Historia

BASING, JOHN († 1252)

John Basing o Basingstoke, archidiácono de Leicester, murió en 1252. Toma su apellido de la ciudad de Basingstoke en Hampshire. Según Leland obtuvo la base de su conocimiento en Oxford y por su amigo Matthew Paris se sabe que pasó algún tiempo en París. Parece que fue uno de los primeros ingleses en poseer un conocimiento auténtico del griego y probablemente fue uno de los primeros nativos, si se exceptúa el dudoso caso de Escoto Erígena, que se perfeccionó en esta lengua por una estancia en Atenas. Leland asegura que, por lo que el sabía de una extensión casi infinita de lecturas, sólo podía recordar dos casos similares, y ambos son altamente míticos. Parece haber habido otros estudiantes ingleses en Atenas hacia el mismo tiempo, posiblemente llevados allí, como se ha sugerido, por tener relaciones con los miembros de la guardia varega. Mientras estuvo en esa ciudad, según Matthew Paris, John Basingstoke conoció a una notable muchacha ateniense, de cuyos hechos dio a ese autor un relato para su historia. 'Una cierta muchacha, de nombre Constantina, hija del arzobispo de Atenas, aunque sólo tenía diecinueve años de edad, había superado todas las dificultades del Trivium y Quadrivium; por lo que el maestro John solía llamarla en broma una segunda Catalina [de Alejandría], por la extensión de su conocimiento. Esta doncella fue la instructora del maestro John; y, como él a menudo decía aunque había sido estudiante en París, había adquirido de ella todo lo que sabía de ciencia.' Esta muchacha, según el historiador, solía predecir pestilencias, tormentas, eclipses e incluso terremotos con certeza infalible. Constantina se supone generalmente que fue la hija de Miguel Acominato, arzobispo de Atenas en los primeros años del siglo XIII.

Al regresar a Inglatera, John Basingstoke, según Bale, fue nombrado archidiácono de Londres. Pero esta afirmación probablemente se deba a una confusión de John Basingstoke con William Basinges, que fue deán de Londres hacia 1212. Si el Sr. Luard está en lo cierto al asignar la carta xvii. de Epistolae Grosseteste al año 1235, John ya había regresado a Inglaterra, y ya era archidiácono de Leicester, pues Grosseteste apeló a él como testimonio de su voluntad de otorgar a W. de Grana una asignación a su propio costo, pero a causa de su juventud, se niega a dar al joven una cura de almas. John Basingstoke parece haber sido un gran amigo de Grosseteste, como se esperaría de un amante tan ardiente de las letras, experto en griego y hebreo. Fue él, como dice Matthew Paris, quien notificó al obispo esa extraña obra apócrifa, El Testamento de los Doce Patriarcas, 'que es reconocida como parte integrante de la Biblia, pero que ha sido escondida por la envidia de los judíos, a causa de las manifiestas profecías de Cristo contenidas en la misma.' Al saber de esta obra por John de Basingstoke, Grosseteste le envió a Grecia en busca del libro, y con la ayuda de un tal maestro Nicholas, clérigo de St. Albans, lo tradujo al latín 'para el fortalecimiento de la fe cristiana y la confusión de los judíos.' Esto tuvo lugar hacia 1242 según Matthew Paris, quien también dice que John trajo consigo el sistema griego de numeración, según el cual 'cualquier número podía ser representado por una sola cifra.' Leland asegura que Basingstoke, al volver a casa, hizo mucho para fomentar en la nueva generación el estudio del griego y por Matthew Paris se sabe que tradujo una gramática griega al latín, a la que dio el nombre de Donatus Graecorum. También escribió un libro sobre las partes de la lengua y otra obra, 'que obtuvo de los atenienses', en la que se expone el orden de los sucesos de los evangelios, que parecería ser la misma obra que Leland y sus seguidores llaman Concordia Evangeliorum. Tanner habla de una copia manuscrita existente en la biblioteca en Sion College en aquellos días. La muerte de Basingstoke produjo gran dolor a Simon de Montfort, como Matthew Paris añade.