Historia

BARONIO, CÉSAR (1538-1607)

César Baronio (Cesare de Barono) fue el padre de la historia de la Iglesia entre los católicos desde la Reforma. Nació en Sora, a 90 kilómetros al sudeste de Roma, en el reino de Nápoles, el 31 de octubre de 1538 y murió en Roma el 30 de junio de 1607.

Retrato del cardenal C. Baronio, c. 1605-10,
óleo sobre lienzo, escuela de Caravaggio
Vida.
Procedía de una antigua y piadosa familia. Fue educado en Veroli y luego en Nápoles, donde estudió teología y derecho. Fue a Roma en 1557, justo en el momento cuando Pablo IV intentaba restablecer el papado a su esplendor y dominio medieval, pero Baronio sintió menos atracción por la política pública que por la vida de estudio y retiro, lo que encontró en la Congregación del Oratorio de Felipe Neri, cuyo sistema preparó al joven Baronio para la gran obra que iba a realizar. Los miembros de este grupo ocupaban sus mañanas en el estudio de asuntos eclesiásticos, aunque en una manera que condujera a su educación y edificación. La vida que llevaba ordenada al sacerdocio, indignó a su padre, que cortó con él las relaciones. Cada vez más atraído por el estudio de la historia de la Iglesia, Baronio comenzó diligentemente a recolectar y comparar materiales, trabajando durante treinta años con una vasta masa de material inédito que los archivos vaticanos contenían. Parece que no tuvo planes literarios hasta que fue llamado por su superior, el cardenal Caraffa, y por otros amigos a utilizar sus acumulados conocimientos en defensa de la Iglesia católica contra el poderoso ataque que habían supuesto las Centurias de Magdeburgo, proporcionando una completa historia de la Iglesia católica tal como no hubo hasta entonces ninguna. Así surgieron los Annales ecclesiastici, que le dieron tal fama que lo sacaron involuntariamente de su retiro. Fue nombrado protonotario de la sede apostólica y más tarde, por Clemente VIII en 1596, cardenal y bibliotecario del Vaticano. En la elección papal de 1605 fue candidato contra su voluntad, estando cerca de ser escogido. También halló oposición en España, cuyos monarcas Felipe II y Felipe III se le mostraron resueltamente contrarios, porque reprobó la influencia que Felipe II quería ejercer sobre el papa y defendió a su enemigo Enrique IV de Francia, cuya excomunión trabajó por levantar; también porque en un escrito proclamó los derechos del papado sobre los de España, sobre Sicilia y Nápoles. La agotadora labor que suponía la terminación de su obra le ocasionó la muerte dos años más tarde, siendo enterrado junto al altar mayor de Santa María en Vallicella.

Annales Ecclesiastici, tomo tercero, edición de 1592, Roma
Annales Ecclesiastici, tomo tercero, edición de 1592, Roma
Los Annales Ecclesiastici.
Los Annales ecclesiastici comienzan con el nacimiento de Cristo y llegan hasta 1198. En la forma recuerdan a la crónica medieval, estando agrupados juntos los acontecimientos de cada año sin tener en cuenta otra conexión. Esta manera se habría adaptado bien al propósito del autor, de ofrecer la gran masa de material histórico al lector como fuente arreglada por orden, si se hubiera elaborado bajo la aplicación de estrictos principios críticos y la más profunda exactitud. Baronio en verdad lo intentó, pero no logró el resultado anhelado. Por no decir nada de las limitaciones inseparables de sus creencias fundamentales y actitud polémica; los errores en puntos que no estaban en conflicto, tales como fechas, son tan numerosos que hay que andar con cuidado al usar los Annales. No obstante, son una enciclopedia de conocimiento. Aunque la obra debe su origen a la aparición de las Centurias de Magdeburgo, no es directamente controversial. La oposición aparece más bien en la concepción fundamental, de que la verdadera historia sólo puede escribirse con la ayuda de documentos a los cuales él tuvo acceso, garantizados por la Iglesia católica y que el solo conocimiento de esos documentos ya adjudica reconocimiento universal a las pretensiones de dicha Iglesia. Coincide con las Centurias en la pureza de la Iglesia durante los primeros seis siglos, pero mientras que en las Centurias se quiere demostrar que el cristianismo de la Edad Media fue una apostasía, Baronio pone todo su empeño en demostrar la continuidad del catolicismo y la temprana evidencia de un rasgo distintivamente romano en el cristianismo. Sus otros escritos son de importancia secundaria.