ella era superior a todos ellos en argumento, y los que querían responderla comúnmente se retiraban sin decir una palabra.

En un momento en que probablemente todavía era una niña, sus padres arreglaron un matrimonio para su hermana mayor, quien iba a ser la esposa de un tal Thomas Kyme de Kelsey. Era uno de esos tratos feudales que eran frecuentes en esos días. Pero la futura novia murió antes de que se cumpliera y su padre, 'para ahorrar dinero', como se dice expresamente, hizo que Anne supliera su lugar contra su propia voluntad. En consecuencia se casó con Kyme, teniendo dos hijos con él. Pero al haber ofendido a los sacerdotes, su marido que era católico la echó de casa, de lo cual ella se alegró. Marchó a Londres, donde fue sometida a algunos interrogatorios por herejía, de los que ella misma ha dejado un relato, primero en Sadler's Hall ante Christopher Dare, luego ante el lord alcalde de Londres, quien mandó encerrarla en la Counter, y luego ante el obispo Bonner y varios teólogos. Desgraciadamente no hay más registro de esos procedimientos que el suyo propio, que aunque honesto puede ser unilateral, no habiendo mejorado en imparcialidad cuando fue editado por primera vez por John Bale, posterior obispo de Ossory, durante su exilio en Alemania.

El asunto por el que quedó bajo sospecha de herejía fue el sacramento. La severa acta de los Seis Artículos, aprobada unos años antes, había producido tal número de procesos eclesiásticos que los parlamentarios se habían visto obligados a restringir su funcionamiento por otro estatuto, y Enrique VIII mismo pensó conveniente hacer, a finales de ese mismo año, una exhortación al parlamento sobre el tema de la caridad cristiana. En tal ambiente había pocas expectativas de que Anne Askew pudiera esperar misericordia. Sin embargo, a pesar de la glosa que Bale, y Foxe después de él, incluyeron, el obispo Bonner intentó entablar amistad con ella. Hizo todo lo posible para vencer su desconfianza y que le hablara familiarmente, prometiendo que no tomaría ventaja de palabras incautas, logrando extraer de ella una confesión perfectamente ortodoxa (según la norma entonces reconocida), mediante la cual quiso protegerla de más problemas. Pero cuando se le leyó y se le pidió que la firmara, aunque reconoció cada palabra, en lugar de su firma, añadió: 'Yo, Ann Askew, creo todo tipo de cosas en la fe de la Iglesia católica y no de otra manera.' El obispo quedó desconcertado. En las propias palabras de Anne, 'se marchó a su habitación con gran furia.' Le dijo que podía agradecer a los demás y no a ella misma, por el favor que le mostró, ya que estaba muy bien relacionada. Anne parecía deseosa por deshacer todos los esfuerzos del obispo en su favor. Sin embargo, en ese momento el doctor Weston (posterior deán de la reina María en Westminster) procuró salvarla de su propia indiscreción, haciendo ver al obispo que ella no se había fijado bien en la referencia hecha a la iglesia en la forma escrita de la confesión, pensando que estaba supliendo una omisión. El obispo salió nuevamente y después de algunas explicaciones adicionales, Anne finalmente fue liberada bajo promesa de presentarse cada vez que fuera citada. Tuvo que comparecer ante el lord alcalde el 13 de junio siguiente, cuando ella y otras dos personas, un hombre y una mujer, fueron citados bajo el acta como sacramentarios; pero no hubo testigos en contra de ella o de los otros dos, salvo uno contra el hombre, quedando los tres absueltos y puestos en libertad.

Los acusadores de Anne quedaron de momento reducidos al silencio, pero al cabo de un año hallaron nuevas bases de acusación, siendo interrogada por segunda vez ante el consejo en Greenwich. Mientras tanto, sus opiniones parecen haber sido cada vez más heréticas y su anterior seguridad frente a las discusiones era más vigorosa que nunca. Primero se le preguntó sobre su marido, a lo que se negó a responder, excepto ante el rey mismo. Entonces le preguntaron su opinión acerca de la Cena y como se le advirtió que hablara claramente al respecto, dijo que no cantaría una nueva canción del Señor en tierra extraña. El obispo Gardiner le dijo que hablaba en parábolas. Ella le aseguró que era mejor para él, porque si le mostraba la verdad abierta, no la aceptaría. Entonces le dijo que era un loro, a lo que declaró que estaba lista no solo para sufrir el reproche sino cualquier cosa. Tuvo una respuesta para cada uno del consejo que la interrogó. De hecho, a veces parecía estar interrogándolos a ellos.

Sin embargo, esta vez se le interrogó más que el año anterior. Estuvo cinco horas ante el consejo en Greenwich, siendo examinada nuevamente al día siguiente, siendo entretanto llevada a Lady Garnish. El siguiente domingo estaba muy enferma y quiso hablar con Latimer, pero no se le permitió. Sin embargo, en lo peor de su enfermedad fue enviada a Newgate. Pero todavía le esperaba lo peor. El martes siguiente, desde Newgate fue llevada ante Sir Richard Rich, quien intentó persuadirla para que abandonara su herejía. El doctor Shaxton, anterior obispo de Salisbury, también la instó a que se retractara, como acababa de hacer él mismo, pero sin ningún resultado. Por consiguiente, Rich la envió a la Torre, donde le hicieron una nueva serie de preguntas, ya que algunos miembros del consejo sospechaban que recibía estímulo secreto de personas de gran influencia. Sin embargo, negó que conociera a ningún hombre o mujer de su persuasión, explicando que durante el último año de prisión en la Counter había sido mantenida por los esfuerzos de su doncella, quien 'gimiendo' por ella ante los aprendices en la calle recogió dinero de ellos. No sabía el nombre de ninguna persona que le hubiera dado dinero, pero reconoció que un hombre con un abrigo azul le había dado diez chelines. Ni siquiera con el potro le sacaron más confesión el lord canciller Wriothesley y Sir Richard Rich, apretando los tornillos con sus propias manos. Sin embargo, después de haber sido liberada de esa tortura 'se sentó durante dos largas horas razonando con mi lord canciller en el suelo desnudo', pero no se le pudo inducir a cambiar su opinión.

El 18 de junio de 1546 fue acusada de herejía en la Guildhall junto con el doctor Shaxton y otros dos, los cuales confesaron la acusación, y fueron sentenciados a la hoguera. El doctor Shaxton y uno de los otros dos se retractaron al día siguiente, siendo ese día o unos pocos días después cuando Ann Askew fue atormentada en el potro en la Torre. El 16 de julio, ella y otros tres culpables de la misma herejía, fueron llevados a la hoguera en Smithfield, estando tan débil por las torturas que ya había sufrido que tuvo que ser llevada en una silla. Fue atada a la estaca con una cadena alrededor de la cintura. En un banco, debajo de la iglesia de San Bartolomé, se sentaron el lord canciller Wriothesley, los duques de Norfolk y Bedford, el lord alcalde y otros, para presenciar la vergonzosa tragedia; y, para redondear el asunto, el doctor Shaxton, que se había retractado de la misma herejía, fue nombrado para que predicara a las víctimas. Anne todavía conservaba su maravillosa disposición e hizo comentarios de pasada sobre las palabras del predicador, confirmándolas donde estaba de acuerdo con él y en otras ocasiones diciendo: 'Ahí erró y habló sin el libro.' Tras el sermón, los mártires comenzaron a orar. Los espectadores en el banco estaban descompuestos, sabiendo que había algo de pólvora cerca de los haces de leña, temiendo que la explosión les dañara a ellos. Pero el conde de Bedford les tranquilizó. La pólvora no estaba debajo de los haces de leña, sino que estaba puesta sobre los cuerpos de las víctimas para librarlos del dolor lo antes posible. Finalmente, el canciller Wriothesley envió cartas a Anne Askew con la garantía del perdón del rey si se retractaba. Ella se negó a verlas, diciendo que no había venido para negar a su Maestro. Igual rechazo hicieron los otros condenados. Entonces el lord alcalde gritó: '¡Fiat justitia!' Y ordenó que se prendiera fuego a la leña. Poco después todo había terminado. Bale dice que Anne tenía veinticinco años cuando murió. Por lo tanto, debió haber nacido en 1521.

No hay duda de que la memoria de los sufrimientos de esta mujer y su extraordinaria fortaleza y heroísmo añadieron vigor a la reacción protestante bajo Eduardo VI. El relato de su martirio publicado por Bale en Alemania, dice Strype, fue públicamente puesto a la venta en Winchester en 1549, como reproche al obispo Gardiner, a quien se le achacaba una gran responsabilidad en su muerte. 'Cuatro de estos libros', dice Strype (Memorials of Cranmer, 294), 'llegaron a los propios ojos del obispo, estando entonces en Winchester; tenían hojas añadidas al libro, algunas pegadas y otras sin pegar, que contenían probablemente algunas informaciones adicionales que el autor había reunido desde su primera redacción del libro.'