John Badby, lolardo inglés, nació en Worcestershire y murió en la hoguera en Smithfield, Londres, el 1 de marzo de 1410.
Ejecución de John Badby
Según unos relatos era herrero, o, según otros, sastre en Worcestershire, cuyas ideas lolardas le involucraron en la persecución de herejía que marcó la reacción clerical en el ascenso de Enrique IV, y la aprobación del estatuto De hæretico comburendo. Badby parece haber sido un hombre de talento, valentía y resolución inquebrantables, poseyendo poder de ingenio dialéctico. Llevó a extremas consecuencias racionalistas la negación de la transubstanciación, que se había convertido en característica de los seguidores más enconados de Wycliffe. La hostia, mantenía, no era de ninguna manera el cuerpo de Cristo, sino algo inanimado, y menos digno de honor que un sapo o una araña, que al menos tenían el don de la vida. Dicha herejía conllevó su condena ante el tribunal diocesano en Worcester; pero el caso se presentó para decisión final, probablemente a modo de apelación, ante el arzobispoArundel, en la primavera de 1410. Arundel fortaleció su tribunal por la adición de numerosos asesores eclesiásticos y legos; pero la herejía de Badby no admitía duda. Fue condenado y entregado al brazo secular para su ejecución en Smithfield. Enrique, príncipe de Gales, ya conspicuo por el fervor de su ortodoxia, estuvo entre los espectadores y le ofreció a Badby un perdón gratuito si se retractaba. El lolardo se negó, pero sus lastimosos gemidos una vez que se encendió el fuego avivaron de nuevo las esperanzas de Enrique de su conversión. Ordenó la extinción del fuego y ofreció al miserable medio quemado vida, libertad y una pensión como precio de la conformidad. Pero con una constancia inquebrantable Badby se negó. El fuego se reavivó y la muerte terminó pronto con sus sufrimientos. Fue el segundo martirio de un lolardo. Badly dejó varios sermones y opúsculos de teología.