Historia

ATKINSON, GEORGE HENRY (1819-1889)

George Henry Atkinson, clérigo congregacional americano, nació en Newbury, Massachusetts, el 10 de mayo de 1819 y murió en Portland, Oregon, el 25 de febrero de 1889.

George Henry Atkinson
George Henry Atkinson
Era hijo de William y Anna (Little) Atkinson y asitió a Bradford Acadmey y Dartmouth College, graduándose en 1843; en Andover Theological Senminary se graduó en 1846. En ese año se casó con Nancy Bates de Springfield, Vermont, y en el invierno de 1847-48 zarpó de Boston 'alrededor del Cuerno' como representante de American Home Missionary Society, órgano de la iglesia congregacional. Estableciéndose en Oregon City organizó una de las primeras iglesias congregacionales en Oregon, siendo pastor quince años. Luego fue pastor de la primera iglesia congregacional de Portland, permaneciendo hasta 1872. Luego, y hasta su muerte, estuvo empleado en actividades misioneras en Oregon y Washington.

Era entusiasta por naturaleza, inclinándose hacia las cuestiones educativas. La Home Missionary Society, preocupada por el desarrollo de academias y colegios, le animó a que se ocupara de su fundación. También le proporcionó libros escolares por valor de 2.000 dólares, que llevó consigo a Oregon. Inmediatamente comenzó una escuela para muchachas en Oregon City y al enterarse de los comienzos de instrucción académica ya realizados en Forest Grove, se unió para fundar Tualatin Academy que desembocó en Pacific University, de la que Atkinson fue fiduciario y sostenedor. Cuando el gobernador Joseph Lane llegó a Oregon City estableció el gobierno territorial en marzo de 1849, influenciándole Atkinson en la necesidad de un sistema general de escuelas públicas. Elaboró la sección de la primera alocución del gobernador sobre ese asunto, defendiendo el sistema de Massachusetts con algunas modificaciones. El marco de ese sistema fue previsto finalmente para Oregon. El desarrollo se retrasó por varias circunstancias, pero el Estado fue permanentemente beneficiado por las ideas educativas que Atkinson inspiró durante el periodo formativo.

En su tarea misionera viajó ampliamente por el interior y tuvo la oportunidad de recoger especímenes de suelo que serían sometidos a análisis químicos. Quedó convencido de que millones de acres de tierra en Oregon y Washington podían ser aptos para trigo en vez de rastrojos de hierba. Convencido con análisis comparativos de tierras de trigo en otras zonas, difundió sus ideas en conversaciones, conferencias, artículos periodísticos y panfletos. Llamó al proceso que defendía 'recuperación de esta cuenca interior de meros pastos en tierras de labranza.' Trabajó y presentó los principios de la 'agricultura árida' aplicable a las tierras interiores de trigo. Convenció a colonos individuales para experimentar plantando trigo. En resumen, fue el profeta y pionero científico de un movimiento que rescató esa región de una economía casi pastoral y la transformó en una de las grandes regiones de trigo del mundo. Su detallado conocimiento respecto al noroeste como lugar potencial para una vasta población hizo que fuera muy solicitado por los ingenieros y promotores del ferrocarril. Publicó un panfleto consistente de 'una serie de artículos sobre el ferrocarril Northern Pacific en su relación con las cuencas de Columbia y Puget's Sound.' Que el congreso aprobara la legislación sobre el ferrocarril era un propósito de la publicación.

Atkinson ha sido caracterizado como el 'promotor' ideal, porque era generoso, sus opiniones estaban basadas en una cuidadosa investigación y no favorecía a una localidad particular contra otra. Tuvo reputación, durante muchos años, de saber más sobre Pacific Northwest que cualquier otro hombre y al estar en comunidades del este, donde pronunció conferencias, pudo hacer avanzar los intereses de la Northwest en esa región. En teología fue estrictamente ortodoxo, pero su naturaleza era tan generosa que pudo vivir en términos amistosos con hombres de todas las denominaciones, lo cual fue una clave para promover sus tareas. Su energía, buena presencia y voz espléndida acompañada de conocimiento de los temas que discutía, concurrieron para su fructífera tarea. Sus sermones los preparaba cuidadosamente por escrito, pronunciándolos en forma conversacional. Sus conferencias eran asumibles al estar saturadas de imaginación y retórica. Pero ya fuera en el púlpito, la tribuna o la conversación, era siempre impactante, persuasivo y usualmente convincente.