Historia

BACON, ROGER (1214-1294)

Roger Bacon, franciscano inglés, nació en Ilchester o cerca de allí, a 50 kilómetros al sur de Bristol, Somersetshire, en 1214 y murió en Oxford el 11 de junio de 1294.

Roger Bacon,Ilustración de Cassell's Illustrated History of England
Roger Bacon,
Ilustración de Cassell's Illustrated History of England
Formación académica.
La familia de Bacon parece haber vivido de forma acomodada, aunque sufrió adversidades severas durante el tempestuoso reinado de Enrique III. Él habla de un hermano rico y de otro estudiante, pero no hay medios para establecer cualquier relación entre ellos y otros del mismo nombre citados en su tiempo. Robert Bacon, el dominico, que enseñó en Oxford, pudo haber sido tío de Roger, pero difícilmente pudo ser su hermano. No hay ninguna razón para dudar de la tradición de que comenzó sus estudios universitarios en Oxford, y si el relato de Matthew Paris (Hist. Maj. 1044, p. 205) del irónico enigma propuesto por él a Enrique III se acepta, debe haber estado en Oxford y ya ordenado en 1233. No hay registro que especifique el tiempo que permaneció en Oxford, pero suficientemente largo para haber conocido y apreciado a algunos de los capaces maestros que luego le dieron a la universidad su renombre, como Robert Grosseteste, Adam de Marisco, Richard Fitzacre y Edmund Rich, y de haber sido influenciado por ellos en la dirección de la ciencia positiva, natural y lingüística. Como la duración de su estancia en Oxford es incierta, la fecha del próximo suceso en su vida, el traslado a la universidad de París, no puede ser definitivamente fijada. De sus propias referencias a su estudio en París, su primera residencia debe haber terminado hacia 1250. La tradición le ha asignado la brillante carrera habitual de un eminente profesor en una universidad medieval. Se dice que se graduó con distinción como doctor, atrayendo estudiantes a sus clases, siendo conocido por el significativo apodo de 'doctor admirabilis'. Pero los historiadores de la universidad de París saben o dicen poco de él, y de la forma en la que él mismo se refiere a sus estudios en París se puede deducir que, aunque ciertamente ganó gran reputación, su retirada de la corriente ordinaria de pensamiento fue tan completa como para que no fuera una brillante luz en el firmamento escolástico. Su desprecio por el tipo de obra por la cual se ganaba allí el honor es desmedido, y por su parte, con la ayuda que tuvo mediante el creciente conocimiento de los escritores árabes, se dedicó a adquirir un conocimiento de las lenguas y las investigaciones experimentales, en parte con la alquimia y en parte con la óptica.

Sospechoso y perseguido.
Hacia 1250 Bacon parece haber regresado a Inglaterra y aunque no hay detalles conocidos del próximo período definible de su vida que se extiende hasta 1257, se puede aceptar la tradición de que pasó el tiempo principalmente en Oxford. La legendaria relación entre su nombre y la universidad de Oxford procede de esta residencia. Que había dejado Oxford en 1257 está atestiguado por Bacon mismo (Op. Ined. p. 7), pero las circunstancias que lo rodearon son muy poco conocidas. La ocasión inmediata fue la sospecha de sus superiores en la orden franciscana, quienes, tal vez incluso antes de la fecha dada, lo habían puesto bajo vigilancia, y en 1257 lo enviaron a París. En qué tiempo o por qué motivos se había unido a la orden franciscana, no hay medio de saberlo. Como se refiere deliberadamente al hecho de que no había escrito nada 'in alio statu', se puede conjeturar que no ingresó a una edad muy temprana. Fue bajo el mandato de Juan de Fidanza, mejor conocido como Buenaventura, que Bacon estuvo bajo restricción, y durante diez años quedó confinado en París. Algunas declaraciones accidentales suyas sobre la influencia de las estrellas en el destino humano, pudieron forjar el fundamento de la acusación. No hay duda de que él fue el académico de quien se narra que fue multado por fabricar una lente convexa (Op. maj., iii, 116). Durante ese tiempo se le negó toda oportunidad de escribir; se le quitaron los libros e instrumentos y se puso todo cuidado para que no tuviera comunicación con el mundo exterior.

Relación con Clemente IV.
El alivio parcial vino de un lado inesperado. En 1265 Guy de Foulques, que el año anterior había ejercido como legado papal en Inglaterra, fue elevado a la silla papal como Clemente IV. Durante su residencia en Inglaterra, había hecho varios intentos de comunicarse con Bacon y le había solicitado un tratado general sobre las ciencias del que los rumores decían que había completado. Bacon, que no tenía preparado un tratado general de ese tipo, no pudo responder al amistoso pedido, pero, después de la elevación de Guy de Foulques, pudo explicarle las circunstancias que habían impedido su respuesta. En contestación, el papa le envió una carta ordenando a Bacon que le presentara secretamente y en privado cualquier escrito que pudiera preparar, a pesar de todas las órdenes en contra de sus superiores.

Los primeros capítulos del escrito llamado Opus Tertium dan una imagen muy vívida de las circunstancias de Bacon cuando recibió este mandato, de la alegría con que acogió la oportunidad que se le ofrecía, de las múltiples dificultades que tuvo para completar la obra en la que se comprometió inmediatamente y del plan que adoptó para establecer la sustancia de sus reflexiones ante su amistoso auditor. Profundamente impresionado con el sentido de la unidad de las ciencias, pensó que era mejor tratar en un sentido general las diversas partes del conocimiento humano, dando una visión compendiada del todo antes de abordar el tratamiento detallado de las partes. Este punto de vista general forma el Opus Majus y evidentemente la composición y la copia las debe haber realizado en un asombroso espacio de tiempo. Porque en casi dos años desde el momento de recibir el mandato de Clemente, Bacon, en Opus Tertium, se refiere a Opus Majus como ya enviada y también a un escrito posterior, Opus Secundum, u Opus Minus, en el cual había dado un compendio de la obra mayor, con un tratamiento especial de algunos asuntos esenciales omitidos, bien por el plan o por la presión de las circunstancias. Deseoso de transmitir su pensamiento de tal manera que se ganara el oído de su poderoso mecenas, Bacon comenzó un nuevo tratamiento del todo y en los setenta y cinco capítulos impresos bajo el título de Opus Tertium hay al menos una parte de su nuevo tratamiento. Opus Tertium en su forma impresa contiene un resumen ampliado de las partes principales de Opus Majus; pero como hace referencia frecuente a otros escritos que debían presentarse ante Clemente, es probable que sea solo un fragmento de una obra más extensa. Evidentemente durante la composición de Opus Tertium, Bacon fue librado de gran parte de la restricción bajo la cual había estado sufriendo y en 1268 estaba otra vez en Inglaterra. No se puede determinar si los otros escritos referidos en los capítulos existentes de Opus Tertium fueron compuestos a tiempo para ser enviados a Clemente (quien murió en noviembre de 1268). Con toda probabilidad no lo fueron, y esta circunstancia puede explicar hasta cierto punto algunas dificultades presentadas por los manuscritos a los que se hace referencia posteriormente.

Condenado y encerrado.
Que Clemente se haya esforzado en favor de Bacon es una mera conjetura; es seguro que después de 1267 estuvo en libertad comparativa y se puede suponer que se dedicó a desarrollar, en escritos especiales, las ciencias particulares que formaban en su concepción el conjunto del conocimiento. Quedan fragmentos de una obra, parte de la cual, sin duda, fue escrita en 1271 o 1272, un compendio de filosofía, cuyas líneas maestras pueden deducirse con cierta seguridad. Es en la porción preliminar de esta obra, impresa en Opera Inedita (págs. 393-511), que Bacon efectúa su vehemente ataque contra el clero y los órdenes religiosas como si resistieran el progreso del verdadero conocimiento. En 1278, el general de la orden franciscana, Jerónimo de Ascoli, después Nicolás IV, celebró un capítulo en París para la consideración de las proposiciones heréticas que perturbaban la paz de la Iglesia. Entre otros que aparecieron estaba Roger Bacon, que, condenado 'propter quasdam novitates suspectas' e impedido de escribir al papa (Gregorio X) para defensa y ayuda, pasó un confinamiento prolongado. La tradición en este punto de su vida se vuelve muy confusa; existe, sin embargo, el manuscrito de parte de una obra en la que se registra explícitamente una fecha. La obra se titula Compendium Studii Theologiae; la fecha es 1292. En 1292, pues, Bacon estaba vivo y en libertad. Quizás debió su liberación a la generosidad de Raymond Gaufredi, general de la orden de 1289 a 1294, con quien la tradición ciertamente asoció su nombre, y a la afortunada muerte de Nicolás IV en 1292. Se desconoce cuánto tiempo le sobrevivió; los biógrafos antiguos mencionan 1294 entre otras fechas, como 1284, 1290, 1292; y como la última debe ser rechazada, 1294 parece ser la más plausible. Se dice que fue enterrado en Oxford.

Mapa del escolasticismo y misticismo medieval
Naturaleza de su obra.
Una mirada al número y fecha de sus obras publicadas es suficiente para explicar por qué la reputación histórica de Roger Bacon representa inadecuadamente, y en muchos sentidos erróneamente, su obra real y su mérito. No fue hasta el siglo XVIII que Bacon fue conocido como algo más que un ingenioso alquimista, un habilidoso mecánico y quizás un aficionado al ocultismo. Bajo esta luz lo veía la tradición y es su legendaria historia la que se ha establecido en la literatura inglesa. El famoso nigromante, fray Bacon, con su descarada cabeza, no es una figura desconocida en los escritos populares ingleses. La publicación de Opus Majus, sin embargo, hizo posible una concepción más precisa de sus objetivos y trabajos, poniendo de manifiesto que el principal interés de su vida había sido una lucha por reformar los métodos existentes de pensamiento filosófico o científico, una reforma que en espíritu y objetivo se asemeja sorprendentemente al intento más fructífero realizado por su homónimo más famoso en el siglo XVII. Opus Majus, en estilo vigoroso y con gran libertad de expresión, discutió los obstáculos en el camino de la verdadera ciencia, rechazó la autoridad y las sutilezas verbales, y esbozó en grandes líneas lo esencial de las grandes ramas del verdadero conocimiento. La obra ha sido designada 'a la vez, Encyclopaedia y Organon del siglo XIII.' Está animada por el fresco aliento del estudio original de la naturaleza, y aunque, como era inevitable, las ideas fundamentales son en muchos aspectos las de la época, el modo de manejarlas y aplicarlas está maravillosamente libre de las restricciones que se encuentran en las especulaciones escolásticas. Opus Majus no pretendía ser más que un bosquejo enciclopédico y solo tocó las características principales de las grandes ciencias, gramática y lógica, matemáticas, física, investigación experimental, filosofía moral; se dejó para otras obras que dieran un tratamiento más detallado de las distintas ramas.

Las investigaciones posteriores han logrado revelar interesantes e importantes fragmentos de la obra detallada a la cual Bacon parece haberse dedicado al terminar Opus Majus. No es posible hacer una enumeración exhaustiva de los manuscritos existentes. Aquellos que se sabe que existen, y parcialmente examinados, son muy numerosos y en una gran variedad de condiciones; sin duda hay otros que aún no han salido a la luz. Es casi imposible, además, relacionar los manuscritos conocidos con las indicaciones que se pueden obtener de los escritos proyectados o realizados por Bacon para efectuar una clasificación parcial de los mismos. O el propio Bacon o los transcriptores de los manuscritos debieron tener el hábito de incorporar un escrito terminado en una obra nueva, con tales cambios de principio y fin como para efectuar la unión; y como los títulos de los manuscritos existentes en general siguen algunas de las oraciones introductorias, no es raro encontrar que escritos citados bajo varios títulos y asignados a varias obras son en esencia idénticos.

Anticipación de métodos y descubrimientos modernos.
Las obras de Bacon poseen mucho valor histórico, ya que su vigoroso pensamiento y sus pronunciadas inclinaciones científicas no deben considerarse anormales y fenómenos aislados. Representan una corriente de pensamiento y trabajo en la Edad Media, que debe haber fluido intensa aunque oscuramente, y sin una comprensión total de su posición, nuestras concepciones de un siglo importante son incompletas y eficientes. Bacon pertenece a esos científicos de la Edad Media que usaron métodos modernos. Por eso critica duramente el método escolástico de enseñanza. En su Compendium studii philosophiæ habla desdeñosamente de Aristóteles, Alberto Magno y Tomás de Aquino, cuyo saber infantil censura, lo mismo que el del gran teólogo franciscano Alejandro de Hales. El ataque sobre este último se explica en parte por las hostilidades que experimentó de sus compañeros frailes. En Opus majus (donde trata en seis secciones 'de los obstáculos de la filosofía, de la relación entre filosofía y teología, del estudio de las lenguas, de las matemáticas, de la óptica y del conocimiento experimental'), se aprecia su decidida posición anti-escolástica. No menos se encuentra en Opus minus, que intenta reproducir los contenidos de Opus principale en forma abreviada, y en Opus tertium, donde las principales tesis de ambas obras las reproduce en forma de aforismos, adaptándola en una dicción más elegante, para hacerla más comprensible a su protector Clemente IV. En sus obras teológicas, de las que sólo se han preservado dos, Bacon también demuestra ser un representante de la tendencia anti-escolástica. La Epistola de laude Scripturæ Sacræ está impregnada de un espíritu reformista, enfatizando esta sentencia: Tota scientia in Bibliis contenta est principaliter et fontaliter, insistiendo en la importancia de la lectura de la Biblia en el original y si fuera posible por los laicos. En un espíritu crítico afirma la necesidad de corregir la Vulgata y avisa contra la implícita confianza de los expositores en la autoridad de los Padres de la Iglesia. En la última de sus obras, Compendium studii theologici, compuesta en 1292, aparece como representante de la tradición eclesiástica y denuncia los 'groseros errores' de un teólogo parisino, el sentenciario Richardus Cornubiensis. Lo avanzado de su pensamiento y enseñanza teológica se evidencia también en sus obras sobre filosofía natural, por ejemplo cuando habla en Opus minus de los 'siete pecados capitales' en el estudio teológico, incluyendo el abandono de las lenguas originales de la Sagrada Escritura, la corrupción del texto tradicional y la errónea confianza en la autoridad de los Padres. En lo que respecta al progreso futuro y triunfo de la ciencia natural, Bacon se anticipa y predice muchas cosas que lo confirman como profeta de la ciencia moderna, tal como el descubrimiento de los principios del telescopio y del microscopio, la enunciación de las leyes de refracción y reflexión, penetrando en la leyes de la cosmología más profundamente que ningún otro académico de la Edad Media. También hay que mencionar sus pruebas de que el calendario juliano necesitaba ser corregido y los métodos que usó para demostrarlo, algo que Copérnico alabó.

Obras.
De los escritos de Bacon la mayoría son filosóficos o más bien físicos. Las obras más importantes de esta clase, especialmente Opus majus, permanecieron en manuscrito hasta finales del siglo XVIII. La Opera chemica Rogeri Baconis, se publicó en folio en 1485, seguida por unas pocas obras menores sobre alquimia y matemáticas. De esas la más interesante es su tratado sobre los poderes secretos del arte y la naturaleza, publicada primero en París en 1541 bajo el título De mirabili potestate artis et naturæ, publicándose desde principios del siglo XVII bajo el título De secretis operibus artis et naturæ. Su obra principal Opus majus ad Clementem IV, se publicó por vez primera en el siglo XVIII por Samuel Jebb (Londres, 1733) y no antes de 1859 sus obras filosóficas y físicas, que complementan su principal obra (Fr. R. Baconis opera quoedam hactenus inedita, scil. Opus tertium, Opus minus, Compendium studii philosophiæ, De nullitate magiæ, De secretis naturæ operibus). Otras dos obras siguieron a esta publicación: el tratado De philosophia morali, que compuso como parte de Opus majus y De multiplicatione specierum, que se publicó en 1897. Su Greek Grammar and a Fragment of his Hebrew Grammar, editado del manuscrito, con notas de E. Nolan y S. A. Hirsch, apareció en 1902. Otras obras suyas son Computus naturalium (tres libros sobre el calendario y la cronología), la Communia naturalium y la Communia mathematica.