Historia
BACON, LEONARD (1802-1881)
.jpg)
Bacon no fue primordialmente un gran predicador. Aunque sus sermones eran siempre sólidos y dignificados, podían ser en domingos ordinarios muy pesados. Pero en ocasiones de importancia inusual no tenía igual. Como teólogo estuvo en sintonía con el sistema conocido como Escuela New Haven, aunque mantuvo sus convicciones en un espíritu de abundante benevolencia. Su estilo al escribir era clara expresión de un entendimiento práctico, con seriedad moral. En ocasiones era ocurrente con frases acertadas. Un don de genuino sentimiento poético halló expresión en varios himnos en las iglesias de su denominación. El tiulado "O God, beneath Thy guiding hand", escrito en 1838 para el segundo centenario de New Haven y de su iglesia, tuvo inmediata popularidad, logrando un lugar permanente en la himnodia americana.
Controversista nato, nunca estuvo tan animoso y dueño de sí mismo como en el debate público, sin un momento de preparación disponible. Pero luchaba como un campeón, no como un gladiador. No se lanzaba a una lucha que no abrazara su conciencia. 'Heredó en gran medida' escribió un amigo 'el antiguo celo puritano de hacer lo recto en este torcido mundo, obligando a los magistrados a gobernar justamente y derribando a los sostenedores de instituciones y costumbres desmoralizantes.' No obstante, fue un controversista que procuró calmar la controversia. Dos debates teológicos convulsionaron las iglesias congregacionales de Connecticut durante los primeros años de su ministerio. El primero fue la famosa disputa Taylor-Tyler sobre ciertas doctrinas sobre la libertad de elección del hombre. Después de que el conflicto se enconara tanto que los seguidores del doctor Tyler fundaron un nuevo seminario teológico en East Windsor, Bacon escribió Appeal to the Congregational Ministers of Connecticut against a Division (1840), en el que mostraba que las dos facciones en guerra coincidían en 26 puntos; dado que cubrían de sobra los principios esenciales del cristianismo, exhortó a que, aunque las diferencias podían ser importantes para la teología, no daban ocasión a que la hermandad fraternal se rompiera. El segundo debate surgió de la revolucionaria enseñanza de Horace Bushnell. En 1847 Bushnell publicó Christian Nurture, donde rechazaba la idea prevaleciente de la necesidad de conversión consciente y lanzó la opinión de que un niño de una familia cristiana 'crecería como cristiano', siendo enseñado en la fe cristiana, y debiendo ser recibido en el momento apropiado en la iglesia sin haber experimentado una conversión dramática. En 1849 siguió un inquietante libro titulado God in Christ en el que proponía lo que desde entonces ha sido conocido como teoría de la 'influencia moral' de la expiación, en oposición a la explicación sustitutoria. Bushnell, duramente atacado, fue defendido por Hartford Central Association. Tan intenso fue el sentimiento que 51 ministros solicitaron a la asociación general del Estado que excluyera a la Hartford Association de la membresía. Bacon, aunque no sostenía las ideas de Bushnell, influyó para aprobar una ambigua resolución que impidió la división. Si fue considerado el más formidable polemista en el congregacionalismo americano de su tiempo, se distinguió igualmente por la solidez de su juicio. Durante la controversia Beecher-Tilton, un concilio de iglesias convocado por los oponentes de Beecher en 1873 escogió a Bacon como moderador, mientras que un concilio posterior celebrado en Plymouth Church en 1876, el más grande concilio consultivo de su clase nunca convocado, también le eligió como moderador.
Tal vez el principal servicio de Bacon a su denominación fue su obra en despertar en el congregacionalismo confianza y conciencia en su política. En la primera etapa de su ministerio las iglesias de su denominación estaban en un cenagal de auto-desconfianza. Había una forma de semi-presbiterianismo entre ellas, abriéndose paso un 'plan de unión' con el presbiterianismo, impidiendo al congregacionalismo desarrollarse en el oeste. Bacon, siendo uno de los editores de Christian Spectator, desde 1826 a 1838 y uno de los fundadores y editor durante una veintena de años de New Englander, por sus discursos en convenciones e influencia en sociedades misioneras nacionales y por sus estudios históricos, hizo más que nadie para concienciar a las iglesias sobre el valor de su herencia. En 1839 publicó Thirteen Historical Discourses, pero su obra más elaborada y permanente, The Genesis of the New England Churches (1874), fue fruto de su ancianidad. Contaba la historia de los principios del congregacionalismo en Inglaterra, su establecimiento en Plymouth, Massachusetts, y su batalla hasta conseguir el éxito. Es digno de hacerse notar que este sucesor de John Davenport estaba más en simpatía con los principios y política de los peregrinos que con los de los puritanos.
El motivo más conspicuo de Bacon para ser recordado está en su actividad en pro de la causa anti-esclavista. En sus días de estudiante en Andover escribió On the Black Population of the United States (1823) que circuló extensamente en Nueva Inglaterra y sus pasajes más severos fueron citados incluso en Richmond. Al ir a New Haven organizó una sociedad para la mejora de los negros de esa ciudad. Hacia Garrison y los abolicionistas extremos no tenía simpatía, recibiendo de ellos malignos ataques. En 1846 publicó un volumen titulado Slavery Discussed in Occasional Essays, que cayó en manos de un desconocido abogado de Illinois llamado Abraham Lincoln. Una declaración en el prefacio causó profunda impresión en el futuro emancipador: 'Si esa forma de gobierno, ese sistema de orden social no es malo, si esas leyes de los Estados sureños, en virtud de las cuales la esclavitud existe allí y es lo que es, no es mala, nada es malo.' El sentimiento reapareció en la famosa declaración de Lincoln: 'Si la esclavitud no es mala, nada es malo.' En 1848 el nombre de Leonard Bacon aparece entre los fundadores y editor de Independent, cuyo lema era: 'Defendemos la tierra libre.' Una enconada oposición surgió contra su obra anti-esclavista, incluso en su propia iglesia, pero mirando hacia atrás a esa época, dijo: 'No me quejo, todos los reproches e insultos los soporté en un conflicto tan gigantesco de maldad contra Dios y el hombre, recibiéndolos y recordándolos no como injurias sino como honores.' Durante la guerra civil fue un firme defensor de la administración. Aparte de las obras ya mencionadas escribió una biografía y selecciones de las obras de Richard Baxter (2 volúmenes, New Haven, 1830).