Historia

BARRIÈRE, JEAN DE LA (1544-1600)

Jean de la Barrière, religioso francés fundador de la orden de los fulienses (feuillants), nació en Saint-Ceré en 1544 y murió en Roma el 25 de abril de 1600.

Jean de la Barrière
Jean de la Barrière
Pertenecía a una familia de la nobleza y en 1562 obtuvo la abadía de los Feuillants (diócesis de Rieux), de la que tomó posesión efectiva (1565) no tardando en convencerse de que la disciplina de ese claustro estaba relajada y la regla del Císter, por la que debía regirse, poco menos que olvidada. Llevado de su celo, resolvió restablecer la disciplina monástica y comprendiendo que para ello era necesario prepararse, marchó a París, en compañía de Arnaud de Ossat, después cardenal, para perfeccionar sus estudios teológicos. Regresó a los Feuillants (1574) con el decidido propósito de reorganizar la abadía sobre la base de la más estricta observancia de la regla cisterciense; durante muchos años tuvo que luchar con la resistencia de sus religiosos que se negaban a aceptar una vida tan austera, pero a fuerza de perseverancia logró vencer la resistencia y a pesar de las intrigas de sus enemigos, obtuvo de Sixto V (5 de septiembre de 1586) una bula confirmando la nueva congregación de los feuillants. Durante las turbulencias de la Liga guardó fidelidad a Enrique III, quien le recompensó levantando un convento en la calle de Saint-Honoré de París y del que Barrière tomó posesión (1587) instalándose allí con sesenta religiosos. Instigados por los jefes de la Liga, que no le perdonaban el apoyo que había prestado al monarca, algunos monjes se rebelaron contra su autoridad y le acusaron de heterodoxia ante el papa, denuncia que motivó (1592) la reunión del capítulo, presidido por el gran inquisidor Alejandro Franceschi, dominico, después obispo de Forli. Este interrogó a Barrière sobre los delitos de que le acusaban y como él declaró que era un grandísimo pecador, fue declarado culpable, suspendiéndole de la administración de la abadía y prohibiéndosele decir misa, con orden, además, de presentarse al tribunal de la Inquisición una vez al mes. El capítulo de la orden pidió en 1598 su restablecimiento, pero lo impidió el mencionado obispo de Forli. Finalmente, el cardenal Bellarmino consiguió de Clemente VIII que se examinase de nuevo la causa, y, entonces, reconocida la inocencia de Barrière, fue absuelto solemnemente.