Historia

BAHRDT, KARL FRIEDRICH (1741-1792)

Karl Friedrich Bahrdt, caricatura del vulgar racionalista del siglo XVIII, nació en Bischofswerda, a 32 kilómetros al nordeste de Dresden, Sajonia, el 25 de agosto de 1741 y murió en Halle el 23 de abril de 1792.

Karl Friedrich Bahrdt
Era hijo de un pastor luterano que después sería profesor en Leipzig, comenzando sus estudios en Leipzig cuando era bastante joven. A pesar de sus muchas fechorías fue promovido como maestro y designado catequista en San Pedro. Dedicado a los estudios bíblico-exegéticos bajo la influencia de Ernesti fue nombrado profesor extraordinario en filología bíblica en 1766, pero fue destituido del cargo por su vida inmoral. Al mismo tiempo abandonó la postura ortodoxa, que probablemente nunca se tomó en serio. A partir de entonces su vida fue la de un disoluto aventurero. Estuvo en Erfurt y después en Giessen (1771), donde se las arregló para obtener un cargo de profesor de teología. Allí publicó (1772) Neueste Offenbarungen Gottes in Briefen und Erzahlungen, que Goethe ridiculizó en su Prolog zu den neuesten Offenbarungen Gottes. En 1775 fue despedido de su cargo en Giessen. Entonces probó suerte como director de un philanthropicum en los Grisones, luego como superintendente general en el Palatinado y finalmente como docente privado en Halle. Que fuera recibido en esa ciudad se debió al gobierno liberal del rey Federico II de Prusia, cuyo ministro de asuntos eclesiásticos e instrucción pública, Zedlitz, procuró para Bahrdt la venia legendi. Pronto atrajo la atención, no tanto por sus clases sino por su sorprendente capacidad literaria. Con incansable brutalidad atacó toda clase de creencia en la religión revelada. Su System der moralischen Religion (Berlín, 1787) defiende el naturalismo abierto, siendo Cristo el gran naturalista. Tras arruinar su reputación religiosa y moral abrió una posada en un viñedo cerca de Halle, con la intención de atraer el interés de los estudiantes de la universidad. Mientras tanto, el gobierno prusiano había cambiado de curso al ser Federico II sucedido por Federico Guillermo II (1786-97), cuyo ministro de adoración, Wöllner, en 1788 se propuso restaurar la ortodoxia. Bahrdt no dudó en ridiculizar anónimamente el edicto de Wöllner en una comedia. Por esta causa fue encarcelado en Magdeburgo en 1789. Durante el año que pasó allí escribió indecentes historias y su autobiografía, una mezcla de falsedad, hipocresía y descarada auto-humillación. En 1790 abrió de nuevo su posada, cayendo enfermo en 1791 y muriendo a causa del uso del mercurio para curar su enfermedad. En Halle se esparció el rumor de que había muerto de una enfermedad infecciosa. De gran talento, Bahrdt nunca se sometió a la disciplina moral, por lo que cayó en la más profunda vileza; en su último año parece que perdió toda traza de decencia y el río de escritos que salieron de su pluma son en su totalidad indignos; en todo aspecto es el representante de un racionalismo totalmente inmoral.