Historia

BALL, JOHN († 1381)

John Ball, sacerdote inglés del siglo XIV, murió ahorcado y descuartizado en Saint Albans en 1381.

La viuda del Príncipe Negro apela a Wat Tyler. Detrás John BallIlustración de Cassell's Illustrated History of England
La viuda del Príncipe Negro apela a Wat Tyler. Detrás John Ball
Ilustración de Cassell's Illustrated History of England
Se sabe muy poco de su carrera previa salvo que estuvo predicando durante veinte años y que estuvo tres veces en la cárcel del arzobispo de Canterbury por sus indiscretas declaraciones. Por tanto, debía tener más de cuarenta años cuando se hizo tan notorio en la historia. Parce que comenzó su carrera en York, donde, nos dice, era sacerdote de St. Mary, probablemente asociada a la abadía de St. Mary. Luego se trasladó a Colchester. Ciertamente vivía en Essex en 1366, cuando al deán de Bocking se le ordenó que le citara ante el arzobispo de Canterbury, prohibiendo a la gente que asistiera a sus predicaciones. Diez años después había una orden de arresto y de excomunión dirigida a algunos del clero en las inmediaciones de Colchester. Pero ninguna de esas medidas tuvo efecto, pues, según Walsingham, predicó cosas que agradaban al pueblo. Sus doctrinas eran en gran parte extraídas de las de Wycliffe, especialmente sobre el derecho de retener los diezmos al clero indigno. Pero añadió otras propias, entre las cuales (si no es una exageración de sus enemigos) estaba la extraordinaria declaración de que nadie era apto para el reino de Dios si no era nacido en matrimonio. Sin embargo, su popularidad se debió principalmente a su defensa de las pretensiones de los siervos de estar en un nivel de igualdad con la pequeña nobleza. Era un tiempo de creciente insatisfacción con las leyes que sometían a los villanos al trabajo forzoso. 'Todos venimos', decía, 'de un padre y una madre, Adán y Eva. ¿Cómo pueden los nobles demostrar que son más grandes que nosotros? Nos hacen trabajar para su placer.' Este sentimiento fue el que produjo la insurrección de Wat Tyler, que estalló en junio de 1381. Ball estaba en ese tiempo en la cárcel del arzobispo en Maidstone, donde había sido encerrado probablemente a finales de abril, pues el 26 de ese mes el arzobispo emitió un escrito a sus comisarios denunciando a Ball como excomulgado. Parece que anteriormente había sido excomulgado por el arzobispo Islip y que la sentencia nunca fue anulada; pero, desafiando toda autoridad, había ido por las iglesias, cementerios y mercados predicando. No es seguro si fue Islip el arzobispo que, segun Froissart, pensó que era suficiente castigarlo con dos o tres meses de cárcel y una vez debilitado liberarle de nuevo. Ball soliviantó al pueblo no sólo con su predicación sino mediante varias cartas que divulgó por todo el país, algunas de las cuales han sido preservadas por Knighton y Walsingham. Cuando fue encerrado en la cárcel por el arzobispo Sudbury, éste dijo que Ball afirmó que 20.000 partidarios le liberarían. La profecía se cumplió, pues al estallar la rebelión de Kent uno de los primeros actos de los insurgentes fue sacarlo de la prisión de Maidstone, de donde fue llevado en triunfo a Canterbury. Allí esperaba reunirse con el arzobispo que le había encerrado, pero entonces estaba en Londres, donde sería asesinado por los rebeldes. La turba se dirigió a esa ciudad e, igual que en Canterbury y Rochester, tuvieron una entusiasta bienvenida. En Blackheath, Ball predicó el famoso texto
When Adam dalf, and Eve span,
Who was thanne a gentilman?
en el que, según escritores contemporáneos, incitó a la multitud a matar a los principales señores del reino, legisladores y a todos los que en el futuro fueran dañinos para el bien común. El proyecto era establecer un nuevo orden de cosas fundado en la igualdad social, algo que en el conjunto de la Edad Media aparece y desaparece con este movimiento. La ley existente y todos sus sostenedores eran enemigos públicos y cada casa de abogados fue destruida en el avance. La prisión de Marshalsea fue demolida y todos los presos liberados. El magnífico palacio de Juan de Gante, el Savoy, fue quemado. Los rebeldes tomaron posesión de Londres y obligaron al rey y a su madre a refugiarse en la Torre. John Ball estuvo entre los que irrumpieron y derribaron las puertas de la Torre, siendo el arzobispo Sudbury detenido y decapitado tras decir misa ante el rey. Pero el reino de la violencia fue breve. La mayoría de los rebeldes abandonaron a sus dirigentes y regresaron a sus hogares con una promesa de perdón, aunque un considerable número todavía se quedó cuando Tyler y sus colegas celebraron su entrevista con el rey en Smithfield. En ella Ball estuvo presente y probablemente vio a su dirigente caer bajo la espada de Sir William Walworth. Entonces huyó a los condados centrales, siendo apresado en Coventry, 'escondido en unas viejas ruinas', dice Froissart. Fue llevado ante el rey en St. Albans, donde fue sentenciado a ser ahorcado, arrastrado y descuartizado como traidor. La sentencia se ejecutó enseguida y el rey mismo fue testigo en St. Albans el 15 de julio. Los miembros de Ball, según la bárbara costumbre de entonces, fueron exhibidos públicamente en cuatro diferentes ciudades.