Historia

BANVARD, JOSEPH (1810-1887)

Joseph Banvard, clérigo bautista americano, nació en Nueva York el 9 de mayo de 1810 y murió en Neponset, Massachusetts, el 28 de septiembre de 1887.

Joseph Banvard
Joseph Banvard
Descendía de una familia hugonote francesa, los Bon Verd, cuyo escudo de armas quedaría de su posesión posteriormente. Su abuelo escapó de Francia por la persecución, yendo primero a Ámsterdam y luego a América. Daniel Banvard, padre de Joseph y John, se metió en un negocio compartido que fracasó, perdiendo sus ahorros y a su muerte, poco después, su familia quedó en la pobreza. Cuando su padre murió Joseph tenía unos veinte años y había terminado un curso en South Reading Academy. Posteriormente estudió en Newton Theological Institution, donde se graduó en 1835. Luego fue pastor de la segunda iglesia bautista, Salem, Massachusetts, donde estuvo once años. Después fue pastor en varios lugares: Boston; West Cambridge, Massachusetts; New York; Pawtucket, Rhode Island; Worcester, Massachusetts; Paterson, New ]ersey, y Neponset, Massachusetts. En 1866 fue elegido presidente de National Theological Institute, Washington D. C., escuela para predicadores y profesores negros, pero al cabo de un año dimitió.

En 1850 su interés comenzó a dividirse entre sus deberes clericales y escribir, particularmente historia. Sus obras más importantes son: The Christian Melodist; a Collection of Hymns (1850), Novelties of the New World (1852), The American Statesman; or Illustrations of the Life and Character of Daniel Webster (1853), Priscilla; or Trials for the Truth. An Historic Tale of the Puritans and the Baptists (1854), Wisdom, Wit, and Whims of Distinguished Ancient Philosophers (1855), Tragic Scenes in the History of Maryland and the Old French War (1856), Old Grips and Little Tidd (1873), First Explorers of North America (1874), Southern Explorers and Colonists (1874), Soldiers and Patriots of the Revolution (1876) y una colección juvenil de ocho volúmenes. Tuvo un profundo interés en la historia americana, especialmente de la era colonial. En sus escritos mostró algo de conocimiento del uso de las fuentes. Su narrativa es fácil de leer, vivificada con muchos detalles, apelándole los valores morales y religiosos. En The American Statesman dedicó considerable atención a demostrar que Daniel Webster era un hombre intrínsecamente religioso, un devoto creyente en la oración y la Biblia.