Historia

AVICENA (980-1037)

Avicena (árabe Ibn Sīnā) nació en Bujara, Irán, en 980 y murió en Hamadan en 1037.

Avicena
Vida.
Recibió su primera educación en Bujara bajo la dirección de su padre. Ya que la casa de su padre era lugar de encuentro de hombres entendidos, Avicena recibió desde su infancia el beneficio de la compañía de los más destacados maestros de su día. A la edad de 10 años había memorizado el Corán y mucha poesía árabe de la época. Después estudió lógica y metafísica bajo maestros a quienes pronto sobrepasó y luego pasó los años que le quedaban hasta alcanzar la edad de 18 como autodidacta. Leía ávidamente y dominó el derecho musulmán, la medicina y finalmente la metafísica. En su desarrollo intelectual le fue de particular ayuda tener acceso a la rica biblioteca real de los samánidas, la primera gran dinastía nativa que surgió en Irán tras la conquistada árabe, al haber conseguido curar al príncipe Nuh ibn Mansūr. Cuando tenía 21 años había alcanzado un gran saber en todas las ramas del conocimiento y había obtenido una amplia reputación como destacado médico. Sus servicios también eran solicitados como administrador y durante un tiempo participó en tareas de gobierno como secretario.
Pero súbitamente su vida cambió. Su padre murió, la dinastía samánida fue derrotada por Mahmūd de Ghazna, el dirigente y legendario héroe turco que fundó el dominio ghaznavida en Jorasán (Irán nororiental y Afganistán occidental), comenzando para Avicena un período de inestabilidad y perturbación que duraría hasta el final de su vida, con la excepción de algunos intervalos inusuales de tranquilidad. La vida de Avicena quedó atrapada en uno de los más tumultuosos períodos de la historia iraní, cuando nuevos elementos turcos estaban reemplazando a la dominación iraní en Asia central y las dinastías locales iraníes estaban intentando obtener independencia política del califato abasida en Bagdad. Pero el poder de concentración y la destreza intelectual de Avicena era tal que pudo continuar su obra intelectual con destacada consistencia y continuidad, no siendo perturbado por las alteraciones externas.
Durante un tiempo deambuló por diferentes ciudades de Jorasán, yendo luego a la corte de los príncipes Būyid, quienes gobernaban sobre Irán central, yendo primero a Rayy (cerca del actual Teherán) y luego a Qazvin, donde se ganó la vida como médico. Pero en esas ciudades no encontró el suficiente apoyo social y económico ni la paz necesaria para continuar su obra. Por tanto, se fue a Hamadan en el Irán central-occidental, donde Shams al-Dawlah, otro príncipe Būyid, estaba gobernando. Este viaje marcó el comienzo de una nueva fase en la vida de Avicena. Se convirtió en médico de la corte y disfrutó del favor del gobernante hasta el punto de que dos veces fue nombrado visir. Como era normal en su tiempo, también sufrió las reacciones políticas y las intrigas en su contra, viéndose obligado a esconderse durante algún tiempo; incluso en un período fue encarcelado.

Escritos.
Este fue el período cuando comenzó sus dos obras más famosas. Kitāb al-shifā' (Libro de la curación) es probablemente la obra más grande de su clase nunca escrita. Trata de lógica, ciencias naturales, incluyendo psicología, el quadrivium (geometría, astronomía, aritmética y música) y metafísica, aunque no hay una exposición auténtica de ética o de política. Su pensamiento en esta obra tiene una gran deuda con Aristóteles, pero también con otras influencias griegas y el neoplatonismo. Su sistema descansa sobre la concepción de Dios como el existente necesario: sólo en Dios la esencia, lo que él es, y la existencia, que él es, coinciden. Hay una gradual multiplicación de seres a través de una incesante emanación de Dios como resultado de su auto-conocimiento. El Canon de Medicina (Al-Qānūn fī al-tibb) es el libro más famoso en la historia de la medicina tanto en el este como en el oeste. Es una enciclopedia sistemática basada en su mayor parte en los logros de los médicos griegos y de la Roma imperial y en otras obras árabes y, en menor extensión, en su propia experiencia (sus propias notas clínicas las perdió durante sus viajes). Ocupado durante el día con sus deberes en la corte como médico y administrador, Avicena pasaba casi cada noche con sus estudiantes componiendo esas y otras obras y desarrollando discusiones filosóficas y científicas generales relacionadas con ellas. Esas sesiones a veces las combinaba con funciones musicales que duraban hasta altas horas de la noche. Incluso cuando estuvo escondido y en la cárcel continuó escribiendo. La gran fortaleza física de Avicena le permitió desarrollar un programa que habría sido inimaginable para una persona de constitución más débil.
La última fase de la vida de Avicena comienza con su traslado a Isfahan. En 1022 murió Shams al-Dawlah y Avicena, tras un período de dificultades en el que fue encarcelado, huyó a Isfahan con un pequeño séquito. En esta ciudad pasaría los últimos 14 años de su vida en relativa calma. Fue estimado grandemente por 'Alā' al-Dawlah, el gobernante, y su corte. Aquí acabó las dos grandes obras que comenzó en Hamadan y escribió la mayoría de sus casi 200 tratados; también compuso la primera obra sobre filosofía aristotélica en lengua persa y un resumen de su Kitāb al-shifā', llamado Kitāb al-najāt (Libro de la Salvación), escrito parcialmente durante las campañas militares en las que tuvo que acompañar a 'Alā' al-Dawlah al campo de batalla. Durante este tiempo compuso sus grandes obras filosóficas y el testamento más personal de su pensamiento, Kitāb al-ishārāt wa al-tanbīhāt (Libro de Indicaciones y Admoniciones). En esta obra describe el itinerario místico espiritual desde los comienzos de la fe hasta la etapa final de la visión directa y permanente de Dios. También en Isfahan, cuando una autoridad en filología árabe lo criticó por su falta de dominio en la materia, pasó tres años estudiándola y compuso una gran obra llamada Lisān al-'Arab (La lengua árabe), que quedó en tosco borrador hasta su muerte. Cuando acompañaba a 'Alā' al-Dawlah en una campaña, Avicena cayó enfermo y, a pesar de sus intentos de tratarse a sí mismo, murió de cólico y agotamiento.
Además de cumplir el papel de maestro de los musulmanes aristotélicos, Avicena también procuró hallar una "filosofía oriental" (al-hikmat al-mashriqāyah). Pero la mayor parte de sus obras relacionadas directamente con este asunto se han perdido, si bien quedan suficientes restos en algunas de sus otras obras que dan una indicación de la dirección que estaba siguiendo. Tomó los primeros pasos de una senda hacia la teosofía mística que marcó la dirección que la filosofía islámica iba a seguir en el futuro, especialmente en Persia y las otras tierras orientales del islam.

Su influencia.
En el mundo occidental se hizo sentir la influencia de Avicena, aunque no se puede distinguir una escuela avicenista, tal como existió con Averroes, el gran filósofo hispano-árabe. El Libro de la curación de Avicena fue traducido parcialmente al latín en el siglo XII y el Canon completo apareció en ese mismo siglo. Esas traducciones y otras esparcieron el pensamiento de Avicena por todas partes en el oeste. Sus ideas, mezcladas con la de Agustín, fueron un ingrediente básico en el pensamiento de muchos de los escolásticos medievales, especialmente de la escuela franciscana. En medicina el Canon se convirtió en la autoridad médica durante varios siglos y Avicena disfrutó de un lugar indisputable de honor igualado sólo por los primeros médicos griegos, Hipócrates y Galeno. En el este su influencia dominante en medicina, filosofía y teología permaneció a lo largo del tiempo y todavía vive dentro de los círculos del pensamiento islámico.