Historia
AYLMER, JOHN (1521-1594)

El 15 de junio de 1553, fue hecho archidiácono de Stow, en la diócesis de Lincoln, pero habiéndose aventurado a oponerse en la convocación a la doctrina de la transubstanciación, fue privado de todas sus preferencias y poco después huyó por seguridad al continente. Residió primero en Estrasburgo y después en Zurich, centros principales de reunión para los exiliados bajo María, hasta la ascensión de Isabel. Durante esos años se ocupó de la instrucción de diversos jóvenes caballeros ingleses que habían abadonado temporalmente su país, ayudando también a John Foxe en una traducción latina de Acts and Monuments. El hecho de que Aylmer fuera solicitado por Foxe para prestarle esta ayuda es evidencia de su reputación como erudito latino, mientras que está registrado el testimonio de Aylmer (el de un crítico poco indulgente) hacia la exactitud y méritos de la gran obra de Foxe (Strype, Life of Aylmer, págs. 8- 10).
En el ascenso de Isabel regresó a Inglaterra, siendo nombrado uno de los ocho teólogos para celebrar una disputa en Westminster con un número correspondiente de persuasión católica. En 1562, a través de la influencia de uno de sus alumnos en el exterior (Thomas Dannet) con Cecil, fue promovido al valioso arcedianato de Lincoln. Durante los siguientes catorce años residió en esa ciudad, atendiendo los asuntos de la diócesis y, ocasionalmente, ayudando al arzobispo Parker en sus esfuerzos en nombre del saber en investigaciones en la biblioteca de la catedral. Participó en una convocación en 1562 y suscribió los Treinta y Nueve Artículos. En 1573 recibió por acumulación la licenciatura y el doctorado en teología por Oxford.
El 24 de marzo de 1576-7, Aylmer fue consagrado obispo de Londres en sucesión de Sandys y desde este momento su arbitraria e inconciliable disposición surgió con desagradable frecuencia. Se enemistó con su predecesor (un hombre como él de ardiente temperamento) respecto a sus reclamaciones sobre los ingresos del obispado y de nuevo sobre la cuestión de las dilapidaciones. Su norma en su diócesis se caracterizó por su extremada severidad, multas y penas de prisión impuestas frecuentemente a quienes diferían de él en cuestiones doctrinales, ya fueran puritanos o católicos. Un joven librero que había vendido una copia de la célebre Admonition to Parliament, obra atribuida a Cartwright, en la que el cargo episcopal en conjunto y los actuales poseedores del mismo en la Iglesia anglicana eran igualmente criticados, también fue encerrado en la cárcel. Empleó sus mejores esfuerzos en destruir la recientemente revivida imprenta universitaria en Cambridge. La impopularidad que provocó por estas y otras similares medidas se muestra por una información contra él hacia ese tiempo de haber derribado todos los olmos en Fulham, cargo que Strype denuncia como 'vergonzosa falsedad.' Sin embargo, Aylmer se dio cuenta de que sus oportunidades para ser útil en su diócesis se habían perdido en gran medida, por lo que hizo esfuerzos infructuosos de lograr su traslado a una sede menos laboriosa, a Ely o Winchester. Whitgift, quien parece haber aprobado su política en general, lo nombró para predicar ante la reina en su cumpleaños en 1583; pero al aventurarse poco después a obtener una orden real para encerrar a Cartwright, el gran dirigente puritano, Isabel, con su habitual insinceridad, consideró prudente desautorizar los procedimientos, signo manifiesto de su disgusto. Sus enemigos, que no eran pocos, se esforzaron en servirse de esta circunstancia para presentar cargos contra él por apropiación indebida de los ingresos episcopales, acusación que parece haber repelido con éxito al proporcionar a Burghley una detallada información de su posición financiera y de la sede. En el mismo año, con motivo de una visitación a Essex, sólo escapó del ultraje público en Maldon Church por haber sido informado del plan de antemano. Sabiendo los nombres de los instigadores, mostró su habitual temperamento resentido al enviarlos a prisión. No es extraño que cuando, en 1588, aparecieron los tratados Martin Marprelate, Aylmer fuera señalado con sátira feroz. Los últimos años de su vida no mostraron ningún ablandamiento en su política. Tomó parte destacda en la privación de Robert Cawdrey, clérigo en Luffenham, por algunos comentarios imprudentes respecto al libro de oración, una medida que resultó en cuatro años de irritante litigio. También suspendió, por motivos similares a 'Smith, lengua de plata', un joven y capaz teólogo, el más popular predicador de su tiempo; y otra vez (muy contra el deseo y consejo de Burghley) hacia Robert Dyke, de St. Albans.
Parece que Isabel estaba deseosa de secundar el deseo de Aylmer de ser trasladado a otra sede, sugiriendo la de Worcester y que Bancroft fuera su sucesor en Londres. Comenzaron las negociaciones, pero el temperamento de Aylemr le llevó a insistir en condiciones a las que Bancroft no accedió y después de tres esfuerzos ineficaces para llegar a un entendimiento, este último se abstuvo de toda discusión adicional sobre la cuestión. Sin embargo, poco antes de su muerte, Aylmer insinuó expresamente su esperanza de que Bancroft pudiera sucederle.
Fue enterrado en la catedral de San Pablo, pero la 'bella lápida de mármol gris' que señaló el lugar de su entierro ya no existe. La inscripción, que estaba ausente de elogio empalagoso, recogía sentenciosamente:
Ter senos annos Praesul; semel Exul, et idem
Bis Pugil in causa religionis erat.
Se casó con Judith Bures, una dama de Suffollk, con quien tuvo siete hijos y tres hijas. Uno (Samuel) fue alguacil por el condado de Suffolk; otro (John) fue nombrado caballero, y residió en Rigby en Lincolnshire. Descendientes posteriores de Aylmer fueron el coronel Whitgift Aylmer, quien murió en 1701, y Brabazon Aylmer, de Middle Temple, que se casó con la señorita Bragge el 31 de julio de 1735. Aylmer fue sucedido en su sede después de algún intervalo por Richard Vaughan, de quien había sido amigo y con quien parece haber estado relacionado, ya sea por matrimonio o por descendencia.
Se supone que Aylmer fue citado por Spenser en su Shepheard's Calendar (julio) bajo el nombre de Morrell, el 'orgulloso y ambicioso pastor', estando el nombre formado mediante la transposición silábica de Elmer, tal como Algrind, en la misma égloga, se forma a partir de Grindal. Los puritanos de la misma manera le apodaron Marelme.
Difícilmente se puede cuestionar que, por sus ideas y temperamento, Aylmer estaba mal calificado para ocupar el cargo episcopal en los difíciles tiempos en que vivió. Causó especial enojo a los puritanos por su empeño por introducir la concepción de la observancia del domingo, que la facción anglicana en general posteriormente sancionó, y su práctica de jugar a los bolos el día sagrado fue fuente de mucho escándalo (Marprelate, Epistle, págs. 6, 52, 54). Como Laud, a quien en algunos aspectos se parece mucho, merece ser alabado por su apego al saber y por su mecenazgo hacia los eruditos. Fue un consumado lógico, estando bien informado del hebreo, griego y latín, habiendo estudiado historia y teniendo la reputación de ser un buen conocedor de derecho civil. Su reputación como erudito y escritor está demostrada por el hecho de que, como al doctor Still y a Alexander Tsowell, se le solicitara para elaborar una refutación de Disciplina de Walter Travers, el reconocido libro de texto tanto del puritanismo anterior como posterior; Burghley también le instó a la tarea de responder a Ten Reasons de Campian, el jesuita. Sin embargo, con ninguna de estas solicitudes se sintió cómodo.
La única de sus obras que destaca es su respuesta a Monstrous Regiment of Women de John Knox, titulada An Harborowe for faithfull and trewe Subjects, against the late blowne Blaste, concerning the Government of Women. Strasburgh, 1559, una composición cuyo valor admitió incluso el propio biógrafo de Knox, el doctor M'Crie. De sus otros escritos (principalmente sermones y obras devocionales) los detalles completos se encuentran en Athenae Cantabrigienses de Cooper.