Historia
BARLOW, THOMAS (1607-1691)

Al rendirse Oxford a Fairfax en 1646, Barlow se acomodó a las circunstancias sin aparente dificultad. Dos años después, cuando la universidad fue purgada, Barlow fue uno de los pocos afortunados que escapó de la expulsión. Se puede desechar a Anthony à Wood cuando relata una historia rencorosa, en la que asegura que se ganó el favor del coronel Kelsey, vicegobernador de la guarnición, haciendo regalos a su esposa, y se puede aceptar la declaración de Walker (Sufferings of the Clergy, pt. ii. p. 132) que la retención de su membresía se debió a Selden y su antiguo alumno Owen, entonces con toda la influencia en la universidad, quien apreciaba el saber y capacidad intelectual de Barlow. Sin duda es sorprendente, considerando su precaución en contra de comprometerse, excepto en el lado ganador, encontrarle contribuyendo anónimamente a la inundación de tratados difamatorios, publicando sobre la visitación parlamentaria de Oxford en 1648 un panfleto titulado Pegasus, or the Flying Horse from Oxford, bringing the Proceedings of the Visitors and other Bedlamites, en el que, con un torpe y pesado intento de ingenio, se esforzó por ridiculizar los procedimientos de los visitadores. A pesar de esta indiscreción, Barlow mantuvo su membresía durante el Protectorado, siendo elevado de una dignidad a otra, y finalmente siendo preboste de su colegio en 1657. Ocupó las estancias sobre la antigua puerta de entrada al colegio, que según la tradición eran las que ocupara Enrique V. Tras la muerte de John Rouse, Barlow, que entonces tenía cuarenta y seis años, fue elegido bibliotecario de la Bodleian el 6 de abril de 1642, cargo que ocupó hasta que accedió al profesorado Lady Margaret en 1660, siendo 'una biblioteca en sí mismo y guardián de otra', y, escribe el doctor Bliss, 'ninguna persona era más versada en los libros e historia literaria de su período.' Barlow demostró ser un cuidadoso custodio de los tesoros literarios que se le encomendaron, oponiéndose 'tanto por estatuto como por principio a la laxitud en el hábito de los libros de préstamo, que habían sido la causa de serias pérdidas.' Sin embargo, se le acusa de carencia de cuidado al mantener el registro de nuevas adquisiciones en la biblioteca.
Tras la muerte del doctor Langbaine en 1657, Barlow se convirtió en rector de su colegio. El año siguiente, 1658, encontramos a Robert Boyle utilizando a su 'querido amigo' Barlow para comunicarle a Sanderson, que entonces vivía en extrema pobreza con su esposa y su familia en su saqueado beneficio, su petición de que revisara su tratado De Conscientia, acompañado del donativo de 50 libras, con la promesa de la misma suma anualmente. Barlow se escribió con frecuencia con Sanderson, 'resolviendo sus dudas sobre puntos de casuística en sus cartas.' Dos de ella sobre 'el pecado original', contra Jeremy Taylor, se publicaron en la edición de Jacobson de las obras de Sanderson.
En la Restauración, Barlow se adaptó de inmediato al cambio de gobernantes. Fue uno de los comisionados para restaurar a los miembros de la universidad que habían sido expulsados en 1648 y expulsar a los intrusos. Devolvió la bondad que le mostró Owen bajo circunstancias similares, mediando ante el Lord canciller en su favor, después de su expulsión del deanato de Christ Church, cuando fue molestado por predicar en su propia casa.
Entre los que ahora estaban llamados a sufrir por el giro de los acontecimientos estuvo el doctor Wilkinson, profesor de teología Lady Margaret, cuyo lugar ocupó Barlow, junto con la prebenda en Worcester aneja a la cátedra, el 25 de septiembre de 1660. Unos días antes, el 1 de septiembre, había obtenido su doctorado en teología, uno de un lote, dice Wood maliciosamente, creado por mandato real 'por su lealtad, aunque ninguno excepto uno había sufrido por su lealtad, en los tiempos de la rebelión y usurpación.' El año siguiente, 1661, a la muerte del doctor Barton Holiday, Barlow fue nombrado archidiácono de Oxford; pero por una disputa entre él y el doctor Thomas Lamplugh, que se decidió finalmente en favor de Barlow, no fue instalado hasta el 13 de junio de 1664.
En esta época Barlow, a petición de Robert Boyle, escribió un elaborado tratado sobre Toleration in Matters of Religion. Pero lo que escribió no se publicó hasta después de su muerte (en su Cases of Conscience, 1692) y Boyle 'temía por un lado que no sería lo suficientemente fuerte como para contrarrestar las medidas violentas contra los no conformistas, pero, por otro lado, podía exponer al escritor al resentimiento de sus hermanos.' El razonamiento de Barlow se basa más bien en la conveniencia que en el principio. Es cuidadoso al mostrar que la tolerancia en religión que defiende, no se extiende a los ateos, papistas ni cuáqueros. En un período anterior, ante la petición de los judíos a Cromwell para su readmisión en Inglaterra, Barlow, 'a propuesta de una persona de calidad', había compuesto un tratado sobre Toleration of the Jews in a Christian State, publicado en la misma colección de Cases of Conscience.
Barlow fue un declarado enemigo de la nueva filosofía propuesta por los principales miembros de la Royal Society, que estigmatizó como 'impía, si no completamente atea, puesta en marcha y llevada por las artes de Roma', diseñada por lo tanto, para arruinar la fe protestante, al desarmar a los hombres para defender la verdad. Su Directions to a young Divine for his Study of Divinity, pertenece a este período. Contiene un catálogo cuidadosamente compilado de obras teológicas clasificadas según los temas, con comentarios sobre su valor y carácter.
Wood acusa a Barlow de entrometerse en la elección del doctor Clayton para la custodia de Merton en 1661. Cuando era vicecanciller en 1673 puso en tela de juicio a un tal Richards, capellán de All Souls, por la doctrina arminiana en un sermón en St. Mary. En la publicación de Harmonia Apostolica de Bull, Barlow pronunció una severa censura sobre su doctrina, empleando epítetos muy difamatorios para el autor. Bull, al enterarse del trato oprobioso de Barlow sobre su obra, fue a Oxford y se ofreció a explicarse mediante una disputación pública. Se dice que Barlow se esforzó al principio por negar o atenuar la acusación, negándose en redondo al desafío de Bull, mostrando que 'la persona que había sido tan directa para difamarlo en su ausencia, no osaría acusarlo a la cara.' Durante este período Barlow escribió mucho, pero publicó poco. Encabezó un prefacio a una edición de Chronologia Sacra de Ussher, Oxon, 1660, y también a Latin Dictionary de Holyoke, 1680. Mr. Cottington's Divorce Case, en el que descansa principalmente la reputación de Barlow como abogado eclesiástico y teólogo casuístico, fue escrito en 1671. Muestra un conocimiento muy extenso de los escritos de las principales autoridades sobre derecho canónico y un dominio completo de sus escritos. En 1673, habiendo, como archidiácono de Oxford, recibido de su obispo, el débil y cortesano Crewe, las órdenes del arzobispo relativas a la catequesis, restablecidas por autoridad real, para que las comunicara al clero de la diócesis, Barlow, con malicia encubierta, provocó al obispo, de quien se sospechaba que secretamente favorecía la fe católica, mediante preguntas sobre si las 'sectas' denunciadas en la carta del arzobispo incluían a los 'papistas', y si sus hijos iban a ser convocados para ser catequizados. A Crewe le molestó ser catequizado a su vez, y se produjo una correspondencia que se puede encontrar en Remains de Barlow.
Barlow tomó parte prominente en los dos planes abortivos de entendimiento que se pusieron en marcha en octubre de 1667 y febrero de 1668. El Comprehensive Bill, como se denominó, se basaba en la declaración de Carlos II desde Breda. Fue elaborado por Sir Robert Atkyns y Sir Matthew Hale, y revisado y aprobado por Barlow y su amigo el obispo Wilkins. La presentación del proyecto de ley se vio frustrada por una declaración de la Cámara de los Comunes, y finalmente se abandonó todo el plan. Un informe cuidadoso de todo el proceso, escrito por Barlow, existe en manuscrito en la biblioteca Bodleian, y está impreso en las obras de Thorndike.
El crédito de haber sido el medio de obtener la liberación de John Bunyan, autor de Pilgrim's Progress, de la cárcel de Bedford, fue atribuido erróneamente a Barlow por el primer biógrafo de Bunyan, Charles Doe, y el error se repitió con detalles más completos en la biografía del famoso alumno de Barlow, el doctor John Owen, publicada en 1721. Pero Bunyan no fue puesto en libertad en 1672 y Barlow no se convirtió en obispo de Lincoln hasta 1675. No es improbable que Barlow, como obispo, pudiera haber procurado ese favor para algún amigo de Bunyan a petición de Owen y que así surgiera el error.
Tras la muerte de Fuller, obispo de Lincoln, el 22 de abril de 1675, Barlow, entonces en su sexagésimo segundo año, logró finalmente su ansiado deseo de ser elevado al episcopado. Anthony á Wood le acusa de avidez indecente por la mitra, que ganó, contra los deseos del arzobispo Sheldon, por los buenos oficios de los dos secretarios de Estado, Sir Joseph Williamson y H. Coventry, ambos de Queen College, siendo el segundo su alumno. Se dice que obtuvo la promesa de la sede el mismo día de la muerte del obispo Fuller y sin una hora de retraso fue introducido en la presencia real y besado las manos. Merece la pena notar que la consagración de Barlow (27 de junio) no tuvo lugar en el lugar habitual, la capilla de Lambeth, sino en la capilla adjunta al palacio del obispo de Ely (entonces Peter Gunning) en Holborn, y que el obispo Morley de Winchester, no el primado, fue quien le consagró. Evelyn afirma que estuvo presente en la consagración de 'su amigo digno de confianza, el entendido doctor Barlow, en Ely House', a la que 'siguió una magnífica fiesta.' Entrar en un obispado fue siempre un negocio costoso y Barlow mantuvo prudentemente su archidiaconía in commendam durante un par de años después de su consagración.
Barlow residió tan constantemente en el palacio episcopal en Buckden, cerca de Huntingdon, y se le veía tan poco en otras partes de la diócesis, que fue llamado desdeñosamente el 'obispo de Bugden', acusándosele de nunca haber entrado en su catedral. Si alguna vez visitó Lincoln después de que se convirtió en obispo es incierto, pero que Barlow no fue un extraño absoluto para Lincoln se prueba por una carta escrita desde Oxford, medio año después de su consagración, al doctor Honywood, el deán, en la que dice: 'He visto y amo tu lugar y me gusta como sitio apropiado de mi estancia,... pero por algunas razones debo residir un tiempo en Bugden hasta que pueda encontrar un mejor alojamiento en Lincoln para mi residencia allí.' El palacio en ruinas en Lincoln era en este momento bastante insuficiente para la residencia del obispo, pero la 'mejor acomodación' propuesta por Barlow nunca se realizó hasta que su prolongada ausencia de su catedral se convirtió en una cuestión de escándalo público. Uno de sus propios funcionarios, Cawley, archidiácono de Lincoln, llegó incluso a publicar una obra que afirmaba que los obispos deberían residir en las ciudades donde se encuentran sus catedrales. El marqués de Halifax, que se había quejado a Barlow por el asunto en 1684, escribió una disculpa elaborada, apelando a su edad y enfermedades, al ejemplo de sus predecesores y a la posición central de Buckden, pero prometiendo que tan pronto como Dios lo permitiera, no dejaría de visitar Lincoln. Al mismo tiempo, le dijo a su amigo, Sir Peter Pett, que el motivo real de la animadversión no era su ausencia de Lincoln, sino el hecho de que era 'un enemigo de Roma y de la mal llamada religión católica', y de que 'Dios mediante, mientras viviera, sería así.' Barlow no perdió oportunidad de declarar esta profesada enemistad contra el papado, siempre que sintonizara con el sentimiento popular del país. En 1678, cuando Titus Oates y su 'conspiración' habían infectado a toda la nación con la locura, públicamente declaró su enconada enemistad hacia los papistas y su supuesto dirigente, el duque de York. En la presentación del proyecto de ley imponiendo un examen contra el papado, que excluía a los católicos de la Cámara de los Comunes, el obispo Gunning de Ely defendió a la Iglesia de Roma de la acusación de idolatría y Barlow le respondió con mucha vehemencia y saber. Cuando dos años más tarde, 1680, mientras la locura estaba en su apogeo y Jacobo fue presentado por Shaftesbury y otros como un 'repugnante papista', aprovechó la oportunidad de incitar a la nación a mayor furia por la reedición, bajo el título de Brutum Fulmen, de las bulas de los papas Pío V y Pablo III, pronunciando la excomunión y destitución de Isabel y de Enrique VIII, con animadversiones inflamatorias y pruebas de que 'el papa es el gran Anticristo, el hombre de pecado y el hijo de perdición.' En 1682 apareció la respuesta de Barlow a la pregunta de 'si es el turco o el papa el mayor Anticristo', dando la palma al segundo, y en 1684 en su carta al conde de Anglesey muestra que 'el papa es el Anticristo.' Cuando, 'al ser St. John desafortunadamente condenado por la infeliz muerte de Sir William Estcourt' y Carlos II, convirtiéndose rápidamente en absoluto, interpuso la prerrogativa real para su perdón, el obispo Barlow publicó un elaborado extracto, 1684-5, en apoyo del poder real para rescindir el castigo penal. Este tratado fue seguido por 'un caso de conciencia', probando que los reyes y los poderes supremos tienen la autoridad de rescindir el precepto positivo de condenar a muerte a los asesinos. En el mismo año (1684), cuando las persecuciones contra los no conformistas aumentaron en violencia y las sesiones cuatrimestrales de Bedford publicaron 'una dura orden' imponiendo la conformidad estricta, Barlow, siguiendo discretamente la corriente, publicó una carta al clero de su diócesis, requiriéndoles publicar la orden en sus iglesias. Una 'respuesta libre' a esta carta la escribió John Howe.
Una disputa que surgió en la parroquia de Moulton en South Lincolnshire, conocida en los tribunales como el caso de las 'imágenes de Moulton', le dio a Barlow la oportunidad de mostrar su fuerte prejuicio anti-papista. La iglesia y los principales feligreses, deseosos de hacer que su iglesia fuera más decente y agradable, obtuvieron la facultad del vicerrector de la diócesis para colocar la mesa de comunión al este del presbiterio y rodearla con verjas, y al mismo tiempo adornar las paredes de la iglesia con pinturas de los apóstoles y otros emblemas sagrados. Cuando se terminó la obra, las imágenes resultaron muy objetables para el vicario puritano, Tallents, y ante su protesta el canciller del obispo, el doctor Foster, anuló el decreto de su diputado. Barlow, al ser apelado, se puso del lado de los que protestaron y escribió un elaborado Breviate of the Case, exponiendo con gran conocimiento la ilegalidad de todo el proceso. Pero los feligreses apelaron ante el Tribunal de Arcos y el deán, Sir Richard Lloyd, dictó sentencia, el 7 de enero de 1968, en su favor, condenando al vicario y a sus cómplices a costas. El Breviate de Barlow se imprimió después de su muerte en su Cases of Conscience (n° vi.), en el prefacio.
La muerte de Carlos II causó de inmediato una reversión total de la política de Barlow. Fue uno de los primeros en declarar su leal afecto por su nuevo soberano. Cuando Jacobo emitió su primera declaración de libertad de conciencia, fue uno de los cuatro obispos que, 'ganado por la corte', llevó 'su complicidad a un abismo vergonzoso', al enviar un discurso de agradecimiento al soberano por su promesa que permitía a los obispos y clero y a sus congregaciones ejercer libremente su religión y disfrutar tranquilamente de sus posesiones, haciendo que fuera firmada por seiscientos sacerdotes, publicando una carta en defensa de su conducta. Quedó muy disgustado por la negativa del doctor Gardiner, entonces subdeán y luego obispo de Lincoln, de firmarla. Ante la aparición de la segunda declaración, 1688, Barlow, evidentemente despertó al probable giro en asuntos públicos, dirigiendo a su clero una carta característica. La precaución con la que el prelado recortador procura evitar comprometerse, cualquiera que sea el cambio que los sucesos puedan imprimir, sería divertida si no fuera despreciable. Esta carta característica fue fechada el 29 de mayo de 1688, un mes antes de la famosa absolución de sus siete hermanos obispos. Unos meses más tarde encontramos a Barlow entre los obispos aprobando que Jacobo había abdicado y tomando tranquilamente los juramentos a su sucesor. No hubo ningún obispo, si se hace caso a Wood, 'más dispuesto que él para ofrecer y proveer los puestos de aquellos del clero que rechazaron los juramentos, justo después de que se acabara el tiempo para que lo hicieran, 9 de febrero de 1689.' Barlow fue enterrado en el presbiterio de la iglesia parroquial, ocupando por su propio deseo la misma tumba que su predecesor, William Barlow († 1613), monumento que está adosado a la pared norte que conmemora a ambos, en un epitafio de su propia composición. Sus obras que no estaban en la biblioteca Bodleian, las legó a la universidad de Oxford y las restantes a su propio colegio, Queen, donde se erigió una nueva biblioteca para recibirlas en 1693. El retrato de Barlow fue legado por el obispo Cartwright de Chester, para ser puesto en el alojamiento del preboste. Arthur, conde de Anglesey, en sus Memoirs, p. 20, da a Barlow este alto elogio: 'Nunca pienso de este obispo ni de su incomparable conocimiento tanto en teología y en historia eclesiástica como en derecho eclesiástico, sin poder aplicarle en mis pensamientos el carácter que Cicerón le dio a Craso: "Non unus e multis, sed unus inter omnes prope singularis".'
Sus obras publicadas, según Wood, son: Pietas in Patrem, Oxon. 1637; Exercitationes aliquot Metaphysicae de Deo, Oxon. 1637, 1658; Pegasus, or the Flying Horse from Oxford, 1648; Popery, or the Principles and Position of the Church of Rome very dangerous to all, Londres, 1678; Concerning the Invocation of Saints, Londres, 1679; The Rights of the Bishops to judge in Capital Cases cleared, Londres, 1680; Bruturn Fulmen, Londres, 1681; Discourse concerning the Laws made against Heretics by Popes, Emperors, and Kings, Londres, 1682; Letter for putting in Execution the Laws against Dissenters, 1684; Plain Reasons why a Protestant of the Church of England should not turn Roman Catholic, Londres, 1688; Cases of Conscience, Londres, 1692; Genuine Remains, publicado por Sir Peter Pett, Londres, 1693, Containing divers Discourses Theological, Philosophical, Historical, &c., in Letters to several Persons ofHonour and Quality, to which is addded the Resolution of many Abstruse Points, as also Directions to a Young Divine for his study of Divinity and choice of Books. Esta colección póstuma contiene no menos de setenta y seis diferentes tratados y cartas sobre una gran variedad de temas. Muchas son cartas privadas, y pocas, si alguna, iban destinadas para ser publicadas. Las más importante son: Directions to a Young Divine; Explicatio Inscriptionis Graecae; Directions for the Study of the English History and Antiquities, añadida a Commentarius ad legem Decemiviralem, del archidiácono Taylor, Cant. 1742.