Historia

BARRE, RICHARD

Richard Barre, eclesiástico y juez inglés, ejerció como enviado de Enrique II a la corte papal, tanto poco antes e inmediatamente después del asesinato de Thomas Becket. En la primera ocasión fue portador de un altivo y hasta amenazante mensaje del rey, exigiendo que el papa debería absolver a todos aquellos que habían sido excomulgados por el arzobispo de Canterbury. La misión, no hace falta decirlo, fracasó en su objetivo. La carta de Alejandro III al arzobispo de York, que Foss relaciona con ella, no tiene fecha, y su autenticidad, así como la fecha a la que, si es auténtica, debe ser asignada, ha sido tema de mucha controversia, estando ambas cuestiones aún sin decidir. En la segunda ocasión, Barre fue enviado en compañía del arzobispo de Rouen, los obispos de Evreux y Worcester y otros del clero, para expresar al papa el horror del rey por el asesinato. El arzobispo de Rouen no llegó más que a Normandía, poniéndose enfermo en el camino, y Barre fue a Italia solo. Al alcanzar Túsculo el papa le negó audiencia; pero al llegar otros dos de su facción 'qui minus habebantur suspecti', fueron admitidos y al final la embajada tuvo éxito en evitar la inminente excomunión. A Barre se le encomendó la custodia del gran sello en la coronación del aparente heredero en 1170, pero ante la revuelta del príncipe en 1173 le ofreció entregarlo al rey, renunciando a toda lealtad a su hijo. Pero Enrique se negó a recibirlo. Barre probablemente sucedió a Richard de Ely, o si no a FitzNeale, como archidiácono de Ely en 1184. Aunque eso pueda ser cierto, se sabe que ocupó ese puesto entre 1191 y 1196. Fue nombrado uno de los jueces de la corte del rey en Westminster en 1195-6 y su nombre está entre quienes imponían multas en el comienzo del reinado de Juan. En el tercer año de ese reinado ejerció como uno de los coadjutores de Geoffrey FitzPiers en imponer castigos en Leicestershire.