Historia
BABCOCK, MALTBIE DAVENPORT (1858-1901)

Tan pronto como hubo terminado su preparación teológica, fue llamado a la primera iglesia presbiteriana de Lockport, una de las más importantes en Nueva York occidental. Allí fue ordenado por el presbiterio de Niagara el 13 de julio de 1882. El 4 de octubre siguiente se casó con Katherine Eliot Tallman, hija del juez John P. H. Tallamn de Poughkeepsie. Tras cinco años de ministerio en Lockport fue pastor de Brown Memorial Church, Baltimore, donde pronto fue grandemente amado por su desprendido servicio hacia todas las clases, alcanzando reputación como predicador. Cuando en 1899 dimitió de su cargo para suceder al doctor Henry van Dyke en Brick Presbyterian Church de Nueva York, hubo una vigorosa protesta de toda la ciudad de Baltimore. Su éxito en Nueva York fue inmediato, abarrotándose la iglesia y llenándose de oyentes hasta las escaleras del púlpito. Pero su ministerio fue breve. En una viaje a Tierra Santa en 1901 contrajo unas fiebres en Nápoles, siendo llevado a un hospital de la ciudad. Quince años antes, en Lockport, había sufrido durante seis meses de una profunda melancolía. En el hospital cayó en un estado similar y mientras su enfermera estaba ausente se cortó las arterias de sus muñecas y bebió líquido corrosivo.
Maltbie Babcock no fue un teólogo ni un pensador profundo. Su razonamiento no soportaba a veces la prueba de la lógica, pero presentaba las verdades espirituales y éticas con frescura y efecto. Tenía una mente ágil, amplitud de información, capacidad dramática, fluidez en el lenguaje y personalidad atrayente. Sus características físicas contribuían a su vigor. Era alto, ancho de hombros, musculoso, agraciado en el gesto, con un rostro expresivo y una voz vibrante. Sus sermones estaban saturados de originales ilustraciones y toques de humor, que nunca eran de mal gusto, y penetrantes sentencias. Su principal interés se centraba en la vida y necesidades de la gente, siendo capaz de inspirar en sus oyentes esperanza, valor y voluntad para vencer. En esa facultad y también en su bondad personal yace el secreto de su éxito.
Las publicaciones que llevan su nombre son póstumas: Thoughts for Every Day Living (Nueva York, 1901), un volumen de selecciones; Letters from Egypt and Palestine (1902), escrito para la asociación de hombres de Brick Church; Three Whys and their Answer (1902); Hymns and Carols (1903) y The Success of Defeat (1905).
El siguiente es el himno titulado en español El mundo entero es del Padre, traducido por F. J. Pagura:
El mundo entero es del Padre celestial
Su alabanza en la creación escucho resonar.
¡De Dios el mundo es! ¡Qué grato es recordar
Que en el autor de tanto bien podemos descansar!El mundo entero es del Padre celestial
El pájaro, la luz, la flor proclaman su bondad.
¡De Dios el mundo es! El fruto de su acción
Se muestra con esplendidez en toda la expansión.El mundo entero es del Padre celestial
Y nada habrá de detener su triunfo sobre el mal.
¡De Dios el mundo es! Confiada mi alma está
Pues Dios en Cristo, nuestro Rey, por siempre reinará.