Balthazar de Dernbach, abad de Fulda 1570-1606, nació hacia 1548 y murió en Fulda el 15 de marzo de 1606. Procedía de una antigua familia de Hesse y aunque sus padres eran protestantes, él se inclinó por el catolicismo desde temprana edad.
Balthazar de DernbachEn 1570, joven como era, fue elegido príncipe-abad de Fulda, convirtiéndose en el campeón de la Contrarreforma allí. El territorio bajo su jurisdicción, colindante con los protestantes de Hesse y Sajonia, parecía perdido para Roma. El capítulo, celoso de sus derechos, estaba dispuesto a unirse a los enemigos del catolicismo antes que apoyar a un estricto y determinado abad; las clases altas estaban luchando por la independencia de los poderes temporal y espiritual; los ciudadanos apoyaban la Confesión de Augsburgo. Balthazar tomó una decidida posición contra los tres estamentos. Su primer objetivo fue reforzar la disciplina eclesiástica, designando oficiales católicos y suprimiendo las demandas populares para la asignación de un predicadorluterano y la construcción de una escuela protestante. Para ello llamó a los jesuitas en su ayuda y en 1571 comenzaron una escuela y al año siguiente un colegio. El capítulo estaba perturbado por los privilegios otorgados a los recién llegados, levantándose un movimiento hostil al abad e interviniendo los príncipes protestantes ante el cariz de la situación. El landgrave de Hesse, que se unió al elector de Sajonia y al margrave de Brandeburgo-Ansbach (octubre de 1573), enviaron una embajada para exigir la expulsión de los jesuitas y el abandono de las medidas anti-protestantes. Pero las exigencias no cambiaron al abad, aunque fortalecieron a sus oponentes, efectuándose una alianza formal entre el capítulo y la pequeña nobleza. Balthazar ganó tiempo mediante la demora política y halló apoyo de sus colegas católicos, pues la curia y el duque Alberto de Baviera procuraron la influencia del emperador en su favor. Tras algunas vacilaciones, Maximiliano se puso de su lado y reprendió a los príncipes (febrero de 1574) por su interferencia. Las disensiones surgieron entre los aliados y finalmente el capítulo hizo la paz con el abad. Entonces procedió a afirmar más diligentemente su jurisdicción y a luchar contra la nueva fe. En 1576 los tres estamentos se unieron una vez más en oposición y esta vez el capítulo estuvo dispuesto a considerar la destitución de su jefe. El obispo Julius de Würzburgo estaba destinado a ser su sucesor y justificó la parte que desempeñó como el único medio de salvar el catolicismo en el distrito. Prometió libertad religiosa a la pequeña nobleza, mientras que se la negaba a las ciudades, y la observancia de todos los derechos, tanto de la pequeña nobleza como del capítulo, restaurando prácticamente las condiciones previas a 1570. Balthazar estaba en Hammelburg supervisando la restauración del catolicismo, que anteriormente no había tenido éxito. El 20 de junio las fuerzas de sus oponentes entraron en la ciudad, seguidas al día siguiente por el obispo Julius. Se contaban unos doscientos jinetes y Balthazar no hizo preparativos para la defensa. El día 23 se vio obligado a abdicar; se le ofrecieron compensaciones en dinero y beneficios a condición de que escribiría al emperador y otros príncipes asegurándoles que los procedimientos habían sido acordados libremente con él. Unos días más tarde, Julius fue escogido formalmente como administrador de Fulda, pero no fue posible esconder por más tiempo los hechos reales. El emperador dirigió inmediatamente una severa orden a Julius anulando el acuerdo y Balthazar retiró su forzado consentimiento. Julius perdió el apoyo de los príncipes católicos cuando se conocieron los hechos y los protestantes dejaron de tener confianza en él. A continuación siguieron largos procedimientos legales. La dieta de Regensburgo proporcionó un administrador temporal que era, sin embargo, un vasallo del obispo de Würzburgo. No obstante, desde 1579 en adelante el catolicismo hizo firmes progresos, principalmente a través de la incansable labor de los jesuitas, a los que Balthazar, que vivía en Bieberstein cerca de Fulda, apoyó para extender su poder. A él se debe también la construcción de un seminario en Fulda en 1584. Cuando en 1602 se inclinó a su favor la decisión final, su regreso en diciembre no encontró oposición de la nueva generación y la Contrarreforma hizo todavía más rápidos progresos durante los restantes cuatro años de su actividad, hasta que a su muerte la fe católica quedó restaurada prácticamente en todo el distrito, con la excepción de la pequeña nobleza rural. Este primer caso de una resistencia efectiva de una minoría a la Reforma tuvo gran importancia, al mostrar lo que se podía hacer e inspirar a la facción católica para tomar la ofensiva a fin de reconquistar el territorio que parecía haberse perdido.