Historia
BAINBRIDGE, CHRISTOPHER (c. 1464-1514)

En 1509 fue nombrado por Enrique VIII embajador ante el papa, llegando a Roma el 24 de noviembre. Justo en ese momento Julio II había hecho sonar la alarma ante la invasión de Italia por Luis XII, siendo la amistad de Inglaterra de especial importancia para él. Partió de Roma para aliviar a Bolonia, estando a punto de caer prisionero en la guerra. Una facción entre los cardenales en interés de Francia se aventuró a convocar un concilio en oposición a él en Pisa. Julio opuso otro concilio al concilio y nombró un nuevo grupo de cardenales en Rávena para contrarrestar a los cismáticos. Fueron creados el 10 de marzo de 1511, siendo Bainbridge uno de ellos. El título que se le dio fue de cardenal St. Praxedis. Pero los primeros deberes que se esperaba que realizara para el bélico papa eran los de un general, porque fue enviado con tropas para sitiar a Ferrara. El papa lo nombró legado, pero le dio el mando del ejército también. En octubre del mismo año el papa concluyó la Santa Liga contra Francia y Enrique VIII insinuó su adhesión a la misma por medio de Bainbridge, quien continuó siendo un firme enemigo de Francia hasta el día de su muerte. A petición suya, incluso León X, que sucedió a Julio en el papado, parece haber estado dispuesto a investir a Enrique VIII con el título de rey muy cristiano, que Luis había perdido por la guerra contra el papa. Pero la paz hecha entre Francia e Inglaterra en 1514 debió haber impedido a Enrique la aceptación formal del título. Bainbridge murió justo después de que esas negociaciones hubieran llegado a su conclusión. Fue envenenado por un capellán a su propio servicio, llamado Rinaldo de Modena. El asesino fue apresado y encerrado en el castillo de Santángelo, donde no solo confesó su crimen, sino que afirmó que lo había hecho por instigación de Silvester de Giglis, obispo de Worcester, embajador residente inglés en la corte de Roma, que consideraba a Bainbridge su rival. De Giglis, sin embargo, quien era muy influyente en Roma, encontró medios para lograr que se retractara de su confesión; después que se apuñaló a sí mismo y murió en prisión, Richard Pace y John Clerk, los albaceas del cardenal, quisieron encausar a De Giglis, pero él mantuvo que el sacerdote era un loco a quien había despedido de su servicio algunos años antes en Inglaterra, siendo su defensa aceptada como suficiente.
Bainbridge fue enterrado en el hospital inglés en Roma, desde entonces llamado Colegio Inglés. Se dice que fue un hombre de temperamento violento. Su propio secretario, Pace, reconoció que había fallas en su carácter y, de hecho, que tenía vicios manifiestos; pero declaró que era firme en su fidelidad al rey y el más abierto en defensa de los intereses de Enrique en Roma, cuando nadie más se atrevía a pronunciar una palabra. Su epitafio se cita en Ciaconius y en Biographia Britannica. Ha sido confundido por algunos biógrafos con Christopher Urswick, limosnero de Enrique VII, que, teniendo el mismo nombre cristiano, fue su predecesor en varias de sus numerosas preferencias eclesiásticas antes de convertirse en obispo.