Historia
BASÍLIDES
Pudo haber sido previamente discípulo de Menandro de Antioquía, junto con Satornil. El Acta Archelai señala que durante un tiempo enseñó entre los persas. Compuso veinticuatro libros sobre el evangelio que, según Clemente de Alejandría (Stromata, iv, 12) se titulaban Exégeticos. Fragmentos de los libros XIII y XXIII preservados por Clemente y en el Acta Archelai complementan el conocimiento de Basílides que obtenemos de sus oponentes. Orígenes está totalmente equivocado al atribuirle un evangelio. La más antigua refutación de las enseñanzas de Basílides por Agripa Castor se ha perdido, dependiendo de posteriores relatos de Ireneo, Clemente de Alejandría e Hipólito. Este último en su Philosophumena, proporciona una presentación totalmente diferente de las otras fuentes. Se apoya o bien en relatos corrompidos o más probablemente en una fase posterior del sistema de Basílides. Hipólito describe un sistema monista, en el que las concepciones helénicas o más bien estoicas permanecen en primer plano, mientras que el genuino Basílides es un oriental de arriba a abajo, en estrecho contacto con Zoroastro y no con Aristóteles.

El tema fundamental de su especulación es la cuestión sobre el origen del mal y cómo vencerlo. La respuesta se halla enteramente en las formas orientales gnósticas, influidas evidentemente por el parsismo. Hay dos principios auto-existentes, la luz y las tinieblas, separados originalmente y sin conocimiento el uno del otro. A la cabeza del 'reino de la luz' está 'el Dios increado e inefable.' De él se desvela la vida divina en una serie de pasos sucesivos. Siete de tales revelaciones se han originado en total desde la primera ogdóada, de la que emanan el resto de los eones hasta trescientos sesenta y cinco. Todas ellas están comprendidas bajo el nombre místico Abrasax, cuyo valor numérico responde al número de los cielos y días. Atrapada por un deseo de la luz interviene la oscuridad, comenzando una batalla de los dos principios que es lo que ha originado nuestro sistema del mundo, como una copia de la última etapa de los eones, teniendo un archon y ángel como cabeza. La vida terrenal es sólo un momento del proceso general de purificación que toma lugar para librar al mundo de la luz del de las tinieblas. De ahí que todo lo que es malo en este sistema del mundo es inteligible cuando se contempla en su adecuada perspectiva. Gradualmente, los rayos de luz encuentran su camino a través del reino mineral, vegetal y animal. El hombre tiene dos almas dentro de sí, intentando dominar el alma racional al alma material o animal. Para la consumación del proceso se necesita una intervención de lo alto. La idea cristiana de la manifestación de Dios en Jesucristo es el hecho histórico que Basílides somete a su pensamiento general. La 'mente' de Dios (griego nous) descendió sobre Jesús como paloma en el Jordán y proclamó la salvación a los judíos, pueblo escogido del archon. Basílides admite el sufrimiento de Jesús como hecho histórico, pero no acierta a comprender su significado religioso. El Espíritu de Dios es el redentor, no el crucificado. Jesús sufrió como hombre, cuya luz natural quedó también contaminada por la materia del mal. Pero la creencia en la redención que viene de arriba eleva al hombre por encima, hasta un nivel más alto de existencia. Cuán lejos pueda llegar el individuo depende del grado de asociación con los anteriores eones del mundo espiritual. En el mundo espiritual perfeccionado el lugar que se asignará a cada cual dependerá del grado de su fe.
Sus seguidores.
Entre sus seguidores su hijo Isidoro ocupa un lugar prominente. De sus escritos han quedado algunos fragmentos ("Sobre el alma excrescente", "Exegética", "Ética"). La secta no parece haberse extendido más allá del bajo Egipto. En oposición a la rígida ética de su maestro sus seguidores parecen haber defendido el libertinaje. Según Clemente de Alejandría celebraban el día del bautismo de Jesús el seis o el diez de enero.