Historia
BARTON, BERNARD (1784-1849)

En 1812, Barton publicó su primer volumen de versos, Metrical Effusions, y comenzó una correspondencia con Southey. Hacia ese tiempo dirigió una copia de versos de cortesía a Ettrick Shepherd, quien se apresuró a responder en términos agradecidos y halagadores. Hogg había escrito una tragedia, que estaba deseoso de ver representada en un teatro de Londres, y, no sabiendo como proceder al respecto, solicitó la ayuda del poeta cuáquero, quien en gran perplejidad solicitó al amigable Capel Lofft, y por consejo del caballero el plan fue abandonado. En 1818 apareció Convict's Appeal, una protesta en verso contra la severidad del código penal de ese tiempo. El tratado no lleva ningún nombre en la página de título, pero la dedicatoria a James Montgomery va firmada 'B. B.' En el mismo año, Barton publicó por suscripción Poems by an Amateur y dos años después encontró un editor para un volumen de Poems, que recibió algunos elogios de los críticos y alcanzó una cuarta edición en 1825. Napoleon and other Poems (dedicado a Jorge IV) y Verses on the death of P. B. Shelley, aparecieron en 1822.
Fue en este momento cuando Barton comenzó a escribirse con Charles Lamb. La libertad con la que los cuáqueros habían sido tratados en Essays of Elia, indujo a Barton a protestar suavemente ante el ensayista. Encantado con su cordialidad y piedad hogareñas, Lamb hizo pronto amistad con el poeta cuáquero, pues nadie amaba más el espíritu, aparte de las observancias, del cuaquerismo que Lamb. Poco después de haber conocido a Lamb, Barton consideró renunciar a su puesto en Woodbridge, sosteniéndose mediante sus tareas literarias. Lamb, a quien le comunicó el proyecto, le aconsejó contra tal idea. 'Mantente en tu banco', le escribió Lamb, 'y el banco te mantendrá.' Southey le dio un consejo similar. Mientras tanto, su tarea literaria comenzaba a minar su salud. En sus cartas a Southey y Lamb se queja de que sufría de melancolía y dolor de cabeza y nuevamente sus amigos le dieron consejos; Lamb de broma y Southey en serio, de mantener un horario y nunca escribir versos después de la cena. En este tiempo su pluma estuvo muy activa, obteniendo complacencia y provecho de su trabajo. 'La preparación de un libro', dice su biógrafo, Edward Fitzgerald, 'era divertida y emocionante para quien tenía poco que ver con el curso ordinario de la vida diaria; tratos con los editores, arreglos de imprenta, correspondencia con amigos, y cuando el pequeño volumen estaba finalmente a flote, lo miraba durante un rato, un poco como un niño mira un barco de papel puesto en el agua.'
En 1824 algunos miembros de la Sociedad de Amigos mostraron su respeto por el poeta en forma tangible, recaudando la suma de mil doscientas libras para su beneficio. El originador del plan fue Joseph John Gurney, a cuya muerte en años posteriores el poeta compuso una copia de los versos conmemorativos. Barton dudó si tomar el dinero, pidiendo consejo a Charles Lamb, quien le escribió que su opinión era decisiva para la 'aceptación de lo que ha sido tan honorablemente ofrecido.' El dinero fue invertido en nombre de un tal Sr. Shewell y el interés anual pagado a Barton. Aunque estaba en circunstancias algo más fáciles por la generosidad de sus amigos, Barton no se relajó en sus labores literarias. En 1826 publicó un volumen titulado Devotional Verses y A Missionary's Memoir, or Verses on the Death of J. Lawson. Siguieron A Widow's Tale and other Poems, 1827, y A New Year's Eve, 1828. Después de la publicación de este último poema parece haberse tomado un largo período de descanso; o tal vez el público estaba cansándose de saborear los hogareños versos del poeta cuáquero. Su siguiente publicación fue en 1836, cuando se unió con su hija Lucy en la publicación de The Reliquary, with a Prefatory Appeal for Poetry and Poets. Luego siguió otro largo período de silencio, interrumpido en 1845 por la aparición de Household Verses. Este volumen, dedicado a la reina, atrajo la atención de Sir Robert Peel, quien procuró para el poeta una pensión de 100 libras anuales. Durante todos estos años, Barton rara vez dejó Woodbridge. Había realizado visitas ocasionales a Charles Lamb, y una o dos veces había ido a Hampshire para ver a su hermano. Sus vacaciones las pasaba a veces bajo el techo de su amigo, W. Bodham Doune, en Muttishall, Norfolk, donde su deleite era escuchar la conversación de Mrs. Bodham, una anciana que en su juventud había sido amiga de Cowper. En su vida posterior, Barton dejó cada vez más de hacer ejercicio. Le gustaba sentarse en su biblioteca y disfrutar del paisaje a través de la ventana abierta o, si se animaba a pasear con algún amigo, pronto se limitaba a la hierba y esperaba el regreso de su amigo. Aunque sus hábitos sedentarios afectaron su salud, nunca estuvo dolorosamente enfermo y siempre mantuvo un espíritu alegre. En 1846 hizo una corta estancia en Aldborough por el bien de su salud y al regresar a Woodbridge imprimió en privado una pequeña colección de poemas, Seaweeds gathered at Aldborough, Suffolk, in the Autumn of 1846. Otras pequeñeces fueron: A Memorial of J. J. Gurney, 1847; Birthday Verses at Sixty-four, 1848; A Brief Memorial of Major E. Moor Wood, 1848; On the Signs of the Times, 1848; Ichabod, 1848. Barton murió después de una enfermedad corta y con poco sufrimiento y en el mismo año su hija Lucy publicó una selección de sus cartas y poemas, contribuyendo Edward Fitzgerald (el distinguido traductor de Omar Khayyam y Calderon), posteriormente su marido, con una introducción biográfica. En la nota del obituario de Athenaeum se dice que dejó muchos versos fugitivos en manuscrito.
Bernard Barton es recordado principalmente como amigo de Lamb. Sus muchos volúmenes en verso están bastante olvidados. Incluso el libro de selecciones publicado por su hija, contiene mucho que podía haberse omitido. Escribía fácilmente, demasiado, y nunca se preocupó de corregir lo que había escrito. Pero toda su obra no se ve afectada; tampoco le faltan toques ocasionales de sentimiento profundo y genuino. En sus versos devocionales hay un viejo sabor de singularidad y encanto, recordando el acogedor Temple de George Herbert; y en otras composiciones Edward Fitzgerald encontró algo de la 'gracia pausada' que distingue la antología griega. Libre de todo tinte de intolerancia, sencillo y simpático, Bernard Barton se ganó la estima y afecto de un gran círculo de amigos, jóvenes y viejos, ortodoxos y heterodoxos.