Historia

BALSHAM, HUGH DE († 1286)

Hugh de Balsham, obispo de Ely y fundador de Peterhouse, Cambridge, nació en la primera parte del siglo XIII, muy probablemente en la aldea de Cambridgeshire de la que se puede suponer tomó su nombre, y murió en Doddington el 15 de junio de 1286.

Hugh de Balsham
Hugh de Balsham
Procedencia.
Matthew Paris, en el único pasaje donde menciona al obispo por su nombre, lo llama Hugo de Belesale, que es sin duda la razón por la cual Fuller lo presenta como 'Hugo de Balsham (pues así es realmente escrito).' 'Estaba de moda', dice Fuller, 'para los clérigos en ese tiempo tomar sus apellidos por el lugar de su nacimiento' y 'no hay otra localidad de ese nombre en todos los dominios en Inglaterra.' El supuesto lugar de nacimiento del obispo está a diez millas de Cambridge y nueve de Newmarket, en un escenario agradable, lo que justifica la descripción de Enrique de Huntingdon del lugar, citada por Fuller, como 'amoenissima Montana de Balsham.' La localidad es una de las especificadas en 1401, en relación con una larga controversia entre los obispos y los archidiáconos de Ely, que se llamaban a sí mismos archidiáconos de Cambridge. En un tiempo el lugar fue sede episcopal y el obispo Simon Montague de vez en cuando vivió allí. La iglesia, que fue restaurada, contiene algunos antiguos monumentos, entre ellos una pequeña figura de bronce en una losa, que se dice es la de Hugh de Balsham.

Elección al obispado disputada.
En el momento de la muerte de William de Kilkenny, que ocurrió en septiembre de 1256, o posiblemente en enero de 1257, y en cualquier caso en los dos años posteriores a su elección al obispado de Ely, Hugh de Balsham era (según la lectura generalmente aceptada de Matthew Paris) subprior del monasterio de Ely. Como tal, era su deber ayudar al prior y en su ausencia presidir el convento, estar alojado en aposentos convenientes y tener un ingreso suficiente asignado a su cargo. Los monjes de Ely no dejaron de ser conscientes de la injusticia con la que, a principios de siglo, Hervey, el primer obispo de la sede, había llevado a cabo el real mandato para una división de las tierras del monasterio de Ely entre el convento y la recién creada sede, lo que puede haber ayudado a determinar su conducta independiente a la muerte de William de Kilkenny. Los últimos dos obispos habían sido personajes de importancia política. Parece haber sido la intención de Enrique III lograr la designación para Ely de un sucesor de la misma impronta; porque a la muerte de William, el rey inmediatamente, por cartas especiales y mensajeros oficiales, instó a los monjes a la elección de su canciller, Henry de Wengham, para la sede vacante. Pero los monjes, o los siete de ellos que era habitual que todo el cuerpo conventual nombrara como electores, actuando según el principio (dice Matthew Paris) de que no es prudente preferir lo desconocido a lo conocido, eligieron sin demora a su subprior, 'un hombre preparado para el cargo y de carácter intachable.' El rey, enojado con este rechazo, se negó a aceptar la elección y permitió a John de Waleran, a quien le había confiado la custodia de las temporalidades de la sede, abusar vergonzosamente de su confianza. Sin temor de St. Ethelreda ni de Dios, taló la madera, vació los prados de animales y las lagunas de peces, pauperizó a los internos, e hizo todo el daño que pudo a los monjes y a la diócesis en conjunto. Y mientras el obispo electo y el convento esperaban ser escuchados en su propia defensa en un día designado por el rey para el propósito, Enrique usó la ocasión para atacar la elección que habían hecho, arremetiendo contra el obispo electo porque la isla de Ely había sido desde hacía mucho tiempo lugar de refugio para personas derrotadas y desesperadas, y que sería inseguro entregar la custodia de un lugar que era muy parecido a una ciudadela a un simple monje de clausura, débil, no belicoso y sin experiencia en política. Por consiguiente, en la fiesta de St. Gordian y St. Epimachus, el 10 de mayo de 1257, la elección de Hugh, aunque perfectamente en orden, fue anulada por la acción unida del rey y Bonifacio de Saboya, el arzobispo. Pero antes de esto (porque tal parece haber sido el orden de los sucesos) el obispo electo había ido a Roma, para apelar al papa (Alejandro IV), mientras que el arzobispo había escrito a sus amigos personales en la curia papal, pidiéndoles que frustraran los esfuerzos de Hugh. El arzobispo parece haber tomado la posición insostenible de que, si la elección se anulara, el nombramiento redundaría en sí mismo, en cuyo caso propondría a Adam de Marisco. Hugh gastó sumas considerables en defender sus pretensiones y Henry de Wengham, quien no había sido parte de la aplicación real en su favor, rogó al rey que parara sus maniobras y 'súplicas armadas' contra los piadosos monjes que habían elegido un hombre mejor que el que se les había recomendado. Cuando supo que el famoso franciscano, Adam de Marisco (Marsh), había sido propuesto por el arzobispo de Canterbury (Bonifacio), el modesto canciller declaró que cualquiera de los otros dos era más digno de la sede que él. Por otro lado, Adam de Marisco (según la misma autoridad, Matthew Paris, cuyo prejuicio contra los franciscanos es evidente), aunque hombre anciano y erudito y un fraile que había renunciado a toda la pompa mundana y grandes ingresos al tomar un hábito religioso, había dado el consentimiento para ser sustituido por Hugh de Balsham.

Obispo de Ely.
Hugh de Balsham logró no solo la confirmación, sino también la consagración del papa Alejandro IV, 14 de octubre de 1257, y regresó a Inglaterra. En cuanto a Henry de Wengham, su modestia fue recompensada con su elección al obispado de Winchester dos años después. Adam de Marisco murió a los pocos meses de la terminación de la disputa. Si su vida se hubiera prolongado, su elección al disputado obispado podría haber ejercido una influencia destacada no solo en la historia de esa sede, sino también en la de la universidad con la que ya estaba estrechamente relacionado. Había sido el primer franciscano que diera clase en Oxford, siendo, 'si no el fundador, un instrumento eminente en la fundación de esa escuela, de la cual procedió el más célebre de los escolásticos franciscanos.' Apenas había pasado una generación desde que (en 1226) los franciscanos habían llegado a Inglaterra y ya su número había aumentado a más de 1.200, y Cambridge, así como Oxford, estaba entre las ciudades donde se multiplicaron. Los lectores o enseñantes pertenecientes a la orden fueron nombrados en sucesión regular (para una lista de los de Cambridge, setenta y cuatro en número, véase Monumenta Franciscana, 555-7). El éxito de los franciscanos en las universidades inglesas se debió en cierta medida al hecho de que después de una violenta lucha entre los ciudadanos y la universidad de París, que terminó en 1231, los regulares lograron un completo triunfo sobre los seculares y en este triunfo los franciscanos habían participado en gran medida. No sólo los franciscanos se establecieron en Cambridge a comienzos de 1224, sino también en 1249 los carmelitas se mudaron de Chesterton a Newnham, en 1257 los frailes de la orden de Bethlehem se instalaron en Trumpington Street, y en 1258 los frailes del Saco o de la Penitencia de Jesucristo se establecieron en la parroquia de St. Mary, de donde luego fueron trasladados a la parroquia llamada entonces St. Peter, fuera de Trumpington Gate. Tantas órdenes, escribe Matthew Paris, en el año de la elección de Hugh de Balsham, habían aparecido en Inglaterra, que la confusión de las órdenes parecía un desorden. En Cambridge se agregaron en una fecha posterior (1273) los frailes de Santa María y, dos años después, los dominicos. Además de estos establecimientos, existían otras fundaciones, de las cuales solo es necesario mencionar la de los canónigos agustinos que habían residido durante un siglo y medio en su convento de Barnwell, y la de los hermanos Hospitalarios de San Juan, que también estaban bajo la regla agustina y cuya casa había sido fundada en 1135 por Henry Frost, un ciudadano de Cambridge. Bajo estas circunstancias, no cabe duda de que la sucesión al obispado de Ely de un personaje como el eminente franciscano, Doctor Illustris, hubiera sido un suceso muy importante, si no muy bienvenido, por la universidad de Cambridge, así como por la diócesis en general; poseyendo la elección de Hugh de Balsham, en consecuencia negativamente, una cierta importancia.

Ejercicio del cargo.
De los asuntos concernientes a la administración episcopal de Hugh de Balsham, nada muy notable ha sido transmitido. Ciertamente no tomó parte principal en la gran lucha política contemporánea en los primeros años de su episcopado; pero no hay razón para suponer que se puso del lado del dirigente de los barones, amigo de los grandes maestros franciscanos. Por el contrario, tenemos la declaración del arzobispo Parker (Acad. Hist. Cantab. adjunta a Antiq. Britann. Ecel.) de que Hugh de Balsham fue uno de los obispos que denunció la pena de excomunión contra los infractores de la Carta Magna y los estatutos forestales. Es inprobable que buscara realizar mejoras importantes en la arquitectura de su hermosa catedral, emulando los logros en esa dirección de su último predecesor, el obispo Hugh Northwold. Por otro lado, parece haber sido un guardián acérrimo de los derechos de su sede y un benefactor generoso tanto para ella como para el convento en el que había crecido y al que estaba tan ligado. Poco después de su regreso de Roma, en el año 1258, recuperó el derecho de albergue en el Temple, antiguamente poseído por los obispos de Ely, del maestre de los Caballeros Templarios que lo habían impugnado. El poder de los Templarios ya estaba en decadencia y Hugh Bigot, juez de Inglaterra, condenó al oponente del obispo a pesados gravámenes. La posesión en Holborn, en la que los obispos de Ely fijaron posteriormente su residencia en Londres, no fue adquirida hasta el sucesor de Hugo de Balsham, el obispo John de Kirkeby. Las adquisiciones del obispo Hugh estaban más cerca. Compró la propiedad de Tyd, que anexó a la sede y en lugar de dos iglesias (Wisbeach y Foxton) que habían pertenecido a la sede, y que se había apropiado para el convento, y de una tercera (Triplow) que había asignado a sus estudiantes en Cambridge, compró para su obispado el patrocinio de otras tres iglesias. Aumentó los ingresos del limosnero del convento al asignar la rectoría de Foxton a ese puesto. Y es posible reconocer la influencia de la cómoda preparación benedictina así como también un considerable espíritu en obtener (si fue él quien la obtuvo) la dispensa papal concedida durante su episcopado a los monjes de Ely, la cual, en consideración de su iglesia catedralicia, construida en un lugar prominente y expuesta a los fríos y fuertes vientos, les permitió vestir capas durante el culto en la iglesia. Por otra parte, vigiló los indispensables acompañamientos de la autoridad episcopal, emitiendo en 1268 una orden a su archidiácono para convocar a todos los sacerdotes parroquiales a reparar la catedral cada Pentecostés y pagar sus tasas, exhortando a sus feligreses a hacer lo mismo, bajo pena de censuras eclesiásticas. En 1275 mantuvo los derechos de su sede contra las pretensiones de la reina viuda Eleanor, que era una benefactora de la universidad, a presentar a la rectoría del Hospital de St. John en Cambridge.

Fundación de Peterhouse.
Pero es en los servicios prestados por este prelado a la propia universidad de Cambridge, donde sentó las bases de un sistema de vida académica que, en sustancia, ha perdurado durante siglos, a lo que debe su fama. En apariencia, un hombre sin dotes de mando y perteneciente a una orden que ya se pensaba había degenerado de su grandeza y utilidad, el obispo benedictino se convirtió en el padre del sistema colegiado de Cambridge y al mismo tiempo en fundador de un colegio que ha participado honorablemente en la actividad y logros de la universidad.

Peterhouse College
Peterhouse College
Varias circunstancias habían contribuido a acelerar el crecimiento de las dos universidades inglesas en la primera mitad del siglo XIII y estrechar las relaciones entre ellas y la universidad de París, sobre la que fueron modeladas. En París no menos de dieciséis colegios se mencionan en el siglo XIII (de hecho, dos ya funcionaban en el siglo XII), entre los cuales el más famoso es el de la Sorbona, fundado hacia 1250. En la Sorbona, como en otros lugares, la pobreza era una condición indispensable para ser miembro. En Oxford, donde los esfuerzos intelectuales de París habían sido igualados y serían pronto superados bajo la guía de los franciscanos, podría parecer extraño que la fundación colegial más antigua, la de Walter de Merton (1264), hubiera excluido expresamente a todos los miembros de las órdenes regulares. Pero los peligros implicados en la ascendencia de monjes y frailes, debieron de ser patentes para muchas mentes sagaces y vale la pena señalar que el obispo Walter de Merton había sido canciller del reino en los años casi inmediatamente anteriores a la fecha de la fundación de su universidad, cuando los problemas del rey estaban en su apogeo y por consiguiente era adversario de los franciscanos. En cualquier caso los monjes y los frailes ya estaban suficientemente provistos, por lo que no había necesidad de incluirlos en una nueva fundación. En 1268, cuando Hugh de Balsham presumiblemente aún no había formado el plan de establecer un colegio por su parte, se apropió de Merton College como parte de la rectoría de Gamlingay en la diócesis de Ely y condado de Cambridge. Esos ejemplos, los 'albergues' que ya existían en la universidad difícilmente pueden tomarse en cuenta, los tuvo presentes el obispo Hugh cuando, después de una madura reflexión, prosiguió a dar nueva forma a un anterior beneficio propio, abriendo un nuevo capítulo en la historia de una de las universidades inglesas.

Hay que recordar que los obispos de Ely habían reclamado consistentemente su jurisdicción sobre la universidad de Cambridge; todos los cancilleres de la universidad, desde mediados del siglo XIII (1246), cuando aparece la primera mención de la dignidad, hasta fines del siglo XIV, recibieron confirmación episcopal, no siendo hasta 1433 que la universidad quedó por autoridad papal completamente exenta de la jurisdicción de los obispos. De hecho, se ha discutido si las prerrogativas del canciller eran originalmente eclesiásticas y si los poderes muy importantes de excomunión y absolución le derivaban en primera instancia del obispo de Ely. Esta relación queda ilustrada por la circunstancia de que en 1275 el obispo Hugh de Balsham publicó cartas en las que exigía que todas las causas de la universidad fueran llevadas ante el canciller, limitando su propia autoridad a las apelaciones de las decisiones del canciller. La disposición del obispo para hacer una concesión a la universidad merece ser contrastada con su tenacidad para resistir al rector de Temple y la reina viuda. Nuevamente, en 1276, el obispo resolvió la cuestión de la jurisdicción entre el rector de la universidad y el archidiácono de Ely, quien, teniendo el nombramiento del profesor de los estudiantes en los rudimentos de la gramática latina, procuró que este privilegio fuera la base de una mayor intervención en los derechos del canciller. La decisión la expuso el obispo con gran claridad y, al mismo tiempo, promulgó un estatuto, publicado por las autoridades universitarias, que sometía a expulsión o encarcelamiento a los estudiantes que en los trece días posteriores a la residencia no hubieran procurado o tomado las medidas adecuadas para procurar 'un rector fijo.' En 1273, bajo la fecha 'Shelford, miércoles siguiente después del domingo en que se canta Letare Jerusalem', efectuó un arreglo entre la universidad y el combativo rector de St. Bene't, quien había negado a la universidad la cortesía acostumbrada de tocar la campana de su iglesia para convocar a los clérigos a las clases extraordinarias. Por supuesto, nada podía ser más natural que el que los obispos de Ely miraran con complacencia a la vecina sede del saber, como en el siglo XIII ya podía llamarse apropiadamente. La tradición de que el priorato de canónigos regulares en Cambridge, conocido como St. John House o Hospital, 'sobre' el cual se fundó St. John's College varios siglos después, fue creado por Nigellus, segundo obispo de Ely, no tiene apoyo sólido; el origen de esta casa se debió, como se indicó anteriormente, a la generosidad de un ciudadano de Cambridge. Eustachius, quinto obispo de Ely, es cierto, 'se encuentra al frente de los fundadores y benefactores' de St John Hospital, siendo él quien apropió a ella St. Peter Church fuera de Trumpington Gate. Hugh Northwold, octavo obispo, es nombrado por al menos una autoridad con haber puesto algunos académicos seculares como estudiantes, dedicados al estudio académico, en lugar de a los servicios de la Iglesia. El obispo Northwold también obtuvo para el hospital el privilegio de exención de impuestos con respecto a sus dos albergues cerca de la iglesia de St. Peter. William de Kilkenny, noveno obispo, tuvo poco tiempo para preocuparse de su diócesis, aunque dejó doscientas marcos para el priorato en Barnwell para el mantenimiento de dos capellanes, estudiantes de teología en la universidad.

Entre las cartas de la patente de Peterhouse está la novena de Eduardo I (1280), atestiguada en Burgh el 24 de diciembre, la cual, después del preámbulo, concebido en el espíritu medieval, sobre el rey Salomón, otorga al obispo Hugh la aprobación real (licencia) de su intención de introducir en su hospital de St. John en Cambridge, en lugar de los hermanos seculares, 'estudiosos que vivirán juntos como estudiantes en la universidad de Cambridge, según la regla de los estudiosos de Oxford que son llamados de Merton' (Documents relating to the University and Colleges of Cambridge, ii.1). En cualquier caso, este documento fija la fecha de la licencia real, lo que indica que se tomaron medidas inmediatamente. Está claro que los estudiantes de Hugh de Balsham fueron recluidos en St. John Hospital en sustitución de los hermanos seculares que ya residían allí. Muy posiblemente la designación de los estudiantes de Ely como 'estudiantes de los obispos de Ely' puede implicar un reconocimiento de la anticipación por el obispo Northwold de la intención del obispo Hugh de Balsham de proporcionar estudiantes seculares. Cuatro años después, en 1284, hubo una separación de los dos elementos que satisfacía mejor el propósito que el obispo tenía en el corazón. Mediante un documento fechado en Doddington, el 31 de marzo de 1284, que fue confirmado por una carta del rey Eduardo I, fechado el 28 de mayo de 1284, el obispo Hugh de Balsham separó a sus colegas de los hermanos del hospital. Las disensiones tuvieron diversas causas y surgieron en varias ocasiones entre los hermanos y los estudiantes, llegando a ser la vida en común 'difícil, si no intolerable', haciendo ambas partes una humilde súplica para que los espacios y las posesiones ocupadas, se dividieran entre ellos. El obispo en consecuencia asignó a sus estudiantes los dos albergues (hospicia) contiguos al cementerio de St. Peter fuera de Trumpington Gate, junto con esa iglesia y otros ingresos que le pertenecían, incluidos los diezmos de los dos molinos pertenecientes a esa iglesia. Los hermanos fueron compensados con ciertas rentas y algunas casas cercanas a su hospital, que anteriormente habían sido asignadas a los estudiantes. Por otro documento de la misma fecha, y confirmado por la misma patente real, asignó la iglesia de Triplow, anteriormente asignada a sus estudiantes y los hermanos en común, sólo a sus estudiantes.

Este relato concuerda con la declaración en el segundo de los estatutos que Peter Montague (decimoséptimo obispo de Ely, 1337-1345) dio el 9 de abril de 1344 a Peterhouse, según el cual su predecesor, Hugh de Balsham, 'deseó para el bienestar de su alma mientras vivió en este valle de lágrimas, proporcionar hasta en lo que a él concernía para las personas pobres que deseaban avanzar en el conocimiento de las letras, un apropiado mantenimiento, fundando una casa o colegio para el bien público en nuestra universidad de Cambridge, con el consentimiento del rey Eduardo y de sus amados hijos, el prior y el capítulo de nuestra catedral, siendo observados todos los requisitos de la ley; casa que deseaba se llamara Casa de St. Peter o Salón (Aula) de los estudiantes de los obispos de Ely en Cambridge; y la dotó, e hizo ciertas ordenanzas para ella (in aliquibus ordinavit) hasta donde pudo, pero no como pretendía y deseaba hacer, como oímos, si la muerte no hubiera impedido su intención. En esta casa quiso que hubiera un rector y tantos estudiantes que se pudieran mantener adecuadamente de las posesiones de la casa en una forma legítima.' El obispo Simon agrega que desde entonces las capacidades de la casa han demostrado ser apenas suficientes para el apoyo de quince personas, a saber, un profesor y catorce alumnos (becarios), un número que solo en nuestros días se ha reducido al de un profesor y once alumnos (Documents, ii. 7-8).

Sería inútil preguntar en qué precisa extensión los estatutos de Simon Montague representaban los deseos del fundador. Sin embargo, no hay duda razonable de que, en general, se corresponden estrechamente con ellos, más especialmente cuando el segundo de los estatutos del obispo Simon declara su intención de seguir el deseo del obispo Hugh de basar los estatutos de Peterhouse en los de Merton (Documents, ii. 8). Los estatutos de Peterhouse están en realidad modelados según el cuarto de los códigos otorgados por Merton a su colegio, que data de 1274. En consecuencia, la fórmula 'ad instar Aulae de Merton' se basa constantemente en los estatutos de Simon Montague, por ejemplo en los estatutos 16, 22, 28, 30, 39, 40, 57, 58. Por cuanto según el estatuto 43 un miembro que ha entrado en una orden monástica es después de un año de gracia desprovisto de su beca, se puede suponer que Hugh de Balsham ideó, en el mismo espíritu en el que su sucesor legisló para su colegio, que debería proporcionar ayuda a los estudiantes, por un lado, sin obligarles a convertirse en monjes ni, por el otro, intentar nada hostil contra el monasticismo. La dotación del colegio no se dio, como afirma el mismo estatuto, 'nisi pro actualiter studentibus et proficere volentibus.' Debe admitirse que el verdadero principio de los recursos colegiados no se puede expresar más concisamente. Las directrices establecidas para los estudios de la universidad estaban necesariamente determinadas por los puntos de vista educativos de la época; pero el estatuto 27 muestra que no tenía la intención de que el estudio de la teología absorbiera todas las energías del colegio, o que se ingresara después de un estudio preliminar de las 'artes liberales.' Se puede añadir que el estatuto 27, que permitía a uno o dos académicos del colegio que continuaran sus estudios en Oxford, está inexactamente representado por la afirmación de Warton (History of English Poetry, sección 9), de que 'el obispo Hugh de Balsham ordena en sus estatutos, hacia el año 1280, que algunos de sus estudiantes deben anualmente recalar en Oxford para mejorar en las ciencias, es decir, estudiar bajo los profesores franciscanos.'

Muerte.
El obispo Hugh de Balsham no sobrevivió durante mucho tiempo a la fundación de Peterhouse. Fue enterrado el 24 de junio de 1286 en su iglesia catedral, ante el altar mayor, por Thomas de Ingoldesthorp, obispo de Rochester. Su corazón fue enterrado por separado en la catedral, cerca del altar de St. Martin (véase el memorándum adjunto al estatuto de Peterhouse de 1480 en Documents, ii.45). Sus donativos para su fundación habían sido numerosos y están debidamente registrados en el mismo memorándum, 'a saber, cuatro baldaquinos con pájaros y bestias, cinco capas, de las cuales una está bordada en rojo, una casulla, una túnica y una dalmática, tres albas, dos vinajeras, la iglesia de St. Peter fuera de Trumpington Gates, los dos albergues contiguos, los diezmos del molino' (es decir, de las fábricas de Newnham), 'varios libros de teología y otras ciencias, y trescientos marcos para la construcción del colegio.' Según otra fuente de información, los libros y los trescientos marcos fueron dejados por el obispo en su testamento; y con el dinero, sus estudiantes compraron una porción de terreno al lado sur de la iglesia de St. Peter, donde erigieron un salón muy bello. Parece que hay razones para creer que la tierra en la que se construyó la sala actual fue comprada por el colegio a los hermanos del Saco y los hermanos de Jesucristo. Por lo demás, la biografía del fundador del colegio es extremadamente exigua y se basa especialmente en sus buenas obras al apropiarse de rectorías para fines religiosos y educativos, pero no sin al mismo tiempo compensar la sede a su propio costo personal.

Los servicios y beneficios de Hugh de Balsham no quedaron sin reconocimiento ni por su colegio ni por la universidad. Ésta, por un documento fechado en Cambridge, el 25 de mayo de 1291, y sellado con el sello de la universidad, se obligaba anualmente a celebrar una solemne conmemoración de su óbito. Puede agregarse que el escudo de Peterhouse (en rojo y amarillo) es el de su fundador, con la adición del borde, usual en el caso de fundaciones religiosas.