Historia
BARROW, ISAAC (1614-1680)
Isaac Barrow, obispo sucesivamente de Sodor y Man y de St. Asaph, nació en Spiney Abbey, cerca de Wickham 1614, Cambridgeshire, y murió en Shrewsbury en el verano de 1680. Era hijo de Isaac Barrow y se convirtió en miembro de Peterhouse, Cambridge, recibiendo las órdenes sagradas. Su lealtad a la causa monárquica dio lugar a su expulsión de su membresía en 1643, el mismo año en el que Isaac, su famoso sobrino, futuro rector de Trinity, entró en Peterhouse. En compañía de su amigo y colega, Gunning, Barrow fue a Oxford, donde el doctor Pink, custodio de New College, le nombró capellán de esa institución. Pero la caída de Oxford en 1645 condujo a Barrow lejos de su nuevo hogar, viviendo en tranquilo retiro hasta que en la Restauración se le devolvió su membresía en Peterhouse. Fue además hecho miembro de Eton College y rector de Downham en su condado natal. Pero en 1663 el conde de Derby lo nombró obispo de Sodor y Man, a cuyo cargo fue consagrado el 5 de julio en la abadía de Westminster, predicando su sobrino, ya famoso como orador, el sermón. A la supremacía espiritual de Man, Lord Derby añadió la temporal, haciendo de Barrow gobernador de la isla en abril de 1664. Se convirtió en uno de los más respetados de los obispos de Man y un gran benefactor del territorio. Levantó por suscripción una suma de más de 1.000 libras, con la que compró a Lord Derby todas las incautaciones en Man, destinándolas para aumentar las vicarías pobres. Fue igualmente celoso por la educación, construyendo y dotando escuelas, y exigiendo a su clero que enseñara en las escuelas de sus respectivas parroquias. En parte por una subvención real y en parte de su propio bolsillo, fundó tres becas para hombres de Man en Trinity College, Dublín, con el objeto de elevar el nivel de la educación clerical y crear un clero entendido. Aunque había dejado Man muchos años antes de su muerte, recordó a su antiguo rebaño, legando en su testamento 100 libras para 'comprar tantos libros anualmente como fueran más convenientes para el clero.' Como gobernador gobernó sabia y firmemente, construyó un puente sobre una corriente peligrosa, e hizo muchas otras buenas obras allí. 'El pan que el clero pobre come', afirma el historiador de la remota y olvidada isla, 'se lo debe a él, así como todo el poco saber entre los habitantes.' Ningún obispo de Man sino el piadoso Wilson puede acercarse a Barrow en beneficencia y liberalidad. En marzo de 1669 Barrow fue trasladado a St. Asaph, donde permaneció hasta su muerte. Hasta octubre de 1671 continuó teniendo la sede de Man in commendam, pero luego renunció junto con su gobernación. El gobierno de su nuevo obispado estuvo marcado por la misma devoción sólida a la utilidad práctica, que había caracterizado su obra en Man. Reparó su catedral; adornó el coro; puso plomo nuevo en los techos; reparó y añadió a su palacio; estableció una casa de limosnas en St. Asaph para las viudas pobres y la dotó él mismo, dejando 200 libras en su testamento para fundar una escuela. Sus mayores esfuerzos los dedicó a obtener en 1678 un acta del parlamento para unir varias rectorías sinecuras e incautadas en su diócesis a sus vicarios empobrecidos y para dedicar el ingreso de otra sinecura para formar un fondo para mantener la catedral. Fue enterrado en el cementerio de su catedral.
Barrow fue un rígido 'alto eclesiástico', si se puede anticipar esa frase convenientemente. Fue celebrado por quienes eran de ideas afines por ser casi el único obispo célibe de su generación. La inscripción en su tumba, escrita por él mismo, causó mucho escándalo entre los protestantes, al implorar a todos los que entraran en la catedral que rezaran por su alma. Wood vierte divertido enojo contra aquellos que imputaron papismo por ese pretexto a un sólido eclesiástico. Su carácter, como se desprende de sus hechos, era el de un hombre benévolo, práctico y religioso.