Historia
BASILIO EL GRANDE (c. 330-379)

Era algo más joven que su amigo Gregorio de Nacianzo y varios años mayor que su hermano Gregorio de Nisa, formando los tres un trío conocido como los tres grandes Padres capadocios. Los primeros años de la vida de Basilio los pasó en su familia, bajo la guía de su abuela, Macrina, a quien siempre recordó con gratitud. Recibió su educación literaria primero en Cesarea, luego en Constantinopla y finalmente en la gran escuela de Atenas, donde entraría en amistad con Gregorio y el futuro emperador Juliano. El ideal práctico del cristianismo puro, la elevación del alma por encima de la sensualidad, la huida del mundo y el sometimiento del cuerpo ya estaban presentes en sus aspiraciones. La tendencia de la familia a una vida ascética demostró ser decisiva tras su vuelta a Cesarea hacia el año 357. Durante un tiempo ejerció como rhetor, pero rechazó las exhortaciones para que se dedicara a la educación de los jóvenes. Por ese tiempo parece que recibió el bautismo y tras ser recibido en la Iglesia visitó a los famosos ascetas de Siria, Tierra Santa y Egipto. No prestó atención a las controversias dogmáticas que agitaban la Iglesia, aunque las deploraba. Tras su regreso a Cesarea repartió su propiedad entre los pobres y se retiró a un distrito solitario, atrayendo a muchos amigos de inclinación similar a la vida monacal, en la que la oración, la meditación y el estudio, se alternaban con la agricultura. Eustacio de Sebaste ya había trabajado en el Ponto en favor de la vida anacorética y Basilio le estimaba por tal razón, si bien las diferencias dogmáticas, que entonces oprimían a tantos corazones, separaron gradualmente a estos dos hombres también. Posicionándose desde el principio y en el concilio de Constantinopla en el año 360 con los homoiousianos, Basilio estuvo con aquellos que vencieron la aversión al homoousios en común oposición al arrianismo, acercándose de esta manera a Atanasio. Para su obispo, Dianio de Cesarea, quien había suscrito la forma de acuerdo nicena, fue un extraño, reconciliándose con él sólo cuando estaba a punto de morir.

En el año 364 fue hecho presbítero de la iglesia de Cesarea, oponiéndose al nuevo obispo Eusebio, quien no estaba favorablemente dispuesto hacia el ascetismo. Durante un tiempo se retiró a la soledad, pero la creciente influencia del arrianismo le indujo a dedicar su fuerza a los asuntos eclesiásticos. Ahora aparece como el auténtico guía de la iglesia de Cesarea, dirigiendo la disciplina de la iglesia, promoviendo el monasticismo y el ascetismo eclesiástico e incrementando su influencia por su poderosa predicación. Tras la muerte de Eusebio (370), Basilio fue elegido obispo de Cesarea a pesar de mucha oposición por cuestiones dogmáticas y personales. Incluso su amigo Gregorio se sintió ofendido. Al ocupar una de las sedes episcopales más importantes de oriente su influencia en asuntos públicos era ahora más grande. Resistió los intentos del emperador Valente para introducir el arrianismo, e impresionó de tal modo al emperador que, aunque inclinado a desterrar al intratable obispo, le dejó finalmente en paz. Para salvar a la Iglesia del arrianismo, Basilio entró en relaciones con el occidente y con la ayuda de Atanasio intentó vencer su actitud recelosa hacia los homoiousianos. Las dificultades se habían profundizado por la cuestión de la esencia del Espíritu Santo. Aunque Basilio defendía objetivamente la consustancialidad del Espíritu Santo con el Padre y el Hijo, pertenecía a aquellos que, fieles a la tradición oriental, no permitirían que el predicado homoousios se aplicara al primero, lo que le reprocharon ya en el año 371 los monjes ortodoxos aunque Atanasio le defendió. Mantuvo sus relaciones con Eustacio a pesar de las diferencias dogmáticas que causaban sospecha. Por otra parte, Basilio se sintió gravemente ofendido por los adherentes extremos del homoousianismo, que parecían revivir la herejía sabeliana. No vivió para ver el final de las desagradables perturbaciones partidistas y el éxito completo de sus continuados esfuerzos en favor de Roma y del oriente. Sus dolencias de hígado y el exceso de ascetismo le envejecieron prematuramente y apresuraron su muerte. Un monumento perdurable de su cuidado episcopal fue la gran institución ante las puertas de Cesarea que fue refugio, hospital y hospicio.
Escritos.
De los escritos de Basilio hay que resaltar: (1) los dogmático-polémicos, incluyendo los libros contra Eunomio de Cícico titulados Refutación de la apología del impío Eunomio, escritos en el año 363 o 364; el libro I contiende contra el arrianismo y el II y III defienden el homoousianismo del Hijo y del Espíritu. El IV y V no pertenecen a Basilio ni a Apolinar de Laodicea, sino probablemente a Dídimo de Alejandría. La obra Sobre el Espíritu Santo también trata las cuestiones del homoousianismo. Basilio influyó en la fijación de la terminología de la doctrina sobre la Trinidad, aunque en agudeza dogmática y poder especulativo está por detrás de Atanasio y su hermano Gregorio de Nisa. (2) Las obras ascéticas son escritos morales que nos ponen en contacto con su alto grado de trabajo para que el monasticismo fuera naturalizado en la Iglesia, ejerciendo una influencia para regular la vida cenobítica y hacerla fructífera en la vida religiosa de las ciudades. De las reglas monásticas atribuidas a Basilio probablemente la más corta es obra suya. (3) Entre las numerosas homilías y discursos, grandemente apreciados en la Iglesia antigua, algunos como el que pronunció contra la usura a causa del hambre del año 368, son valiosos para la historia de la moral; otros ilustran la veneración de mártires y reliquias; el dirigido a los jóvenes sobre el estudio de los clásicos, muestra que Basilio finalmente fue influenciado por su propia educación, que le enseñó a apreciar la importancia pedagógica de los clásicos. Sus homilías sobre el Hexaemeron fueron especialmente apreciadas. (4) Sus muy numerosas cartas son una fuente importante para la historia de la Iglesia contemporánea. Sus tres Epístolas canónicas dan una clara idea de sus esfuerzos en favor de la disciplina eclesiástica. (5) Las liturgias que llevan el nombre de Basilio, en su forma presente, no son suyas, aunque no obstante preservan la auténtica recopilación de la actividad de Basilio en este campo, al formular oraciones litúrgicas y promover los himnos en la iglesia. (6) Fruto de los estudios de Basilio con su amigo Gregorio en su soledad monacal es la Filocalia, una antología de las obras de Orígenes.
En el siguiente pasaje dirime la fórmula que habría de abrirse paso en la definición de la Trinidad: una ousía y tres hipóstasis.

en la capilla Palatina, Palermo, Sicilia, Italia
'La distinción entre ousía e hipóstasis es la misma que existe entre lo común y lo particular, como la que hay entre el ser animal y el hombre individual. Por esa razón confesamos que hay en la Divinidad una ousía, a fin de que no haya una diferencia en lo que se dice en cuanto al ser. Pero afirmamos una hipóstasis distinta, a fin de que resulte clara la idea del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Si nuestra idea de las características particulares de la paternidad, la filiación y la santificación no es clara, sino que confesamos a Dios sólo a partir de la idea común del ser, no podremos en modo alguno expresar rectamente la fe. Por consiguiente, debemos confesar la fe uniendo lo particular a lo común. Lo común es la divinidad; y lo particular la paternidad. Luego, uniendo ambas, debemos decir: «Creo en Dios Padre». Y luego debemos hacerlo mismo al confesar al Hijo, uniendo lo particular a lo común y diciendo: «Creo en Dios Hijo». E igualmente con respecto al Espíritu Santo, hemos de hablar de acuerdo al nombre, diciendo: «Creo también en Dios el Espíritu Santo». De este modo se salva la unidad mediante la confesión de la divinidad única, y se confiesan también las propiedades particulares de las personas. Por otra parte, los que dicen que la ousía y la hipóstasis son idénticas se ven obligados a confesar sólo tres personas y, puesto que no pueden afirmar las tres hipóstasis, resultan incapaces de evitar el error de Sabelio.'
(Carta 236,6)
