Johann Bernhard Basedow (Bassedau), racionalista alemán e innovador en métodos educativos, nació en Hamburgo el 11 de septiembre de 1723 y murió en Magdeburgo el 25 de julio de 1790.
Johann Bernhard Basedow, grabado de Friedrich Wilhelm Bollinger y Johann Elias HaidTras una descuidada niñez estudió teología en Leipzig (1744-46), pero siguió sus estudios en forma muy irregular y obstaculizado por la pobreza; fue tutor de una noble familia de Holstein 1749-53; fue profesor en la academia de Sorö, Dinamarca, en 1753, y en el instituto de Altona en 1761; se vio obligado a retirarse de ambas posiciones a causa de sus ideas no ortodoxas expresadas libre y ofensivamente en varias publicaciones (Praktische Philosophie für alle Stände, Copenhague, 1758; Philalethie: neue Aussichten in die Wahrheiten und Religion der Vernunft, 2 volúmenes, Altona, 1763-64; Theoretisches System der gesunden Vernunft, 1765; Grundriss der Religion welche durch Nachdenken und Bibelforschen erkannt wird, 1764). Tras 1767 abandonó la teología por la educación. Influenciado por el Émile de Rousseau, procuró diseñar un sistema acorde con la naturaleza y dispensar el ejercicio de la autoridad por parte del profesor y la necesidad de trabajo por parte del alumno. Sus ideas están expuestas en Vorstellung an Menschenfreunde und vermögende Männer über Schulen, Studien, und ihren Einfluss in die öffentliche Wohlfahrt, mit einem Plane eines Elementarbuches der menschlichen Erkenntniss (Hamburgo, 1768) y en Elementarwerk (4 volúmenes, 1774). Tuvo considerable éxito en sumar simpatías y obtener apoyos, pudiendo en 1774 abrir una institución para la realización de sus ideas, el "Philanthropin" en Dessau (descrito en Das in Dessau errichtete Philanthropinum, Leipzig, 1774). Tras cuatro años se retiró, después de demostrar, por una gestión irregular y malos hábitos personales, ser totalmente inadecuado para la posición. Dedicó el resto de su vida en la obra literaria y la enseñanza privada. Sus escritos sobre asuntos teológicos y educativos suman más de 60 en número; los primeros son ordinarios, toscos y groseramente racionalistas, los segundos mal considerados e impracticables, aunque algunas de sus ideas que han sido desarrolladas por otros han dado buenos resultados. Goethe acertadamente lo definió como un hombre que se propuso educar el mundo aunque él mismo no tenía ninguna educación.