Historia
AYTÓ
Aytó, obispo de Vich de mediados del siglo X, destacó por su vasta erudición, siendo maestro de Gerberto, que después fue papa con el nombre de Silvestre II. Se distinguía también por sus dotes de gobierno, pues consiguió la reconciliación entre los nobles y el pueblo que desde mucho tiempo antes estaban en continua discordia. Fundó un hospital y una escuela para los seminaristas. El papa Juan XIII unió las sedes de Vich y Tarragona y concedió el palio arzobispal a Aytó.