Décimo Magno Ausonio, poeta latino, nació en Burdigalia (Burdeos) hacia el año 310 y murió allí hacia el 393. Su familia era de origen celta y el poeta contaba entre sus antepasados a miembros de la clase
druida. Recibió su educación en
Toulouse, regresando a su ciudad natal hacia el año 327, donde dio clases de gramática y retórica, obteniendo en una carrera de más de treinta años la reputación de ser uno de los más grandes profesores de su tiempo. Hacia el año 364 declaró formalmente su
fe cristiana, siendo al año siguiente llamado a
Tréveris para ser tutor del joven
Graciano, el hijo mayor del emperador
Valentiniano I, un puesto que difícilmente podría haber obtenido de haber continuado profesando el
paganismo. La sinceridad de su
conversión o la profundidad de su nueva fe han sido objeto de larga disputa, ofreciendo sus escritos evidencia en apoyo de diferentes opiniones. Por ejemplo, su
Versus paschales pro Augusto, fechada entre los años 367 y 371 expresa una indudable adherencia a las fórmulas del credo niceno, mientras que hacia el año 378 en la
Precatio consulis designati se vuelve a los dioses paganos, invocando a Jano entre ellos. Ejerció considerable influencia sobre Graciano y cuando ascendió al trono del imperio occidental en el año 375 su tutor obtuvo una importante posición en asuntos de Estado, siendo lo suficientemente poderoso para otorgar los más altos oficios a miembros de su familia. Hizo uso de su influencia para extender la causa de la educación en la Galia, instituyendo escuelas de retórica en las principales ciudades y actuando para salvar, de la furia
iconoclasta de los cristianos, los monumentos de la antigua civilización. En el año 378 fue nombrado prefecto de la Galia y al año siguiente cónsul. Ésta fue la cima de su carrera, siendo seguida por la rápida pérdida de su influencia sobre el emperador, quien ahora estaba bajo el dominio de
Ambrosio. Ausonio sintió profundamente la pérdida de su poder y se ha conjeturado que su animosidad contra Ambrosio encontrara expresión en su
Mixobarbaron, que algunos evalúan como una parodia de los
himnos del
obispo de
Milán. Si su posición sobre el cristianismo también sufrió un menoscabo con su declive es algo incierto. Un poema del año 379 en el que Ausonio se encomienda a la ayuda de Cristo como su dueño sería decisivo sobre ese punto si no fuera porque en la primera colección de poemas que preparó en el 383 el elemento cristiano no es importante, mientras que los versos con sabor pagano tienen un destacado lugar.
Tras la muerte de Graciano, Ausonio se entrega a la obra literaria, llevando una vida de cómodo lujo en su ciudad natal o en sus propiedades en Aquitania. Desde este periodo comienzan los poemas familiares, Parentalia, y la biográfica Commemoratio professorum Burdigalensium, que aunque bastante inferior en valor literario a su obra maestra, Mosella, tiene valor como fuente para la vida y pensamiento de su tiempo. En este periodo Ausonio aparece en su más interesante aspecto como representante del espíritu y la cultura clásica, luchando en vano contra el surgir del ascetismo, que bajo la inspiración de hombres como Martín de Tours estaba transformando rápidamente el carácter de la civilización europea occidental. Entre los más devotos seguidores de Martín estaba Paulino de Nola, antiguo alumno de Ausonio, encontrando expresión ese conflicto, entre lo antiguo y lo nuevo, en las cartas que hubo entre los dos. Posiblemente la mayor aproximación del poeta al cristianismo pueda obtenerse al considerar su carácter de creador literario, para quien, por temperamento, la religión era una influencia más remota que el arte y que, aunque se adhería a las fórmulas de la fe cristiana, continuaba encontrando en las antiguas creencias inspiración y material para el uso de sus dones poéticos.