Jean Balue, cardenal francés, nació en Verdún en 1421 y murió en Ancona el 12 de octubre de 1491.
Jean de BalueFue nombrado canónigo en 1461 y posteriormente vicario general de Angers, siendo luego secretario y después limosnero del rey Luis XI de Francia. Fue elegido obispo de Evreux el 4 de febrero de 1465, en cuyo cargo fue confirmado el 20 de mayo, siendo consagrado en París el 4 de agosto del mismo año. El 18 de septiembre de 1467 fue nombrado cardenal del título de Santa Susana. Fue también en 1466 abad de San Juan de Angely y de San Eloy y San Tierry. Fue obispo de Angers en el año 1467 y elegido el 7 de julio de 1468 abad de Fecamp. En el año 1469 fue hecho prisionero y encerrado en el castillo de Laroche, de donde no salió hasta el año 1480. El 31 de enero de 1483 fue nombrado obispo de Albano. El 13 de octubre de 1484 obispo de Autun. En el mismo año fue nombrado abad de Saint-Ouen y legado de Francia. El 24 de septiembre de 1488 abad de San Vaast y el 5 de octubre de 1491 obispo de Palestrina. Es importante su figura por la parte que tomó en las turbulencias políticas de su tiempo y por la entereza que mostró ante las pretensiones del parlamento de París. Fue acusado de traición, tuvo encarnizados enemigos a los que supo imponerse con firmeza inquebrantable. Escribió inspiradas obras literarias y dejó algunos tratados de filosofía y derecho. Fue sepultado en Roma. Según Wion, Bucelino y Ughelli, en su juventud Jean Balue tomó el hábito benedictino en la abadía de San Dionisio de Verdún, siendo luego el trigésimo tercer abad del célebre monasterio de Bec, en Normandía. La Biografía eclesiástica observa que Feller, Tabaraut y Moreri parece que se desafiaron a ver cuál de los tres describiría al cardenal Balue con tintes más oscuros, aunque un punto a su favor es que no cayera en ninguna censura por parte del papado, pues Pablo II, Sixto IV e Inocencio VIII le colmaron de honores y le confiaron las más delicadas delegaciones. Aunque si se tiene en cuenta que dichos papas no fueron precisamente un dechado de virtudes, entonces el mérito del cardenal se devalúa.