Historia

BARDESANES (154-222)

Bardesanes fue un gnóstico nacido de padres persas (Nuhama y Nasiram) en Edesa el 11 de Tammuz (julio) del año 154 y muerto allí el año 222 (Moisés de Chorene, Hist. Armen., ii, 63; Michael Syrus). Fue educado con los príncipes en la corte (Epifanio, Hær., lvi, 1), distinguiéndose por sus excelencias corporales, versatilidad de mente y el conocimiento lingüístico y científico que adquirió. Con sus padres fue a Mabug (Hierápolis) donde conoció a Kuduz, un sacerdote de Dea Syra, quien le adoptó y enseñó las doctrinas de su secta. Cuando tenía veinticinco años de edad el sacerdote lo envió a Edesa, donde escuchó la predicación del obispo cristiano Hystaspes, quien le instruyó y bautizó. Pronto interesó a Abgar de Edesa (Bar-Manu, c. 179-216) en la nueva religión. Cuando Caracalla tomó Edesa (216-17) Bardesanes huyó a Armenia, donde pasó el tiempo escribiendo y predicando, aunque pronto regresó a Edesa. De sus escritos Eusebio (Hist. eccl., iv, 30) y Teodoreto (Har. fab., i, 22) mencionan unos diálogos contra las enseñanzas de Marción. También Eusebio y Epifanio citan una apología. Una historia de la Iglesia armenia, compuesta durante su exilio, la usó Moisés de Chorene como fuente de datos. Efrén Sirio (Serm. adv. hær., liii) conocía un libro de 150 salmos o himnos. Gracias a sus himnos Bardesanes y su hijo Harmonio se convirtieron en los creadores de la himnodia eclesiástica siria. Es dudoso si los himnos sobre el destino del alma preservados en los denominados Hechos de Tomás se han de trazar hasta Bardesanes. Eusebio, Epifanio y Teodoreto mencionan también una obra de Bardesanes, Sobre el Destino, que existe bajo el título Libro de las leyes de los Países, aunque fue aparentemente revisada por uno de sus discípulos. Finalmente, Jorge, obispo de los árabes, cita un pasaje de una obra de Bardesanes en El mutuo camino de las estrellas del cielo.

Orfeo, de Jean Delville
Orfeo, de Jean Delville
Es imposible asignar a Bardesanes el lugar que ocupa en la especulación gnóstica. Se pueden establecer algunas afinidades con el sistema de Valentín en la obra que ha sido preservada, si bien reproduce los conceptos de Bardesanes en una manera revisada. Pero no cabe duda de su conexión con la gnosis babilónica. Ciertamente estuvo fuertemente influenciado por la mitología y astrología caldeas. Sus especulaciones cosmogónicas, que Hort denomina justamente 'extraño paganismo mesopotámico', no tienen originalidad comparadas con las fantasías mandeas y ofitas. Ha de hacerse notar que Bardesanes retuvo la unidad del principio divino contra los marcionitas, lo que no descarta su discurso de una materia eterna. Su Cristo es el de los docetas, que no tenía cuerpo real capaz de sufrir. Niega la resurrección de la carne y establece una conexión entre el alma y los espíritus celestiales. Pero en este determinismo vio sólo una limitación natural, que no impide el libre albedrío del hombre. En la cumbre de la escala de todos los seres colocaba al Padre de la vida y a su esposa la Madre de la vida, que dieron la existencia al Hijo de los vivientes. Estudiando las interpretaciones bíblicas de Zend-Avesta dedujo la consecuencia de que junto al Ser supremo, creador de cielos y tierra, y todopoderoso, de quien todo depende, existe la materia que divide en buena y mala, útil y perjudicial y gobernable y rebelde, naciendo de la segunda el espíritu del mal, Satanás, causa y autor de todo lo malo. El alma humana, hecha a semejanza de la divinidad, necesitando expiar la falta que Adán y Eva cometieron, instigados por el diablo, tomó un cuerpo mortal que le sirve de cárcel, en representación de los vestidos de piel con que se cubrieron Adán y Eva al ser expulsados del paraíso; de lo cual deduce que Jesucristo no se encarnó en ningún cuerpo humano y que el día de la resurrección de los cuerpos, el alma no recobrará su antiguo cuerpo sino otra envoltura mucho más tenue y delicada, igual a la que hubiera llevado durante la vida terrenal sin el pecado de origen. Los cuerpos celestes son seres vivientes.En cuanto al resto, explicó sus especulaciones en círculos muy reducidos, guardando silencio sobre ello en presencia de toda la congregación. Su influencia era todavía considerable en el tiempo de Efraín, quien se opuso a él vigorosamente, rechazándolo como la cabeza de un monstruo triple: Marción, Manes y Bardesanes. Sin embargo, el pueblo encontró deleite en la poesía fantasiosa de Bardesanes. Efraín sustituyó los himnos heréticos por otros ortodoxos, aunque retuvo la métrica. El célebre Rábula († 435) parece que fue el primero en acabar con el bardesanismo en Edesa, aunque su influencia se había esparcido por el sur del Éufrates, hasta Jorasán e incluso China. En occidente no parece haber penetrado.