Historia

ASTELL, MARY (1668-1731)

Mary Astell, autora inglesa, nació el 12 de noviembre de 1666 y murió el 11 de mayo de 1731.

Mary Astell
Mary Astell
Era hija de un comerciante en Newcastle-upon-Tyne. Su tío, un clérigo, observando sus excelentes habilidades, se propuso educarla él mismo. Pasó los primeros veinte años de su vida en Newcastle, luego se estableció en Londres y después en Chelsea, donde fue vecina y conocida del deán Atterbury. Fue amiga íntima, hasta el final de su vida, de la excelente Lady Elizabeth Hastings, escribiéndose con Norris de Bemerton.

Mary Astell es conocida principalmente como autora de Serious Proposal to Ladies (1694). Fue publicada anónimamente 'por una amante de su sexo'; pero la autoría parece haber sido un secreto a voces. La propuesta era, en sus propias palabras, 'erigir un monasterio, o, si quieres (para evitar dar ofensa al escrupuloso e imprudente por nombres que, inocentes en sí mismos, han sido abusados por prácticas supersticiosas), lo llamaremos Retiro Religioso, que tendrá un doble aspecto, no siendo solo un retiro del mundo para aquellas que desean esa ventaja, sino también una institución y disciplina previa para ser idóneas en hacer el mayor bien.' No habría 'votos ni obligaciones irrevocables, ni para dar ocasión de reproche por mantener a las damas más tiempo del deseado.' Se dirigiría estrictamente por los principios de la Iglesia de Inglaterra; los servicios diarios serían realizados 'según la manera de la catedral, de la forma que más conmueve y eleva'; la 'Sagrada Eucaristía debía ser celebrada cada día del Señor y día santo; habría un curso de predicación sólida e instructiva y catequización', y las internas debían 'considerar una parte especial de su deber observar todos los ayunos de la Iglesia.' Pero estaba pensado tanto para preparación mental como moral y religiosa; o, más bien, ambas irían de la mano, pues 'la ignorancia y una educación limitada es la base del vicio.' La propuesta, nos dice, halló una recepción favorable de 'la parte más seria y sabia del mundo', y por lo tanto publicó en 1697 una segunda parte, mucho más larga que la primera, 'en donde se ofrece un método para la mejora de sus mentes', dedicándola a la princesa de Dinamarca, que sería luego la reina Anne. Sin embargo, la propuesta encontró rechazo en más de un sitio. 'Una cierta gran dama', que algunos piensan era la princesa Anne, otros Lady Elizabeth Hastings, se sintió tan atraída por el plan que propuso dar 10.000 libras para la construcción de una 'especie de colegio para la educación y la mejora del sexo femenino, y como retiro para aquellas damas que, aborreciendo la parodia del mundo, podrían encontrar un receso feliz del ruido y la prisa. Pero al llegar el plan a oídos del obispo Burnet, de inmediato fue a esa dama, y tan poderosamente protestó en contra, diciéndole que sería como preparar un camino a las órdenes papistas, y considerado un convento, que arruinó completamente ese noble plan.' La alarma era seguramente infundada. La Sra. Astell observa con perfecta verdad, en la 'conclusión' de su segunda parte: 'Deben ser muy ignorantes o muy maliciosos los que pretenden que imitaríamos los monasterios extranjeros... Un poco de atención a lo que leen les podría haber convencido de que nuestra institución es más bien académica que monástica.' Sin embargo, aunque el proyecto se vino abajo, las difamaciones contra el mismo no cesaron. En el número 32 de Tatler apareció lo que el anotador de la edición de 1797 con justicia denomina una 'grosera tergiversación' de la Sra. Astell bajo el nombre de 'Madonella'. No hay ni sombra de fundamento para la insinuación contra su carácter y el relato del propuesto colegio denota una profunda ignorancia de todo el plan proyectado. La calumnia se repitió en los núm. 9 y 63 del mismo periódico; y en este último se afirma (sin duda con la intención de convertir todo el asunto en ridículo) que la Sra. Manley, autora de esa vil obra, la 'Nueva Atalantis', iba a ser la directora de la nueva institución. Toda la historia sería indigna de mención, si no fuera porque apareció en un periódico tan famoso como el Tatler y que los grandes nombres de Swift y Addison se suponían que estaban relacionados. 'Madonella' es llamada 'Platonne' pero lo siguiente a ser notado en su carrera literaria es su controversia con uno de los más distinguidos platonistas ingleses, John Norris, de Bemerton, sobre una de las doctrinas pivote del platonismo, el amor puro de Dios. Nuevamente ella escribió anónimamente, pero su nombre pronto fue descubierto.

Si la Sra. Astell se encontró con un rechazo inmerecido a su Serious Proposal, el balance se puso en el elogio extravagante que su antagonista y editora de Letters, prodigó sobre ella. Letters está llena de cuestiones pertinentes y demuestra que la escritora fue, en cualquier caso, una mujer muy inteligente. En 1705 la Sra. Astell publicó un volumen titulado The Christian Religion, as professed by a Daughter of the Church of England, en el que da una clara exposición de la enseñanza anglicana, según el tipo de los grandes teólogos carolinos; defiende firmemente la doctrina de la no resistencia y ataca fuertemente el catolicismo. Fue publicada anónimamente, pero todos sabían quién era la 'hija de la Iglesia de Inglaterra.' Otra obra anónima, titulada Occasional Communion (1705), la atribuye el deán Hickes a la Sra. Astell, quien la describe como 'justamente muy admirada.' Como su título indica, trata de una cuestión candente del tiempo. En 1706 estuvo involucrada en una controversia con su vecino, el deán Atterbury, quien le envió Remarks a su amigo Smalridge, 'considerándolo de extraordinaria naturaleza, teniendo en cuenta que proviene de la pluma de una mujer'; 'si hubiera tenido', agrega, 'tan buena crianza como buen sentido, sería perfecta.' También escribió contra Reasonableness of Christianity de Locke, contra el famoso sermón de Tillotson sobre la eternidad de los tormentos del infierno y contra un sermón del doctor White Kennett, mostrando en cada ocasión ser una aguda polemista. Henry Dodwell habla de ella como 'esa admirable mujer, la señora Astell', mereciéndose el elogio. Su vida fue intachable y sus escritos muestran que sus habilidades y logros estaban considerablemente por encima de la media, aunque puede que no fuera un genio tan extraordinario como sus admiradores se imaginaron.